El cáncer de mama en hombres es poco frecuente, pero suele detectarse en fases más avanzadas porque no existen controles de rutina para la mayoría de la población masculina. La aparición de un bulto, secreción por el pezón o dolor en la mama requiere una consulta médica sin demora, advirtió la oncóloga Kathryn Ruddy, del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota.
El riesgo aumenta a medida que avanza la edad y también es mayor entre quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, en especial si hubo casos de cáncer de mama masculino. Mutaciones genéticas como BRCA1 y BRCA2, ciertos tratamientos y trastornos que alteran el equilibrio hormonal figuran entre los factores que pueden elevar la probabilidad de desarrollarlo.
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Aunque el cáncer de mama se asocia con frecuencia a las mujeres, los hombres también tienen tejido mamario y pueden padecer la enfermedad. La diferencia en la detección puede tener consecuencias: los diagnósticos masculinos aparecen en una proporción mayor en los estadios 2, 3 y 4, cuando el tumor ya creció o se extendió fuera de la mama.
Un bulto cerca del pezón es la señal más frecuente
El signo más habitual del cáncer de mama masculino es un bulto palpable. Según explicó Ruddy, suele ser una formación más dura que el tejido de alrededor y puede presentar bordes irregulares. Debido a que los hombres tienen menor cantidad de tejido mamario, estas lesiones suelen localizarse cerca del pezón.
También deben vigilarse otros cambios, como secreción por el pezón, dolor o molestias en el pecho, alteraciones de la pared torácica, inflamación en las axilas o bultos en el cuello. La especialista subrayó que estos síntomas no implican necesariamente la presencia de un tumor, pero necesitan una evaluación profesional para determinar su origen.
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“Si los hombres notan un bulto inusual, presentan secreción en el pezón o molestias en el pecho o la mama, deben buscar atención médica de inmediato”, señaló Ruddy en información divulgada por Mayo Clinic.
El tipo más frecuente en los hombres, al igual que entre las mujeres, es el carcinoma ductal. Este se origina en los conductos que transportan la leche hacia el pezón, estructuras que también están presentes en la anatomía masculina.
La edad, los antecedentes y algunas mutaciones elevan el riesgo
La edad es uno de los principales factores vinculados con la aparición de este tipo de cáncer. A ello se suman los antecedentes familiares, sobre todo cuando existe otro caso de cáncer de mama en un hombre, y las alteraciones hereditarias en los genes BRCA1 y BRCA2.
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Las personas con síndrome de Klinefelter, una afección genética poco común que implica la presencia de un cromosoma X adicional, también enfrentan un riesgo mayor. Asimismo, pueden influir enfermedades testiculares o hepáticas que modifiquen los niveles hormonales.
Entre los antecedentes médicos que merecen atención se encuentra la radioterapia en la pared torácica. Este tratamiento puede utilizarse, por ejemplo, contra el linfoma y, con el paso del tiempo, incrementar la posibilidad de un cáncer mamario.
No se recomiendan de forma general mamografías ni exámenes mamarios de cribado para todos los hombres. Por esa razón, muchas veces el propio paciente identifica la primera anomalía. La falta de estudios periódicos contribuye a que una parte de los casos llegue a consulta cuando el tumor ya es más grande.
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Las imágenes y la biopsia permiten confirmar el diagnóstico
Cuando un hombre consulta por síntomas sospechosos, el proceso suele comenzar con estudios por imágenes. La mamografía y la ecografía mamaria son las pruebas más habituales; en determinadas situaciones, el equipo médico también puede solicitar una resonancia magnética.
Si la exploración física o las imágenes plantean sospechas, el siguiente paso es una biopsia. El procedimiento permite extraer una muestra de células para su análisis en laboratorio y confirmar si existe un tumor maligno.
La enfermedad se clasifica en estadios del 0 al 4, bajo los mismos criterios utilizados para el cáncer de mama femenino. Los tumores detectados en estadio 0, antes de que se vuelvan invasivos, tienen una probabilidad de curación muy alta, indicó la oncóloga.
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En cambio, el estadio 4 significa que las células cancerosas se diseminaron a otras partes del cuerpo. En esas circunstancias, los tratamientos pueden controlar la enfermedad, aunque por lo general no consiguen eliminarla de manera completa.
Ruddy precisó que, cuando se detecta en el mismo estadio, el pronóstico de un hombre no es peor que el de una mujer. El desafío reside en lograr diagnósticos tempranos, antes de que el cáncer alcance los ganglios linfáticos de la axila u otros órganos.
La cirugía es habitual en los estadios iniciales
En los casos diagnosticados entre los estadios 0 y 3, la cirugía forma parte del tratamiento. La mastectomía, que extirpa todo el tejido mamario, es una alternativa frecuente para los hombres. Sin embargo, algunos pacientes pueden optar por una tumorectomía, que extrae únicamente la zona afectada.
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La indicación de quimioterapia, terapia endocrina o radioterapia depende de las características de cada tumor y se apoya, en gran medida, en información obtenida a partir de estudios con mujeres. Para ampliar la evidencia específica en hombres, el Consorcio de Investigación Traslacional sobre el Cáncer de Mama desarrolla el ensayo ETHAN.
El estudio incorpora a hombres con diagnósticos recientes en estadios 1 a 3 y compara distintos medicamentos antiestrogénicos y terapias dirigidas antes de la cirugía. El objetivo es identificar qué combinación reduce mejor el tamaño del tumor antes de la intervención.
La especialista también recomendó que los pacientes conversen con sus equipos médicos sobre el impacto emocional del diagnóstico y busquen grupos de apoyo, presenciales o en línea. La participación en ensayos clínicos, cuando estén disponibles, puede aportar información para mejorar los tratamientos futuros.
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