Un pequeño frasco de creatina puede encontrarse en el bolso de quien se prepara para levantar pesas en un gimnasio o correr una maratón.
Pero ahora, este suplemento habitual en el mundo deportivo aparece en el radar de la investigación médica por un motivo inesperado: científicos de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) han identificado un nuevo beneficio de la creatina que podría cambiar la manera en que se entiende la lucha contra el cáncer.
Un reciente estudio sugiere que la creatina puede potenciar el sistema inmunológico y mejorar la respuesta del cuerpo frente a tumores.
Durante décadas, la creatina ha sido reconocida como un compuesto que ayuda a mejorar el rendimiento físico al proporcionar energía extra a los músculos.
Sin embargo, el equipo dirigido por Lili Yang, profesora de microbiología, inmunología y genética molecular en la UCLA, encontró que este suplemento también actúa sobre una parte clave de la defensa inmune.
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De acuerdo con el comunicado difundido por la propia UCLA Health: “La creatina no solo ayuda a los linfocitos T que combaten el cáncer, también energiza toda la infraestructura que los respalda y guía”. En palabras de la investigadora, esto convierte a la creatina en un “suplemento prometedor para apoyar la respuesta inmune que necesita la inmunoterapia moderna”.
El papel de las células dendríticas y la creatina
El hallazgo principal gira en torno a las células dendríticas, una clase especializada de células inmunes responsables de detectar fragmentos tumorales y de instruir a los linfocitos T para atacar a las células cancerosas.
El estudio, publicado en la revista iScience, identificó que las células dendríticas infiltradas en tumores presentan una mayor expresión del gen que codifica el transportador de creatina, una proteína encargada de introducir este compuesto en las células.
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Cuando los investigadores eliminaron este transportador en células dendríticas, observaron una disminución en la supervivencia y la activación de estas células, así como una menor capacidad para preparar a los linfocitos T. “Las células dendríticas sin creatina mostraron una activación reducida y no lograron preparar a los linfocitos T para responder a los tumores”, detalló la Universidad de California.
Resultados en modelos animales
El siguiente paso fue comprobar qué ocurre al aumentar los niveles de creatina. Los ratones tratados con inyecciones diarias de creatina mostraron un crecimiento tumoral más lento y una mayor cantidad de células dendríticas activas dentro de los tumores.
Estas células, además, emitieron señales químicas que atrajeron a más componentes del sistema inmune al entorno tumoral.
Los análisis realizados por el equipo de Lili Yang revelaron que la suplementación con creatina eleva los niveles de ATP, la principal fuente de energía celular, y mantiene activas las vías de señalización inflamatoria necesarias para que la respuesta inmune funcione correctamente. “Como una batería que almacena y libera energía bajo demanda, la creatina ayuda a las células dendríticas a mantener niveles estables de energía incluso cuando compiten con las células tumorales por los nutrientes”, explicó Yang.
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Además, al replicar el experimento en células humanas, el equipo observó que la creatina mejoró la activación de células dendríticas derivadas de monocitos y su capacidad para estimular linfocitos T contra objetivos relacionados con el cáncer. La creatina podría ser incorporada durante la fabricación de vacunas de células dendríticas para aumentar su potencia terapéutica.
Actualmente, la mayoría de las inmunoterapias contra el cáncer se centra en potenciar la acción de los linfocitos T, pero solo entre el 20% y el 40% de los pacientes logra responder a estos tratamientos, según datos de la UCLA. Los resultados de este estudio abren la puerta a una estrategia más integral, donde al fortalecer también las células dendríticas, se podría mejorar la eficacia de los tratamientos y ampliar el beneficio a más personas.
James Elsten-Brown, coautor del trabajo e integrante del laboratorio de Yang, resumió el posible alcance: “La creatina podría usarse de dos formas complementarias: como suplemento para potenciar la respuesta inmune en pacientes que ya reciben inmunoterapia, y como herramienta para mejorar la calidad de las vacunas basadas en células dendríticas antes de su administración”.
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Precauciones y próximos pasos
A pesar del entusiasmo por los resultados, los investigadores subrayan que estos hallazgos corresponden a estudios en modelos animales y en laboratorio. “Este estudio se realizó en células y ratones, no en pacientes, y no deben extraerse recomendaciones dietarias o médicas de sus conclusiones”, advirtió Elliot Kang, otro de los autores principales.
Si bien la creatina monohidrato se considera segura dentro de las dosis recomendadas, cualquier persona bajo tratamiento oncológico debe consultar a su médico antes de iniciar la suplementación.
El próximo objetivo del equipo será colaborar con médicos para diseñar ensayos clínicos que permitan verificar si la creatina mejora la respuesta a la inmunoterapia en pacientes con cáncer.
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