El escenario donde el papa León XIV presidirá una misa multitudinaria el próximo 14 de noviembre en Chiclayo (Lambayeque) todavía no existe. A 46 días de la visita, maquinaria trabaja a contrarreloj en las Pampas de Pimentel, un terreno de unas 50 hectáreas que anteriormente funcionó como relleno sanitario y que deberá quedar habilitado para recibir a cerca de un millón de fieles.
El pontífice, que visitará el viernes 13 y sábado 14 de noviembre la ciudad donde ejerció como obispo, celebrará la eucaristía a las 10:30 horas en la explanada de las Pampas de Pimentel, según el itinerario oficial. La ceremonia durará unos 45 minutos y concentrará uno de los mayores despliegues logísticos de su visita a esta región del norte peruano.
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El gobernador de Lambayeque, Jorge Pérez, señaló en declaraciones a Cuarto Poder que la estructura deberá levantarse en un plazo de entre 15 y 19 días. La primera etapa contempla nivelar y compactar el terreno, habilitar drenajes y delimitar los accesos.
La maquinaria ya trabaja sobre la superficie, mientras las autoridades terminan de definir la trocha por la que circulará el papamóvil. El terreno tiene, además, un antecedente que añade complejidad a la intervención: fue utilizado como relleno sanitario y, de acuerdo con Pérez, actualmente se realiza un tratamiento del área para acondicionarla para la visita.
El Gobierno regional prevé instalar entre 40 y 50 torres adicionales para reforzar el sistema de sonido y calcula que serán necesarios unos 2.000 baños químicos para atender a los asistentes.
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La disposición del escenario también tendrá en cuenta las condiciones del viento. Según las autoridades, este sopla de sur a norte en la zona, por lo que la estructura será colocada de manera que las ráfagas no dificulten la propagación de la voz del pontífice entre los asistentes.
El Vaticano, según explicó el gobernador, ha solicitado una infraestructura sencilla: un altar, una pequeña carpa y un baño para el papa, además de las condiciones necesarias para garantizar su seguridad y el desarrollo de la ceremonia. “Nos ha pedido el Vaticano algo muy sencillo, algo muy simple. No quieren lujos”, afirmó.
La magnitud del encuentro, sin embargo, obliga a resolver problemas que van mucho más allá del montaje del altar. Las autoridades calculan que hasta un millón de peregrinos podrían llegar a Pimentel, un distrito que durante la temporada alta de verano recibe alrededor de 15.000 visitantes.
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Una parte de los fieles podría llegar desde la noche anterior. Por ello, las autoridades evalúan habilitar zonas de campamento en las playas situadas al norte y sur del muelle, así como en Las Rocas y Mosca. Aunque la normativa local prohíbe acampar, el Gobierno regional prevé gestionar una excepción para la ocasión.
El alojamiento constituye otro de los desafíos. La provincia cuenta con unas 60.000 camas hoteleras y, según las autoridades, alrededor del 30 % ya está reservado. También se gestiona el uso de instalaciones deportivas para ampliar la capacidad de acogida y se organizan alternativas mediante viviendas de familias voluntarias.
La visita del papa también ha movilizado a propietarios de terrenos de las Pampas de Pimentel. Luz Moncayo y la familia Saldaña cedieron sus predios para facilitar el desarrollo de la actividad. En esos terrenos habían intentado levantar un bosque de algarrobos desde 1992, pero la zona terminó siendo depredada para obtener leña.
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