Especialistas explicaron que la fibromialgia afecta a entre el 2% y 4% de la población mundial y no tiene cura farmacológica a corto plazo, de acuerdo con la Sociedad Española de Reumatología. En este marco, expertos reunidos en el 52º Congreso Nacional de la SER presentaron las claves de un abordaje integral basado en ejercicio, fisioterapia y dieta. Los avances en neurociencia confirman que el dolor de esta enfermedad tiene bases biológicas reales, aunque no exista una lesión estructural visible.
El reumatólogo español Joaquim J. Esteve, del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante, afirmó al portal especializado Infosalud, que el tratamiento debe basarse en ejercicio aeróbico y de fuerza, movimientos meditativos y, en determinados casos, fisioterapia. El especialista, respaldado por diversos estudios científicos, propone un abordaje que vaya más allá de los fármacos y en el que el paciente participe de forma activa en su recuperación.
Esteve también señaló que una dieta adecuada, la meditación y las terapias psicológicas son necesarias para gestionar los síntomas. El médico advirtió que “no existe a corto o medio plazo un tratamiento único curativo” para esta enfermedad, una constatación que los especialistas reconocen a nivel global.
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Alteraciones cerebrales y tipos de dolor en la fibromialgia
Los avances en neurociencia de los últimos años demostraron que el dolor puede registrarse como real incluso en ausencia de daño estructural visible. El experto sostuvo que ese descubrimiento transformó el diagnóstico y el abordaje clínico de la enfermedad a nivel mundial.
Según el especialista, la ciencia distingue tres tipos de dolor: el nociceptivo, producido por daño en tejidos; el neuropático, que aparece por lesión del sistema nervioso; y el nociplástico, predominante en la fibromialgia, relacionado con un procesamiento anómalo de las vías del dolor sin daño identificable.
De acuerdo con el portal de salud, este último tipo fue reconocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la clasificación internacional de enfermedades, bajo el apartado de dolor primario, que incluye la fibromialgia. Ese reconocimiento representa un punto de inflexión para millones de pacientes en todo el mundo.
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Las investigaciones con técnicas de neuroimagen evidencian que, cuando el paciente experimenta dolor, se activan áreas cerebrales específicas denominadas matriz del dolor. El especialista español explicó que eso respalda que la experiencia dolorosa tiene un fundamento biológico, aunque no se detecte daño tisular visible.
En el mismo sentido, el reumatólogo indicó que el cerebro pasó de concebirse como un conjunto de áreas aisladas a entenderse como un sistema de redes. “En la fibromialgia observamos una hiperactividad que mantiene al organismo en un estado de alerta constante, como si hubiera una amenaza permanente”, indicó el médico. Ese estado favorece el cansancio, el trastorno del sueño y la dificultad para concentrarse, síntomas habituales en pacientes de todo el mundo.
Se identificaron además alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, que suelen estar disminuidos. El glutamato, por el contrario, aparece incrementado en la ínsula, un área cerebral, lo que facilita la amplificación del dolor.
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Cómo varía la enfermedad entre pacientes
La fibromialgia se define como un síndrome de dolor crónico derivado de una alteración en el procesamiento de las señales dolorosas por parte del sistema nervioso. Según estimaciones de la OMS, la afección es más frecuente en mujeres y su prevalencia se mantiene en distintas regiones del planeta.
De acuerdo con expertos consultados por Infosalud, en la fibromialgia se identificaron alteraciones funcionales, procesos inflamatorios de bajo grado y pequeñas anomalías estructurales cerebrales. No obstante, existe una “muy elevada variabilidad entre pacientes”; no todos presentan las mismas alteraciones ni el mismo nivel de afectación. Esa heterogeneidad añade complejidad al diagnóstico y al diseño de tratamientos personalizados.
Nuevas investigaciones y terapias psicológicas
Por otra parte, el congreso detalló los beneficios de las terapias psicológicas de tercera generación y la posibilidad de visualizar el dolor por medio de técnicas de imagen. Ambas áreas representan avances en el abordaje de una enfermedad que durante décadas fue objeto de controversia en la comunidad médica internacional.
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El profesional en reumatología señaló que las investigaciones actuales exploran diversas líneas prometedoras: los biomarcadores como los neurofilamentos de cadena ligera, progresos en neuroimagen apoyados en inteligencia artificial y estudios sobre la neuroinflamación y el papel de la microbiota intestinal. Estas iniciativas buscan un diagnóstico más preciso y tratamientos más eficaces a futuro.
El especialista subrayó que “la fibromialgia debe entenderse como una enfermedad compleja del sistema nervioso con bases neurobiológicas claras”. Aunque aún no exista una cura farmacológica, los modelos de atención deben centrarse en el paciente como agente activo de su recuperación, una premisa avalada por expertos a escala global.