Reuters
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A las 18.47 del 1 de marzo de 1990, el teléfono sonó en la casa de descanso del fallecido ex presidente estadounidense George H. W. Bush. "¿Cómo está, mi amigo?", preguntó el mandatario norteamericano en español. Del otro lado escuchó una tonada riojana y un pésimo inglés. "I send you an abrazo", contestó Carlos Menem. Fue el principio de las "relaciones con carnalidad" de las que habló en su discurso de asunción el ex canciller Guido Di Tella y que marcaron a fuego los 90.

www.eduardomenem.org
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Menem había conocido a Bush el año anterior en una cena de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, aunque antes de asumir había jugado un doble de tenis en Anillaco con Neil Bush, hijo de George padre, interesado en acomodar los negocios de Enron en Argentina desde que en 1985 Raúl Alfonsín había anunciado el "Plan Houston". La gentileza fue devuelta, y en 1989 Menem incluyó a la empresa estadounidense en el régimen de promoción industrial y le dio exenciones impositivas en Neuquén.

Esta vez, ya con Menem sentado en el Sillón de Rivadavia, la llamada en 1990 tenía una finalidad concreta: quería un documento que plasmara el apoyo estadounidense al "Plan Erman II" que estaba por lanzar. Menem le confesó a Bush que su programa iba a afectar a "sectores marginales", pero que era "la única forma" que tenía Argentina para salir adelante. Bush lo felicitó, le aseguró a Menem que "era su amigo" y se comprometió a conseguir apoyo internacional.

"A big abrazo", cerró Menem con el acuerdo bajo el brazo. "Good luck to you, Mr. President", se despidió el norteamericano.

Nueve meses después, Bush visitó Argentina. Era la primera vez que un presidente estadounidense aterrizaba en el país, luego de que Arturo Frondizi recibiera a Dwight D. Eisenhower en 1960. Años después, se volverían a reunir en la Casa Blanca y en Kennebunkport, el pequeño pueblo de Maine donde Bush tenía su residencia de verano.

La relación fue in crescendo, y mientras Neil Bush seguía haciendo lobby en Argentina para empresas privadas y Menem decía que George Bush y él eran "del mismo palo", en medio de partidos de golf, pescas de trucha el sur y más tenis, Argentina llegó a involucrarse en la Guerra del Golfo, a través del Operativo Alfil de la Armada.

AP
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Pero el apoyo de Menem a Bush en el plano internacional fue mucho más allá e incluyó el desmantelamiento del Plan Cóndor II y la firma de tratados de no proliferación, entre otras acciones, mientras el mandatario estadounidense ayudaba a la Argentina a resolver uno de sus grandes karmas de la segunda mitad del siglo XX: la falta de inserción en el mundo.

En 1999, Menem y Bush padre se vieron dos veces, en Argentina y en los Estados Unidos. En ambas jugaron al golf. En el país norteamericano se sumó George Bush hijo, que había sido reelegido como gobernador de Texas y se encaminaba a ser candidato a presidente, cargo que conquistaría en 2001. La relación, como había dicho alguna vez Neil Bush, era sólida con toda la familia.

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