El mercado internacional de granos atraviesa un escenario de alta volatilidad, atravesado por tensiones geopolíticas, subas en los costos energéticos y cambios en las decisiones de siembra en Estados Unidos, en un contexto que también impacta sobre Argentina.
La evolución del conflicto en Medio Oriente se ubica en el centro de la escena, elevando la incertidumbre global y afectando directamente los costos de producción. A esto se suman problemas logísticos en rutas comerciales clave y un encarecimiento del petróleo y el gas, que presionan sobre los precios de los fertilizantes, puntualiza un informe elaborado por la Universidad Austral.
“El mercado está completamente condicionado por la incertidumbre geopolítica y energética, que termina impactando de lleno en los costos de producción y en las decisiones de siembra”, advierte Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En este contexto, los datos del USDA muestran un reacomodamiento en la intención de siembra en Estados Unidos, con menos maíz y más soja, aunque en menor medida de lo esperado. “Las variaciones de área son hoy el principal factor de discusión. Incluso puede haber más pasaje de maíz a soja por el encarecimiento de los fertilizantes”, explica Romano.
Desde el lado de la demanda, el maíz se mantiene firme, mientras que la soja enfrenta mayores dificultades, especialmente por la situación de China. “El maíz está mostrando una demanda más sólida, mientras que en soja vemos un freno más claro desde el lado chino”, señala el analista.
A nivel local, la dinámica comercial agrega incertidumbre: la cosecha avanza con ritmos dispares y la comercialización muestra señales mixtas. “Si la presión de cosecha no se traduce en ventas, la industria puede verse obligada a sostener o incluso mejorar los precios”, concluye Romano, aunque advierte sobre posibles bajas en el corto plazo.