El Gobierno de República Dominicana anunció la participación del país en la mayor expedición de investigación de aguas profundas en la Cordillera Submarina Beata, un proyecto internacional que busca ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas marinos del Caribe y fortalecer la conservación de sus recursos.
El lanzamiento oficial de esta iniciativa se realizó en Mombasa, Kenia, mientras representantes dominicanos asistían a la conferencia Our Oceans, donde se destacó la relevancia de este avance para la región.
El proyecto forma parte del programa inaugural del REV Ocean, considerado el buque de investigación y exploración oceánica más grande del mundo.
Está previsto que en 2028 la embarcación lidere una misión científica en la Cordillera Submarina Beata, una zona de alta importancia ecológica compartida por República Dominicana —en el área del Santuario Marino Orlando Jorge Mera (SMOJM)— y Colombia, con su Reserva Natural Beata. La expedición será coordinada por expertos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales dominicano, en colaboración con instituciones científicas y organismos de conservación de ambos países.
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El objetivo central de la misión será estudiar la biodiversidad, cartografiar ecosistemas de aguas profundas y generar información clave para la protección de hábitats marinos poco explorados.
Jonathan Delance, director de Conservación del Programa Nacional 30x30 del Ministerio, expresó que la investigación permitirá conocer con mayor precisión la dinámica y composición de estos ambientes, lo que facilitará la planificación de acciones concretas para su preservación.
“La expedición oceánica REV sobre la Cordillera Submarina Beata es un sueño hecho realidad. Al avanzar en el conocimiento, la comprensión y las geoformas cartografía de los ecosistemas de aguas profundas, se proporcionará una base fundamental para fortalecer la planificación de la conservación y desarrollar acciones que garanticen la protección efectiva de estos frágiles ecosistemas, hábitats y sus especies asociadas”, afirmó Delance, quien figura entre los principales coordinadores del proyecto.
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Durante la expedición, los equipos científicos investigarán especies marinas y procesos oceanográficos en hábitats que alcanzan profundidades de varios miles de metros.
Utilizarán tecnología de última generación para recolectar información sobre biodiversidad, ADN ambiental y microplásticos, además de analizar la conectividad ecológica entre diferentes zonas del mar Caribe. Uno de los propósitos clave es comprender la relación entre las geoformas submarinas del Santuario Marino Orlando Jorge Mera y las especies que dependen de estas estructuras, así como evaluar la calidad de la columna de agua en las áreas protegidas.
Los datos obtenidos respaldarán la toma de decisiones sobre el manejo de las áreas marinas protegidas profundas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap) y estarán alineados con el compromiso global de proteger al menos el 30 % de los océanos para el año 2030.
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“Esta investigación permitirá mejorar la planificación de la conservación y desarrollar herramientas para la protección efectiva de ecosistemas poco explorados y de alto valor ecosistémico”, subrayó Delance durante su participación en la conferencia internacional.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana sostiene que la participación en esta expedición internacional fortalece el compromiso del país con la investigación científica y la gestión sostenible de los océanos.
La colaboración entre República Dominicana y Colombia en el estudio de la Cordillera Submarina Beata representa un paso relevante para la protección de la biodiversidad marina y la preservación de recursos naturales que sostienen a numerosas comunidades costeras del Caribe.
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Entre los insumos que se esperan obtener figuran mapas detallados de los ecosistemas, registros de especies nuevas para la ciencia y una mejor comprensión de las amenazas que enfrentan estos hábitats profundos. Los organizadores consideran que la información resultante será esencial para impulsar políticas públicas y diseñar estrategias de conservación que permitan garantizar la salud y resiliencia de los océanos caribeños en las próximas décadas.