El fallecimiento de un médico residente en la Ciudad de Buenos Aires puso en el centro de la discusión a un fármaco de uso hospitalario estrictamente controlado: el propofol.
Según reveló Infobae, la muerte se produjo por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos sustancias habitualmente utilizadas en anestesia. El caso, que derivó en la apertura de una investigación judicial y un sumario en el Hospital Italiano de Buenos Aires, volvió a poner bajo la lupa los riesgos del uso no autorizado de este medicamento y sus consecuencias letales fuera del ámbito médico.
Qué es el propofol y cómo actúa en el cuerpo
El propofol es un anestésico de acción ultrarrápida que se emplea en diversos procedimientos médicos. El médico especialista en Toxicología, director de Toxicología de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública y de Toxicología hoy, Francisco Dadic (MN 125795) explicó a Infobae que se trata de “un sedante muy potente, utilizado muchas veces como anestésico de inducción rápida”.
Según el especialista, “es de acción ultrarrápida, por eso en segundos, minutos, uno ya puede tener una respuesta de acción”.
Su principal efecto es la depresión del sistema nervioso central, lo que provoca “que una persona se duerma, y también depresión respiratoria, o sea, que la frecuencia respiratoria baje y que sea más fácil sedar un paciente, por ejemplo, para colocarle un tubo orotraqueal y conectarlo a un respirador”.
Para qué se utiliza el propofol en medicina
El uso del propofol está indicado para la sedación y anestesia en intervenciones como endoscopías, colonoscopías, punciones o bloqueos, y también en cirugías mayores.
Las dosis varían según el procedimiento y se administran de forma intravenosa mediante una bomba de infusión, que permite regular la cantidad suministrada en función de la edad, peso y necesidades del paciente. En palabras de Dadic, “se usa muchas veces en las guardias de los hospitales y también se usa para hacer algún tipo de procedimiento, como por ejemplo colonoscopías y demás, con dosis realmente un poquito más bajas”.
El médico toxicólogo, profesor de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidente de Fundartox, Carlos Damin (MN 81870) explicó a Infobae: “El propofol es un anestésico que básicamente lo que produce es sedación, depresión del sistema nervioso central. Es muy utilizado en todo tipo de procedimiento que se requiera algún nivel de anestesia, como las colonoscopías, y también es muy utilizado en las terapias intensivas, en las salas de neonatología o en las salas de emergencia"
Y sumó: “Los efectos inmediatos son la sedación, básicamente, y suele usarse junto con el fentanilo porque es el que le aporta la analgesia y eso constituye la anestesia, Algo que produzca sueño en la persona junto con algo que genere la analgesia y entonces se puede someter a un procedimiento quirúrgico".
La administración y el monitoreo deben realizarse siempre bajo estricta supervisión profesional. El control de la respiración es fundamental, incluso en procedimientos considerados simples. El riesgo de apnea, una depresión respiratoria profunda, está presente y obliga al equipo médico a disponer de dispositivos como el ambú, una bolsa con válvula y mascarilla para asistencia respiratoria inmediata.
Riesgos y efectos adversos
El riesgo más relevante de una mala administración de propofol es la depresión respiratoria severa y el paro cardiorrespiratorio. “El riesgo que tiene más importante es el del paro respiratorio. Si la sedación respiratoria es muy marcada, se puede provocar un paro respiratorio que puede llevar al paro cardiorrespiratorio, y esto obviamente conduce a la muerte”, precisó Dadic.
Por estos peligros, su uso fuera del entorno hospitalario está completamente contraindicado. “Fuera del ámbito médico está contraindicada su utilización, por el altísimo riesgo que tiene de que se pueda provocar un paro respiratorio. La realidad es que esto tiene que ser prescripto por un médico facultativo controlado, que controle la dosis, sobre todo, que la vaya titulando para poder ir evaluando”, advirtió el toxicólogo.
“Su mala utilización puede llevar a situaciones de cuadro fatal, ya que puede generar una depresión del sistema respiratorio que lleve al paro respiratorio” y si no se está al lado de un equipamiento necesario con una persona, como por ejemplo un anestesiólogo o un terapista que ponga bajo su control a la persona, puede provocarle la muerte", agregó por su parte Damin.
Propofol fuera del hospital: “viajes controlados” y peligros del uso recreativo
La investigación judicial reveló la existencia de reuniones donde se administraba propofol fuera de un contexto médico, ofreciendo “viajes controlados” o experiencias recreativas con estas drogas.
Damin explicó a Infobae: “Los viajes controlados se refieren a personas que están bajo los efectos de una sustancia y alguien controla que no haya un inconveniente y, si lo hay, lo solucione. Si hay un médico al lado de una persona que está consumiendo, esa persona puede controlar que, si hay un exceso de medicación, no sea un cuadro fatal, no se muera”.
Al respecto, Dadic agregó que “el término ´viaje controlado´ siempre se utilizó en el marco del consumo alucinógeno, es habitual en ceremonias con ayahuasca, yagé, peyote, mezcal, algunos hongos". Respecto a que sea “controlado”, el especialista indicó que “hay una o dos personas dentro del grupo que no consumen, que son las que controlan a los demás, para que no tengan ningún efecto adverso”. Sin embargo, aclaró que “este término nuevo que se acuñó con el propofol y el fentanilo la verdad que no es habitual, no es algo que se use frecuentemente como en un viaje de este tipo”.
El especialista subrayó que “habitualmente son sustancias, tanto el fentanilo como el propofol, que se consumen en forma más individual. Sobre todo porque hay que tener conocimiento médico para poder administrarlas. A diferencia de un alucinógeno, con estas suatancias, si no se tiene conocimiento médico, puede rápidamente provocarse un paro respiratorio a otra persona o terminar en una muerte”.
Control institucional y medidas de seguridad
El caso que involucra al Hospital Italiano de Buenos Aires evidenció la necesidad de reforzar los controles sobre medicamentos como el propofol.
Según informó Infobae, la institución inició una revisión del circuito de control y seguridad de la gestión de estupefacientes, colaborando con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para fortalecer los mecanismos de supervisión y prevención de desvíos de sustancias.
En un comunicado oficial, el Hospital Italiano informó que, tras detectar el robo de estupefacientes en el área de anestesiología, se tomaron todas las medidas necesarias para analizar lo sucedido y separar al personal involucrado. La institución realizó la denuncia ante las autoridades competentes y puso a disposición de la Justicia toda la información relevante.
Mientras la investigación judicial avanza, las autoridades del hospital y las asociaciones médicas insisten en la importancia de limitar el acceso y uso de estos fármacos exclusivamente al ámbito hospitalario, bajo la estricta vigilancia de profesionales capacitados.