Referentes de América Latina y el Caribe participan en Buenos Aires de una cumbre regional orientada a transformar la prevención y el abordaje de la violencia contra niñas, niños y adolescentes.
Más de 35 especialistas de 12 países se reúnen desde ayer martes hasta el jueves 8 de mayo en la Legislatura porteña y en el Congreso de la Nación, impulsados por la Fundación Red por la Infancia junto a organizaciones internacionales como To Zero, WeProtect Global Alliance y Paicabi.
Durante el encuentro, los expertos trabajan en estrategias para fortalecer la prevención, mejorar la comunicación pública y alinear agendas legislativas frente a un fenómeno que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a 1 de cada 2 niños con algún tipo de violencia y a 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños con abuso sexual antes de los 18 años.
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El objetivo es pasar del diagnóstico a la acción coordinada, con respuestas basadas en evidencia y experiencias concretas de la región.
La cumbre incluye talleres, mesas legislativas y jornadas abiertas, con la participación de figuras clave como Iain Drennan, director ejecutivo de WeProtect Global Alliance, Sean Coughlan, director de To Zero, Pilar Ramírez, vicepresidenta global del International Centre for Missing and Exploited Children (ICMEC), y Paula Wachter, fundadora de Red por la Infancia.
Junto a ellos, organizaciones como Save the Children, Aldeas Infantiles SOS, Gurises Unidos y PANIAMOR comparten modelos innovadores y buenas prácticas para enfrentar la problemática.
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Diagnóstico regional y amenazas emergentes
El análisis de los especialistas deja claro que la violencia contra la infancia está extendida y, en muchos casos, invisibilizada en América Latina y el Caribe.
Según destacó Iain Drennan en una entrevista con Infobae, “la explotación sexual infantil en línea son situaciones en las que un niño o niña es manipulada, coaccionada u obligada a participar en actividades sexuales mediante el uso de tecnologías digitales”.
El director de WeProtect Global Alliance advirtió que el uso de términos como “pornografía infantil” es obsoleto y recomienda hablar de “material de abuso sexual infantil”, siguiendo las directrices terminológicas elaboradas por la alianza.
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Consultado sobre cuáles son las amenazas emergentes que más crecieron en el último tiempo y que no estamos viendo en la agenda pública, Drennan señaló dos situaciones que requieren respuestas urgentes: “El aumento del uso de tecnologías nuevas y emergentes, como la inteligencia artificial generativa, para crear y distribuir material de abuso sexual infantil”, fenómeno que describe como “un riesgo significativo al permitir la creación de contenido sintético altamente realista que puede normalizar la explotación, evadir los sistemas de detección y alimentar el mercado de CSAM”.
El segundo problema es el crecimiento de “niños y niñas que exhiben conductas sexuales dañinas y que ellos mismos se convierten en perpetradores de la explotación y el abuso sexual infantil”.
Según su evaluación, este tema “sigue estando poco investigado y no ocupa un lugar destacado en los debates políticos o regulatorios”.
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Desafíos en la coordinación internacional y el rol del sector privado
Uno de los retos principales identificados es la fragmentación de los marcos legislativos y regulatorios entre los países, lo que genera vacíos legales que los ofensores pueden aprovechar, especialmente en delitos transfronterizos.
Drennan explicó: “La coherencia legislativa y regulatoria sigue siendo esencial para una respuesta global eficaz. La adopción de la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia marca un paso importante hacia la alineación, pero su ratificación e incorporación al derecho interno variarán considerablemente entre países”.
En cuanto al papel de las empresas tecnológicas y plataformas en línea, Drennan sostuvo que “el sector privado no debe ser tratado como un socio voluntario, sino como un titular clave de responsabilidades, encargado de la prevención, detección y respuesta a este delito, en colaboración con los gobiernos, las fuerzas del orden y la sociedad civil”.
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El director de WeProtect subrayó que “las empresas deben detectar y prevenir proactivamente el abuso en sus servicios, utilizar herramientas y sistemas adecuados, y reportar los casos sospechosos a las autoridades”.
Colaboración regional y construcción de una nueva narrativa
La colaboración regional y el trabajo en red son ejes estratégicos en la agenda del encuentro. Para Sean Coughlan, director de To Zero, “la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes es un problema que nos afecta a todos: 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños en todo el mundo sufren algún tipo de violencia sexual antes de los 18 años. Ninguna organización puede resolver este problema por sí sola”.
En diálogo con este medio, Coughlan enfatizó la importancia de la acción colectiva: “Sabemos que al unirnos para abordar colectivamente la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes, podemos avanzar”.
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Y alertó sobre un problema recurrente en el debate público: “Una de las principales preocupaciones, tanto a nivel global como en América Latina, son las narrativas dañinas y destructivas que a veces escuchamos sobre este tema —en los medios de comunicación, por parte de los responsables de políticas públicas y dentro de nuestras comunidades—. Historias que se centran en los agresores en lugar de visibilizar a las personas y organizaciones que trabajan todos los días para mantener a la niñez a salvo”.
Por eso, el taller de narrativa impulsado por To Zero apunta a fortalecer la capacidad de las organizaciones para “construir una nueva historia de esperanza: que podemos y vamos a detener la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes”.
Vacíos y prioridades en la agenda argentina
Desde la perspectiva local, Paula Wachter, directora de Red por la Infancia, señaló a Infobae dos vacíos críticos en la agenda argentina: “Por un lado, la protección frente a los riesgos y violencias en entornos digitales contra niños, niñas y adolescentes, donde el avance de la tecnología va mucho más rápido que las respuestas institucionales, y donde tenemos una gran vacancia de leyes y políticas públicas”.
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La experta remarcó que “los chicos se encuentran solos enfrentando grandes riesgos y los adultos no siempre cuentan con las herramientas apropiadas para protegerlos y acompañarlos”.
El segundo punto débil es la necesidad de fortalecer el rol de Argentina en la agenda global: “La Argentina tiene la posibilidad de reafirmar su compromiso dentro de la Alianza Global WeProtect y tener un rol de liderazgo regional”, subrayó Wachter.
En cuanto al abordaje mediático de estos temas, la directora de Red por la Infancia advirtió sobre la persistencia de mitos dañinos: “Uno de los mitos más dañinos es creer que la violencia contra niñas, niños y adolescentes es poco frecuente, cuando en realidad, de acuerdo a la OMS, 1 de cada 2 niños es víctima de algún tipo de violencia y 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños es víctima de abuso sexual antes de los 18 años”.
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Wachter enfatizó que “en el 80% de los casos, esta violencia ocurre en el entorno cercano de los niños, por lo que el hogar no siempre es el lugar más seguro”. Además, destacó que “el 96% se conecta desde el hogar, también nos da la falsa sensación de que como están en casa, están cuidados y protegidos”.
Indicadores de impacto y desafíos pendientes
El impacto de la cumbre será evaluado por la consolidación de una red regional de incidencia y el posicionamiento de las organizaciones del sur global en la elaboración de políticas públicas. Al respecto, Wachter señaló: “Si en un año logramos mayor articulación, una voz regional más fuerte y un reconocimiento más claro de ese rol, vamos a saber que esta cumbre fue un paso importante en la dirección correcta”.
La integración de buenas prácticas, la articulación con referentes internacionales y la generación de una voz colectiva representan los principales desafíos para avanzar hacia una respuesta coordinada y sostenible frente a la violencia contra niñas, niños y adolescentes en la región.
“Este crimen es prevenible, no es inevitable, y los países y sectores deben trabajar juntos para enfrentarlo”, finalizó Drennan.