En el marco de un plan de obras de infraestructura y equipamiento, el hospital Garrahan recibió 200 camas de última generación que se suman a las 42 adquiridas en febrero.
Esta transformación apunta tanto a la calidad de la atención de los pacientes como a la seguridad del personal, según confirmaron desde el centro de salud.
De este modo, ya se completó la renovación de 242 camas con tecnología de última generación, mientras que las 68 unidades restantes, con una capacidad de hasta 210 kilos y equipadas con sistemas de elevación, ajuste de altura y motores lineales de bajo consumo, arribarán en los próximos días. Así, totalizarán 310 nuevos dispositivos.
El lote fue seleccionado entre 29 ofertas presentadas por 10 empresas en una licitación pública iniciada en diciembre y demandó 1.453 millones de pesos, detalló anteriormente a Infobae el director médico ejecutivo, doctor Mariano Pirozzo.
Este salto en equipamiento responde a que muchas de las camas sustituidas databan de la fundación del hospital en 1987 y nunca habían sido reemplazadas. El plan de renovación estructural incluye, además, la creación de una nueva área de internación, la remodelación integral de siete quirófanos, la mejora de habitaciones, baños y espacios para el descanso del personal, y la ampliación de las salas de enfermería, según lo informado por el Ministerio de Salud.
El criterio de selección de las camas priorizó la retirada de las unidades más vetustas, colocándolas en áreas como los sectores de Cuidados Intermedios y Moderados, donde la interacción permanente de personal y pacientes exige altos estándares de seguridad.
Según dijo a Infobae el doctor Pirozzo, “las camas en un hospital no son solo confort, sino también seguridad para los chicos. También es seguridad laboral para camilleros y enfermeros, que son los principales usuarios. No es solo un elemento de confort. Enfermeros y camilleros no tienen que hacer fuerza ni manipular mecanismos oxidados”.
De acuerdo con el directivo, “desde octubre en adelante se hicieron todas las licitaciones de desarrollo, infraestructura y compra de equipos. La mayoría de las obras ya están iniciando y están casi todas cerradas”. En este sentido, Pirozzo subrayó: “Fue un hito en transparencia. Esto es posible gracias a la eficiencia lograda que permitió generar ahorros para poner en marcha el plan de infraestructura más grande de la historia del Garrahan. Demostramos que la plata estaba en el hospital, solo hacía falta orden y planificación”.
En tanto, ya están en marcha reformas en el Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO), un área clave para la atención y tratamiento integral de menores con enfermedades oncohematológicas.
La estrategia de renovación fue diseñada tomando en cuenta la opinión de quienes están en interacción constante con los pacientes: camilleros, médicos y enfermeros. Este enfoque participativo buscó asegurar que los nuevos equipos respondan tanto a las necesidades clínicas como a demandas operativas cotidianas, optimizando la atención y los flujos de trabajo internos.
“Arranqué en julio con un mandato conciso y claro: garantizar la asistencia de los chicos en medio de un conflicto grave. Ahora estamos en un proceso de cambio estructural, un giro de 180 grados”, narró el director médico ejecutivo.
El directivo recordó que en el momento de la inauguración del Garrahan, en 1987, el hospital marcó una revolución para la medicina pediátrica argentina, pero muchas de las instalaciones y equipamientos, como las camas y los quirófanos, no habían pasado por modernizaciones profundas en sus más de 35 años de existencia.
El plan actual, subraya Pirozzo, constituye “el más importante de la historia del hospital”. Implicó ordenar las cuentas internas para liberar partidas y concretar inversiones significativas en equipamiento y tecnología de punta, con la transparencia de los procesos de licitación como prioridad. En total, la inversión integral ejecutada en la renovación supera los 30 mil millones de pesos.