Una parte de los jóvenes declara que reduce o deja el consumo de alcohol, aunque especialistas advierten sobre el uso de medicamentos como la pregabalina o el propranolol para relajarse, disminuir la ansiedad o desinhibirse en espacios sociales. El riesgo aumenta cuando estos productos se adquieren sin receta, se consumen con fines recreativos o se combinan con otras sustancias.
En el informe de Latina Noticias, se reveló que algunos países han tomado atención a partir de estudios que describen cambios en los hábitos de consumo de los jóvenes. Una investigación del Centro de Adicciones de la Universidad de Teesside, en Inglaterra, señaló que algunos recurren a pastillas como alternativa al alcohol para afrontar situaciones sociales.
PUBLICIDAD
El psicólogo Miguel Vallejos sostuvo que este grupo suele identificarse con la idea de una “generación sobria”, aunque busca otras sustancias para obtener efectos asociados al consumo de bebidas alcohólicas.
“Esta generación se declara como una generación sobria, una generación que busca otro tipo de drogas para poder desinhibirse más que todo”, afirmó. Según explicó, el interés no estaría centrado necesariamente en la estimulación, sino en perder inhibiciones, una de las consecuencias que algunas personas buscan al beber alcohol.
Pregabalina puede provocar dependencia si se usa sin control médico
Uno de los fármacos que ha despertado preocupación es la pregabalina, un medicamento que puede utilizarse solo en determinados tratamientos bajo indicación médica. El psiquiatra del Ministerio de Salud (Minsa), Carlos Broomley, indicó que en algunas ocasiones se emplea como ansiolítico, aunque requiere vigilancia profesional.
PUBLICIDAD
“La pregabalina también es usada en algunas ocasiones como un ansiolítico y tiene menos efectos secundarios que los ansiolíticos propiamente dichos, pero de la misma manera puede ocasionar efectos adversos a los cuales hay que estar atentos”, señaló el especialista al citado medio.
El problema aparece cuando el medicamento se toma en dosis distintas de las prescritas o se emplea para fines ajenos a su uso terapéutico. Broomley alertó que el consumo prolongado puede derivar en dependencia, debido a que la persona necesita aumentar la cantidad para obtener el mismo efecto.
“Cada vez necesito tomar más dosis para lograr el mismo resultado”, explicó el psiquiatra al describir una de las señales de dependencia.
Otro medicamento mencionado en este contexto es el propranolol, que puede reducir manifestaciones físicas asociadas a la ansiedad, como palpitaciones o temblores. Sin embargo, su uso no está exento de efectos adversos y no debe responder a recomendaciones de redes sociales o experiencias de terceros.
PUBLICIDAD
Broomley advirtió que estos fármacos pueden causar respuestas opuestas a las que busca el consumidor. “Inclusive tienen efectos paradójicos en algunas situaciones en donde se logra el efecto contrario al que se desea encontrar”, indicó.
Las redes sociales se han convertido en una vía de difusión de contenidos que presentan ciertos medicamentos como sustitutos del alcohol. Algunas publicaciones sugieren combinaciones de sustancias o promueven pastillas para enfrentar la ansiedad, asistir a reuniones o sentirse más desinhibido. De esta manera, se alerta a los padres a tener más cuidado con los medicamentos que ingieren sus hijos o hijas.
PUBLICIDAD