La laguna Lasuntay, ubicada en la cordillera del Huaytapallana, en Junín, vuelve a concentrar la atención por el riesgo que podría generar ante un fuerte sismo. Un movimiento de gran magnitud podría provocar el desprendimiento de hielo, rocas o tierra desde las zonas altas y alterar el comportamiento del cuerpo de agua.
El escenario adquiere relevancia por la expansión de las zonas pobladas de Huancayo. De acuerdo con el ingeniero de minas y especialista en geología Fred Contreras, cerca de 10 mil viviendas se encontrarían dentro de áreas consideradas de alta peligrosidad ante un eventual aluvión.
La amenaza también está vinculada con los antecedentes sísmicos de la zona. Contreras señaló que la falla del Huaytapallana registró movimientos importantes en 1969 y 1990. El sismo de 1990 alcanzó una magnitud de 6,7 y estuvo asociado con la caída de grandes masas de hielo hacia las lagunas Lasuntay y Chuspicocha.
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Las consecuencias de un nuevo evento dependerían de las condiciones del terreno, del volumen de agua y de la magnitud del desprendimiento. Las evaluaciones citadas en el reporte de Exitosa señalan que un aluvión podría llegar hasta Acopalca en unos 14 minutos y alcanzar Huancayo aproximadamente 35 minutos después.
La falla del Huaytapallana y los antecedentes sísmicos
Fred Contreras explicó que la laguna se encuentra dentro de una zona vinculada con la falla geológica del Huaytapallana, paralela a la falla del Alto Mantaro. También mencionó la falla de Ricrán. Según el especialista, la falla del Huaytapallana tiene una extensión aproximada de 30 kilómetros, mientras que la del Alto Mantaro alcanza 50 kilómetros y la de Ricrán, 20 kilómetros.
El especialista recordó que en 1969 se produjo un sismo de grado 6 en la zona. Más de dos décadas después, otro movimiento, registrado en 1990 con una magnitud de 6,7, provocó la caída de masas de hielo hacia Lasuntay y Chuspicocha.
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Contreras señaló que aquel episodio produjo un aluvión que afectó terrenos y llegó hasta Huancayo. Entre los sectores afectados mencionó Salcedo y zonas donde existían puentes.
Lasuntay podría almacenar hasta cuatro millones de metros cúbicos
Otro de los factores señalados por el especialista corresponde a la cantidad de agua acumulada en Lasuntay. Fred Contreras indicó que, en el periodo actual, la laguna podría contener cerca de dos millones de metros cúbicos, mientras que durante el invierno el volumen podría alcanzar cuatro millones.
El especialista también explicó que el nivel de las lagunas Lasuntay y Chuspicocha descendió nueve metros después del sismo de 1990. Tras ese episodio se construyeron diques artificiales, en reemplazo de los diques naturales morrénicos que existían anteriormente.
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Según Contreras, un desprendimiento de hielo de gran volumen desde una zona con una pendiente cercana al 70 % podría caer sobre la laguna y desplazar parte del agua acumulada. En su estimación, una avalancha de entre 1.500 y 2.000 metros de material podría generar el desplazamiento de grandes cantidades de agua y material hacia las zonas inferiores.
El especialista descartó que el impacto de un eventual aluvión se limite a terrenos de cultivo. Ante la consulta sobre las áreas que podrían resultar afectadas, Fred Contreras afirmó: “No, definitivamente a zonas pobladas”.
La explicación se relaciona con el crecimiento urbano registrado desde los anteriores eventos sísmicos. Contreras indicó que durante los años posteriores al sismo de 1990 la ciudad tenía una población aproximada de 280 mil habitantes y no alcanzaba sectores como Vilcacoto y Chamisería, ubicados a unos 24 o 25 kilómetros del nevado.
En la actualidad, según el especialista, la expansión de Huancayo incrementó la cantidad de viviendas situadas en áreas expuestas. “Casi se habla casi de diez mil viviendas que estuvieran en riesgo así, pero de alta peligrosidad”, declaró Fred Contreras en diálogo con Exitosa.
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Acopalca y otros sectores figuran entre las zonas expuestas
Las evaluaciones citadas por Exitosa establecen distintos puntos que podrían recibir el impacto de un eventual aluvión. Acopalca aparece entre las primeras zonas que podrían ser alcanzadas, con un tiempo estimado de 14 minutos desde el inicio del desplazamiento.
También figuran Chamisería, Pañaspampa y Vilcacoto, además de sectores de Huancayo. El recorrido potencial contempla una distancia aproximada de 34 kilómetros entre la ciudad y el nevado Huaytapallana.
El reporte también señala que Lasuntay forma parte de las lagunas de origen glaciar consideradas dentro de los escenarios de riesgo. La información proporcionada menciona 58 lagunas categorizadas por el INAGEM como de alto riesgo de desborde en el país, mientras que otro reporte incluido en el material atribuye a estudios institucionales la existencia de 53 lagunas con riesgo de desborde en Junín, cinco de ellas con una clasificación de muy alto riesgo.
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El riesgo identificado en Lasuntay también está relacionado con factores como lluvias intensas, avalanchas, movimientos sísmicos y el retroceso de los glaciares. Estos elementos pueden modificar las condiciones de las lagunas y aumentar la posibilidad de desplazamientos de agua y material.
Entre las medidas señaladas en la información proporcionada figuran la identificación de zonas de peligro, la elaboración de mapas de evacuación, el reconocimiento de lugares seguros y el fortalecimiento del monitoreo mediante sensores y sistemas de alerta temprana.
Fred Contreras también señaló la importancia de observar las condiciones del nevado y de la laguna. “Huaytapallana no tiene voz, pero es un gran peligro”, declaró el especialista al referirse a la necesidad de prestar atención a las condiciones geológicas del sector.
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