El legado de Gabriel Rabinovich, el científico argentino que revoluciona las terapias contra el cáncer

Investigador del Conicet y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Rabinovich sentía que “era un desastre para la ciencia” pero hizo 320 publicaciones y fundó una empresa que ayuda pacientes oncológicos y con enfermedades autoinmunes

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Después de haber publicado 320 trabajos científicos, el investigador del Conicet Gabriel Rabinovich fundó una empresa de base tecnológica (Galtec/Vero Tello)
Después de haber publicado 320 trabajos científicos, el investigador del Conicet Gabriel Rabinovich fundó una empresa de base tecnológica (Galtec/Vero Tello)

Gabriel Rabinovich empezó con muy poco: con unos anticuerpos de conejo en rollos de fotos. Era la época en que cursaba la carrera de bioquímica en la universidad pública y hacía una práctica, pero el laboratorio cerró y los anticuerpos de conejos terminaron en la heladera de la casa de sus padres en Córdoba.

Después de tres décadas de apostar a hacer ciencia en la Argentina, ser investigador superior del Conicet y profesor en la Universidad de Buenos Aires, formar equipo -que funciona como una gran familia-, publicar 320 papers científicos, ganar múltiples premios nacionales e internacionales y ser miembro de las academias de ciencias de los Estados Unidos y Europa, ayer Rabinovich fundó la primera empresa de base tecnológica en el país que se dedicará a hacer que la ciencia de los azúcares aporte productos concretos para pacientes con cáncer, esclerosis múltiple y enfermedades vasculares.

Entre el inicio de su carrera y la actualidad, Rabinovich hizo un camino recorrido con pasión, solidaridad, búsqueda de excelencia, y un esfuerzo constante por conocer más sobre las enfermedades a partir del hallazgo que hizo a partir de los anticuerpos que guardó en la heladera. Su motivación es mitigar el sufrimiento que viven las personas con las enfermedades.

En 1993 Rabinovich describió la función de una proteína, llamada galectina -1, en el sistema inmune de un organismo complejo (Galtec/Vero Tello)
En 1993 Rabinovich describió la función de una proteína, llamada galectina -1, en el sistema inmune de un organismo complejo (Galtec/Vero Tello)

Se recibió con diploma de honor en la Universidad Nacional de Córdoba, y se fue a hacer un curso en Israel. Al volver consiguió una posición como docente y se puso a investigar la interacción entre el funcionamiento del cerebro y el sistema de defensas, el sistema inmune. Pero los experimentos no le daban como esperaba. Se sentía frustrado, y hasta llegó a pensar que era “un desastre para la ciencia”. Estuvo a punto de abandonarla, y entró en una crisis total que le duró un año.

Hasta que un día de 1993, el bioquímico recordó a los tubitos que conservaba en el congelador familiar y se puso a estudiar lo que había allí. Tres meses después, a las 11 de la noche (sí a la noche, porque le gustaba trabajar hasta muy tarde en el laboratorio), Rabinovich estaba sentado frente al microscopio en su laboratorio en Córdoba, y pudo reconocer una estructura singular en células importantes de la respuesta del sistema inmune, llamadas macrófagos. Los anticuerpos de los conejos habían reconocido algo extraño allí.

Se trataba de una proteína a la que le “gusta” lo dulce. Se une con azúcares beta-galactósidos. Si bien ya se había identificado en otras especies, fue la primera vez que se detectó a esa proteína, llamada galectina -1, en el sistema inmune de un organismo complejo. El hallazgo de Rabinovich fue el tema principal de su tesis para obtener el doctorado.

Uno de los productos que desarrollará la nueva empresa se enfocará en cáncer colorrectal (Getty)
Uno de los productos que desarrollará la nueva empresa se enfocará en cáncer colorrectal (Getty)

Ese descubrimiento le abrió la puerta a un nuevo mundo. Ahora se sabe, gracias a las investigaciones que lideró (y que otros colegas del mundo corroboraron) que galectina-1 puede ser la llave tanto para el desarrollo de biomarcadores que sirvan para decidir tratamientos más personalizados como para terapias con anticuerpos que hagan que el sistema inmune ataque a los tumores.

O por el contrario también se podrían desarrollar terapias que controlen el sistema inmune en casos de enfermedades autoinmunes. Rabinovich y sus colaboradores ya hicieron ensayos preclínicos que lo demuestran.

Rabinovich presentó en sociedad a la empresa Galtec, con la presencia del Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y la presidenta del Conicet, Ana Franchi (Maxi Luna)
Rabinovich presentó en sociedad a la empresa Galtec, con la presencia del Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y la presidenta del Conicet, Ana Franchi (Maxi Luna)

El próximo paso será hacer investigación traslacional para evaluar la seguridad y la eficacia de los productos en ensayos clínicos y para eso será fundamental el rol de la nueva empresa, Galtec.

Es decir, Rabinovich fue desde la investigación básica en el laboratorio hasta abrir una empresa en el mismo instituto en el que trabajaba el Premio Nobel de Medicina argentino, Bernardo Houssay.

Sí, hizo de todo, incluso hasta bajó sillas para organizar el acto de lanzamiento de la empresa al que asistieron desde el actual Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus como su antecesor, Lino Barañao, científicos de diferentes disciplinas como Galo Soler Illia, Marina Simian, Daniel Gómez, y Hugo Menzella, y profesionales que hacen investigación clínica. También estuvo presente el titular de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, Fernando Peirano.

En 2014, Rabinovich y su equipo probó en modelos experimentales que la proteína Galectina -1 ayuda a escapar a distintos tipos de cánceres de la respuesta inmune y crea vasos sanguíneos que permiten que los tumores obtengan oxígeno y nutrientes para crecer y hacer metástasis (Galtec/Vero Tello)
En 2014, Rabinovich y su equipo probó en modelos experimentales que la proteína Galectina -1 ayuda a escapar a distintos tipos de cánceres de la respuesta inmune y crea vasos sanguíneos que permiten que los tumores obtengan oxígeno y nutrientes para crecer y hacer metástasis (Galtec/Vero Tello)

“En nuestro recorrido, hubo avances que marcaron hitos. Desde que identificamos a galectina -1 hasta ahora han pasado 30 años de ciencia puramente argentina”, contó Rabinovich, quien también hoy es profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, a Infobae. Tuvo muchas ofertas para irse a trabajar en países desarrollados, pero hasta ahora eligió Argentina.

Uno de los hitos de su equipo fue el descubrimiento de que la administración de la proteína a ratones con artritis podía revertir síntomas de la enfermedad. Lo reportaron en la revista Journal of Experimental Medicine en 1999. Eliminaron linfocitos T activados y observaron cómo los ratones volvían a caminar.

En 2004, junto con Natalia Rubinstein y otros colaboradores, Rabinovich encontró un mecanismo que permite que los tumores eviten el ataque del sistema inmune. A través de un trabajo con ratones, demostraron que la galectina-1 desempeña un papel fundamental para promover escape a las células tumorales. En un paper en Cancer Cell postularon que el bloqueo de la proteína podía permitir y potenciar respuestas inmunitarias eficaces contra células tumorales.

Como parte de las potenciales terapias, se investigará un anticuerpo que podría actuar contra la creación de los vasos sanguíneos de los tumores y modular al sistema inmune para que pueda eliminar a las células tumorales /Archivo
Como parte de las potenciales terapias, se investigará un anticuerpo que podría actuar contra la creación de los vasos sanguíneos de los tumores y modular al sistema inmune para que pueda eliminar a las células tumorales /Archivo

Diez años más tarde, en la revista Cell publicó el trabajo por el cual se probó en modelos experimentales que la galectina-1 no solo ayuda a escapar a distintos tipos de cánceres de la respuesta inmune sino que también favorece la creación de vasos sanguíneos, un proceso conocido como angiogénesis. Eso permite que los tumores obtengan oxígeno y nutrientes para crecer y hacer metástasis en otras partes del organismo.

Desde ese momento, Rabinovich y su equipo -con Marta Toscano, Diego Croci, Mariana Salatino, y otros- empezaron a evaluar un anticuerpo monoclonal contra la galectina -1. Probaron que el anticuerpo lograba contrarrestar la resistencia al bloqueo del factor de crecimiento endotelial vascular y reducir el crecimiento tumoral. Esos resultados fueron construyendo conocimientos que llevaron a un potencial tratamiento: “Sería un combo de 2 por 1″, comparó en diálogo con Infobae.

Es decir, cuentan hoy con un anticuerpo que podría actuar contra la creación de los vasos sanguíneos de los tumores y modular al sistema inmune para que pueda eliminar a las células tumorales y evitar que se dispersen. Si bien ya se indican inmunoterapias y medicamentos contra los vasos sanguíneos a los pacientes, el potencial tratamiento produciría ambos efectos a la vez si se confirma en ensayos clínicos con voluntarios en el futuro.

La empresa de base tecnológica también se enfocará en productos para esclerosis múltiple, una enfermedad que puede causar discapacidad motora en algunos pacientes/Archivo
La empresa de base tecnológica también se enfocará en productos para esclerosis múltiple, una enfermedad que puede causar discapacidad motora en algunos pacientes/Archivo

Pero eso no es todo. En la nueva empresa Galtec -que puede ser también considerada una “startup”- están pensando también en productos para esclerosis múltiple y enfermedades vasculares.

Es que otras investigaciones de Rabinovich también demostraron que la proteína galectina-1 tiene un efecto anti-inflamatorio en diversos modelos de inflamación crónica, incluidas la artritis reumatoidea y la esclerosis múltiple. También tiene un efecto protector sobre el desarrollo de infarto agudo de miocardio.

Con un grupo de España, demostró que el tratamiento con galectina-1 a ratones con aterosclerosis o con aneurisma aórtico abdominal fue capaz de prevenir el desarrollo de lesiones vasculares. Un potencial tratamiento podría evitar la rotura de las placas y las complicaciones asociadas como el infarto. Aquí también se necesitarán ensayos clínicos con voluntarios para confirmarlo.

En el lanzamiento de la empresa, Rabinovich dialogó con el Ministro Filmus y la directora del IBYME del Conicet, Victoria Lux  (Maxi Luna)
En el lanzamiento de la empresa, Rabinovich dialogó con el Ministro Filmus y la directora del IBYME del Conicet, Victoria Lux (Maxi Luna)

Rabinovich podría haberse ido a investigar al extranjero, pero no lo hizo. Podría haber generado licencias de las tecnologías patentadas para que empresas multinacionales hagan los ensayos clínicos y comercialicen productos.

Pero optó por crear una empresa dentro del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) del Conicet, con apoyo público y privado. Creó GALTEC junto con colegas del Conicet y profesionales de distintas disciplinas.

Explicó en su discurso de apertura de Galtec por qué lo hizo: “Porque queremos acompañar nuestras tecnologías, nuestros productos y cuidarlos para que maduren, para darles valor, asegurarnos que lleguen a quienes más lo necesitan, a los pacientes, que no se pierdan en el camino, que lleguen a la gente, absolutamente a todos, a cada rincón de la Argentina, de Latinoamérica y del mundo”.

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