Un estudio revela por qué el sistema inmune se fortalece después de comer

La investigación, destacada por el médico Eric Topol en Estados Unidos, plantea que el momento de la ingesta puede influir en la eficacia de tratamientos, vacunas y estrategias contra infecciones

Investigadores detectaron que las células T responden con más energía tras una comida, lo que podría cambiar cómo se administran vacunas y terapias (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mejor momento para que el sistema inmunitario enfrente una infección o para extraer células T destinadas a terapias es después de una comida. Así lo afirma un nuevo estudio comprobado en humanos y ratones, que indica que el metabolismo posprandial potencia la función de las células T, las protagonistas del sistema inmunológico. Esta evidencia redefine la relación entre dieta y defensa inmunitaria y puede modificar la administración de vacunas, el diseño de terapias celulares y nuevas estrategias contra infecciones.

El inmunólogo Greg Delgoffe, de la Universidad de Pittsburgh, sostuvo en Nature: “Existe el viejo dicho: si tienes fiebre, dale de comer; si tienes resfriado, dale de comer. Y creemos que esto tiene cierta validez”. Y propuso a los expertos reconsiderar cómo la dieta modifica la eficacia de las células T. “No solemos preguntar: ¿cuándo comiste por última vez y qué comiste?. Pero eso puede marcar una gran diferencia en la eficacia de las células T”.

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El estudio comparó la actividad de las células T extraídas de personas en ayunas y luego de seis horas con alimentación libre. Los investigadores analizaron el metabolismo de estos linfocitos, que coordinan la respuesta inmunológica. Tras la comida, las células T captaron más azúcares, almacenaron más grasas y presentaron mayor cantidad de mitocondrias, lo que resultó en una activación más eficiente y una defensa superior.

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Un reciente estudio en humanos y ratones demuestra que el metabolismo posprandial optimiza la función de las células T, fortaleciendo la respuesta inmunitaria del cuerpo y abriendo nuevas vías para terapias y vacunas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lionel Apetoh, inmunólogo de la Universidad de Indiana, calificó el hallazgo como “realmente interesante” y remarcó que los trabajos previos solo evaluaron dietas a largo plazo, sin efectos inmediatos tras una comida. “Lo sorprendente es el tiempo transcurrido. Seis horas no es mucho tiempo. Y aun así, eso tiene profundas consecuencias para la inmunidad de las células T”, afirmó.

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Al respecto, el cardiólogo Eric Topol escribió en la red X: “Cómo la alimentación fortalece el sistema inmunológico: al acelerar el metabolismo y la función de las células T, ¡el dicho de ‘alimentar un resfriado’ tiene fundamento!”.

El estudio suma información de valor para la práctica clínica y la investigación en inmunoterapia. La función de las células T depende de su capacidad para captar y usar nutrientes, especialmente cuando la respuesta inmunitaria requiere rapidez y eficiencia.

Esta ilustración médica muestra cómo una alimentación adecuada acelera el metabolismo y optimiza la función de las células T, fortaleciendo el sistema inmunológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los experimentos demostraron que después de comer las células T incrementan la captación de glucosa, el almacenamiento de lípidos y la masa mitocondrial, tres variables clave para la producción de energía. Estas diferencias se mantuvieron tras la activación y expansión de las células, tanto en laboratorio como en animales.

En ratones, los alimentados antes de la extracción de células T presentaron una mayor cantidad de linfocitos en los ganglios linfáticos y mejor funcionalidad. Las células T CD8+ de estos animales, cruciales en la defensa frente a virus y tumores, mostraron más reservas de lípidos y mayor masa mitocondrial, además de una respuesta superior frente a infecciones inducidas.

El trabajo publicado en Nature mostró que la influencia de la alimentación no se limita a la fase inmediata tras la comida. Las ventajas metabólicas se mantuvieron incluso en generaciones celulares posteriores, lo que sugiere una reprogramación duradera. El efecto también se observó en la formación de células de memoria, responsables de la protección a largo plazo.

El metabolismo posprandial impulsa la función inmunológica, según un estudio en Nature, abriendo nuevas vías para mejorar la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis molecular evidenció que los nutrientes posprandiales no producen grandes cambios en la expresión génica ni en la estructura epigenética de las células T. La clave reside en la traducción de proteínas, regulada por la vía mTORC1 y dependiente de lípidos de la dieta. Esta vía activa la síntesis de proteínas necesarias para la respuesta inmunológica.

El rol de los quilomicrones ricos en triglicéridos fue central. Tras una comida, estas partículas transportan lípidos en la sangre y estimulan la reprogramación inmunometabólica en las células T.

Los experimentos mostraron que el tratamiento de células T extraídas en ayunas con suero posprandial o con quilomicrones restauró su capacidad metabólica y funcional. Los triglicéridos de estas partículas fueron absorbidos por las células T y favorecieron la producción de ATP, la fuente energética celular.

El estudio sugiere que comer antes de donar células T podría mejorar la efectividad de tratamientos inmunológicos personalizados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores del estudio concluyeron: “El metabolismo posprandial confiere ventajas metabólicas y funcionales duraderas a las células T, lo que subraya la importancia de considerar el estado nutricional en el análisis inmunológico, la vacunación y la generación de terapias celulares”. El equipo confirmó que las células T humanas posprandiales fabricadas a partir del mismo donante mostraron una ventaja terapéutica sobre las células recolectadas durante el ayuno.

En el contexto de la terapia celular adoptiva -una técnica para tratar cáncer y enfermedades graves mediante la extracción, modificación y reintroducción de células T- el momento de la recolección fue determinante. En modelos de terapia tumoral, las células T obtenidas tras la alimentación lograron una mayor capacidad para expandirse y atacar células malignas. En ensayos con células CAR-T humanas, un enfoque avanzado en inmunoterapia, la ventaja del estado posprandial se tradujo en mejor supervivencia frente a la recaída tumoral en modelos animales.

Nature precisó que el metabolismo posprandial no solo mejora la función de las células T en laboratorio, sino que también incide en el éxito de las terapias y las respuestas a la vacunación. La activación inmune más eficiente tras la exposición a nutrientes podría influir en campañas de vacunación y estudios inmunológicos en humanos.

Las células T extraídas después de comer muestran mejor absorción de nutrientes y una mayor capacidad defensiva frente a infecciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo descartó que otros factores, como la microbiota intestinal o la señalización de insulina, expliquen estos efectos. Incluso, tras el uso de antibióticos y el bloqueo farmacológico de los receptores de insulina, los resultados se mantuvieron inalterados. Esto sugiere que los efectos dependen directamente de los nutrientes absorbidos tras la comida.

El aumento en la captación de lípidos y colesterol por las células T activó la vía mTORC1, que coordinó la síntesis de proteínas clave para la respuesta inmunitaria. La inhibición farmacológica de mTORC1 con rapamicina anuló las ventajas metabólicas del estado posprandial, lo que confirma su papel central.

La cinética de los cambios metabólicos mostró que en humanos, las alteraciones en el metabolismo de las células T surgen tras seis horas de realimentación. En ratones, los efectos surgieron en un lapso similar. Los datos sugieren que los lípidos y triglicéridos en los quilomicrones transmiten el estímulo principal para la reprogramación inmunometabólica. La secuenciación de ARN y el análisis de proteoma confirmaron que el beneficio no se asocia a grandes modificaciones génicas, sino a una regulación translacional de proteínas.

Los experimentos revelan que la inmunidad de las células T puede optimizarse con una simple intervención en la dieta diaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio reconoció limitaciones, como la falta de control exhaustivo sobre la dieta de los participantes y la variabilidad en los alimentos consumidos. Sin embargo, la consistencia de los efectos en diferentes condiciones y modelos experimentales refuerza la solidez del hallazgo.

El impacto práctico reside en la posibilidad de optimizar la recolección de células T para terapias celulares y estudios inmunológicos. La mayoría de los análisis clínicos no controla el estado nutricional de los donantes al momento de la extracción, lo que podría explicar parte de la variabilidad observada. El nuevo marco de interpretación abre la puerta a estrategias dietéticas para potenciar la inmunidad.

El hallazgo aporta evidencia para reconsiderar el momento de la alimentación al planificar vacunas o terapias celulares (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adaptación del sistema inmunitario a los periodos de abundancia y escasez de nutrientes representa un mecanismo evolutivo para optimizar la defensa frente a amenazas. El trabajo, realizado en colaboración con la Universidad de Pittsburgh y aprobado por los comités éticos correspondientes, utilizó técnicas de citometría de flujo, secuenciación genómica y análisis proteómico para caracterizar los cambios inducidos por la alimentación en las células T.

Estos resultados ofrecen un nuevo enfoque para la investigación y la práctica clínica en inmunología. Comprender cómo el metabolismo posprandial influye en la función inmunitaria puede transformar la manera en que se diseñan y aplican terapias basadas en células T y la interpretación de resultados en estudios clínicos y de laboratorio.

Un hallazgo que redefine la inmunidad y la medicina personalizada

El papel de los nutrientes posprandiales al activar las células T abre nuevas vías para terapias, vacunación y prevención de infecciones

Si la eficacia inmunitaria depende del momento en que las células T reciben el estímulo nutricional, los protocolos de extracción y activación podrían ajustarse para maximizar la defensa frente a virus, bacterias o células tumorales. La evidencia reunida indica que una intervención nutricional sencilla, como comer antes de la recolección de células T, puede mejorar resultados clínicos y experimentales.

La activación de la vía mTORC1 tras la comida favorece la producción de proteínas y refuerza la respuesta de las células T (Europa Press)

En inmunoterapia oncológica, las células CAR-T generadas después de la alimentación muestran una mayor capacidad para eliminar células tumorales y prevenir recaídas. Los datos obtenidos muestran que las ventajas metabólicas y funcionales persisten durante la expansión y activación de las células T, tanto en laboratorio como en el organismo.

El estudio difundido por Nature propuso que la mejora funcional de las células T después de la alimentación ocurre sin cambios importantes en la expresión génica ni en la estructura epigenética. El mecanismo principal reside en la regulación de la síntesis de proteínas y la activación de vías metabólicas controladas por los lípidos absorbidos tras la comida.

El hallazgo invita a revisar prácticas actuales en inmunoterapia, vacunación y análisis clínicos. Si el estado nutricional en el momento de la activación inmunitaria define el éxito de la respuesta, los protocolos médicos y experimentales podrían incorporar recomendaciones dietéticas específicas.

Por último, el trabajo sugiere que la adaptación metabólica de las células inmunitarias a los ciclos de alimentación y ayuno representa una estrategia evolutiva para optimizar la defensa frente a amenazas externas. Entonces, los resultados abren la puerta a nuevas estrategias preventivas y terapéuticas, en las que la nutrición y el metabolismo ocupan un lugar central.

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