Hay decisiones que se toman antes de que el público las vea venir. La salida de Yaco Eskenazi de ‘La Granja VIP’ se anunció en vivo el 27 de abril de este año, pero las razones que la explican tienen más capas de las que mostraron las cámaras esa noche. Su esposa, Natalie Vértiz, las expuso con claridad meses después en el podcast ‘La Manada’, conducido por Laura Spoya y Mario Irivarren: conducir un reality tiene un precio, y en el caso de Eskenazi ese precio fue recibir críticas por situaciones que no le pertenecían.
La despedida fue emotiva. Frente a cámaras y junto a su compañera de conducción Ethel Pozo, quien no pudo contener las lágrimas, Eskenazi confirmó lo que había adelantado días antes. “Esta es mi última semana en la granja”, declaró el conductor en un tono que evidenciaba la carga emocional de la decisión. El público en redes sociales respondió con mensajes de sorpresa y afecto, destacando su carisma y la naturalidad con la que manejaba las situaciones dentro del programa.
El costo de conducir un reality: críticas sin responsabilidad
En el podcast ‘La Manada’, Vértiz fue la que explicó con mayor detalle qué pasó realmente durante la etapa de su esposo en la conducción de realities, como el de ‘La Granja VIP’. La modelo señaló que Eskenazi terminó recibiendo cuestionamientos públicos por situaciones en las que no tenía ninguna participación.
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“Le estaba cayendo de gratis, en una situación, por simplemente no decir nada. Y yo le dije: ‘Pero es que tú tienes...’”, relató, antes de aclarar que tampoco era su lugar imponerle una postura. “Yo tampoco soy la mamá de Yaco, entonces yo le puedo aconsejar”, indicó Vértiz. El impacto en Eskenazi fue visible para quienes lo rodean.
La modelo describió que esa situación lo bajoneaba, porque él no tenía nada que ver con lo que ocurría dentro del programa y aun así recibía críticas. “Le caía palo al pobre”, afirmó. Irivarren, quien también tiene experiencia en realities, respaldó esa lectura desde su propia vivencia: “Conducir uno de estos programas de reality es complicado, porque tienes que entrarle bastante al reality, a la pelea, al chongo, y no sabes con qué te van a salir los participantes. Y te puedes encontrar muchas veces entre la espada y la pared”.
El propio Eskenazi había reconocido, según lo que contó Vértiz en el podcast, que en algún momento hizo un comentario que la gente malinterpretó y que eso derivó en su alejamiento del formato. Spoya lo resumió así: “Hizo un comentario que realmente la gente lo malinterpretó y ya de ahí a adiós”.
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Lo que Eskenazi explicó públicamente al momento de su salida fue más escueto, aunque apuntó en la misma dirección. “Por temas personales, temas de trabajo y de tiempo y de cosas con las que tengo que cumplir, que no pensé que se me iban a dar de esa manera... he tenido que tomar esta difícil decisión”, declaró el conductor frente a las cámaras de ‘La Granja VIP’.
Un perfil que no encaja con el chongo televisivo
La salida de Eskenazi de ‘La Granja VIP’ no fue la primera vez que el mundo de los realities le generó fricciones. Vértiz describió en el podcast la personalidad de su esposo con una frase que lo define: él siempre quiere estar del lado bueno, sin pelearse con nadie. Ese perfil, valorado en otros contextos, resulta difícil de sostener en un formato que vive de la tensión entre participantes y que exige a sus conductores involucrarse en los conflictos para capitalizarlos televisivamente.
Irivarren lo planteó sin rodeos: “Un reality necesita cierto nivel de involucramiento. Lo que está ahí generándose dentro, los conductores sepan capitalizarlo”. Esa dinámica, que para algunos conductores es natural, para Eskenazi representó una incomodidad constante. La propia Magaly Medina señaló que percibía “incomodidad” entre los dos conductores del programa, aunque sin precisar el origen de esa tensión.
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La discusión con Mariella Zanetti que encendió las redes
El episodio que más expuso a Yaco Eskenazi durante su paso por ‘La Granja VIP’ ocurrió el 18 de abril, en la gala de eliminación que siguió a la confesión de atracción mutua entre Diego Chávarri y Gabriela Herrera. Ambos participantes habían reconocido su química durante la madrugada, aunque la bailarina dejó en claro que no avanzaría en un romance por respeto a la pareja del exchico reality.
El tema llegó al debate en vivo y Mariella Zanetti, copresentadora de la gala, fue directa: “La infidelidad no solamente tiene que ser carnal. Es una decisión y uno debe ser responsable de las consecuencias”, afirmó. Eskenazi tomó una postura distinta y pidió no satanizar a los protagonistas.
“Lo que estoy tratando de hacer es que se entienda que no necesariamente es la persona más mala del mundo. No es un infiel carnal, ni un sacahueltero, ni que Gabriela y él están teniendo un romance escondido. Hay que ver más allá de lo que está pasando”, sostuvo el conductor.
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El cruce fue leído por una parte del público como una defensa demasiado cercana hacia Chávarri, con quien Eskenazi tenía un vínculo previo como compañeros. Las redes sociales amplificaron esa lectura y el conductor terminó recibiendo críticas por una posición que, desde su perspectiva, buscaba únicamente poner el contexto en su lugar.
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