Un estudio internacional publicado el 30 de marzo en European Heart Journal, la revista científica, concluyó que tan solo unos minutos de ejercicio intenso al día pueden reducir el riesgo de desarrollar ocho enfermedades graves, incluidas cardiopatías, demencia y diabetes. El análisis, respaldado por datos de casi 100 mil personas residentes en el Reino Unido y otros países, midió la cantidad y la intensidad de la actividad física, con un seguimiento a lo largo de siete años.
De acuerdo con la Sociedad Europea de Cardiología, el beneficio no depende únicamente de la duración del ejercicio, sino de la intensidad. El equipo registró los movimientos de los voluntarios mediante acelerómetros, lo que permitió detectar episodios cortos de esfuerzo vigoroso, como correr para alcanzar un autobús o subir escaleras rápidamente. El informe asoció estas breves ráfagas de actividad intensa con una reducción en el riesgo de enfermedades inflamatorias, cardiovasculares y neurodegenerativas.
Además, los autores compararon la proporción de ejercicio vigoroso respecto al total de la actividad física diaria. Los resultados indicaron que quienes realizaban movimientos intensos durante al menos unos minutos diarios presentaban un 63 % menos de riesgo de demencia, un 60 % menos de riesgo de diabetes tipo 2 y un 46 % menos de riesgo de muerte en comparación con quienes no incluían actividad vigorosa en su rutina. El estudio detalló que estos efectos aparecieron incluso con periodos cortos de esfuerzo, inferiores a 20 minutos semanales.
Principales hallazgos del estudio internacional
El análisis abarcó ocho enfermedades principales: cardiopatías graves, arritmias cardíacas, diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias de origen inmunitario, insuficiencia hepática, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal crónica y demencia. Los datos, obtenidos del registro biomédico del Reino Unido, UK Biobank, fueron evaluados con dispositivos que registraban patrones de movimiento reales y no solo declaraciones de los participantes.
Por otro lado, los investigadores evaluaron la proporción de actividad física intensa frente al total diario y concluyeron que los beneficios se observan incluso en prácticas cotidianas breves de intensidad elevada. Los efectos protectores se manifestaron tanto en enfermedades del sistema cardiovascular como en patologías neurodegenerativas, autoinmunes y metabólicas.
Impacto diferencial según el tipo de enfermedad
Según el profesor Minxue Shen, de la escuela de salud pública Xiangya en la Universidad Central del Sur, “la actividad física intensa proporciona mayores beneficios para la salud por minuto que la actividad moderada”. Además, Shen señaló: “La intensidad parece ser el factor clave para reducir el riesgo de enfermedades inflamatorias como la artritis y la psoriasis”. Para problemas cardiovasculares graves, como infarto y accidente cerebrovascular, la protección también resulta superior con ejercicios que generan dificultad para respirar.
El estudio indica que tanto la intensidad como la duración del ejercicio son relevantes para disminuir el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad hepática crónica. En estos casos, quienes dedicaban más tiempo a la actividad física intensa y mantenían una rutina semanal experimentaban aún más beneficios.
Efectos fisiológicos y recomendaciones
Los expertos indican que la actividad física intensa desencadena respuestas fisiológicas que no se producen con ejercicio leve o moderado. Shen explicó: “El corazón bombea con mayor eficiencia, los vasos sanguíneos se vuelven más flexibles y el cuerpo mejora su capacidad para utilizar el oxígeno”. Igualmente, la actividad vigorosa reduce la inflamación y favorece la producción de sustancias químicas que protegen las células cerebrales, lo que podría explicar la menor incidencia de demencia.
La investigación indica que los beneficios se pueden obtener fuera del gimnasio, aprovechando actividades cotidianas. Según el informe de la organización europea, “incorporar periodos breves de esfuerzo, como subir escaleras rápido o caminar a paso ligero, se relaciona con mejores resultados de salud”. Los especialistas subrayan que incluso 15 a 20 minutos semanales de ejercicio intenso están asociados a mejoras estadísticamente significativas.
El equipo advierte que la actividad física intensa no es adecuada para todas las personas. Adultos mayores o individuos con enfermedades preexistentes deben adaptar el ejercicio a sus condiciones y consultar con profesionales de la salud. En la mayoría de la población, el mensaje central es priorizar la calidad y la intensidad del ejercicio diario por encima del tiempo total empleado.
Según la organización cardióloga europea, estos hallazgos podrían modificar futuras recomendaciones en materia de actividad física. El estudio sugiere que los consejos médicos podrían ajustarse individualmente en función de los riesgos de cada persona y el tipo de enfermedad a prevenir.