Para iniciar un camino que evite que la expropiación de Vicentín continúe como tema de debate público, Alberto Fernández participó de un diálogo virtual con Omar Perotti, que lo puso al tanto de las conversaciones que viene desarrollando la provincia de Santa Fe para destrabar la situación de la empresa que está en concurso de acreedores, provocando una crisis en la cadena de pagos provincial.
Es que la agroexportadora no solo dejó de pagar a los productores y acopiadores que le venden grano, sino que, por estar integrada con una amplia red de pequeñas y medianas empresas proveedoras de insumos, tiene congelada a buena parte de la actividad económica local.
El Presidente no estuvo acompañado en esta ocasión por la ideóloga del proyecto de intervención y expropiación, la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, tampoco por el ministro de Desarrollo Económico, Matías Kulfas, que lo acompañó cuando hizo el anuncio en la Casa Rosada, sino por dos peronistas pragmáticos a quienes tiene muy cerca desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que llegó a la Presidencia.
Por un lado, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, y el jefe de asesores presidenciales, Juan Manuel Olmos, un abogado de larga militancia peronista en la Ciudad de Buenos Aires y con estrecho vínculo con el peronismo más moderado.
Junto a Perotti, estuvieron el secretario de Justicia de la provincia, Gabriel Somaglia, y la titular de la Inspección General de Personas Jurídicas de Santa Fe, María Victoria Stratta. Ambos brindaron información de las negociaciones que se están desarrollando bajo la audiencia conciliatoria convocada por el juez en lo civil y comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, que busca un acuerdo entre las partes, que podría contemplar la constitución de un fideicomiso con los acreedores comerciales que permita operar a la empresa sin el management de la familia Vicentín.
A través de un comunicado, Perotti informó que “el interés del Presidente es conocer cada uno de los detalles del proceso que se lleva adelante en el marco del concurso de Vicentín, cuyo objetivo central, y que destacó en reiteradas oportunidades durante la reunión, es el salvataje de la empresa”.
Por lo que trascendió, el gobernador de Santa Fe se comprometió a reunirse con cada uno de los acreedores para tomar conocimiento preciso de la situación de cada uno, facilitando así la tarea del juez, a quien asegura lo estaría ayudando para encontrar un salida lo más rápido posible.
El diseño del fideicomiso sería el próximo paso, un contrato que pueda incorporar la gran cantidad de bienes que tiene Vicentín de un modo que puedan seguir formando parte de la cadena de producción, garantizando que todos los acreedores estén contenidos de un modo que no perjudique la operación comercial de una empresa que, por sus dimensiones, no es sencilla de operar.
Perotti asumió con este problema ya instalado en la provincia y los meses pasan sin poder poner término a un conflicto que incendió los ánimos de los sectores productivos, con banderazos y protestas que encendieron los ánimos, cuando ya le urge trabajar en la pospandemia, una economía productiva en marcha para superar la durísima recesión de los meses de cuarentena.
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