La ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y China vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio que debería mantener el país en su política exterior, especialmente frente al creciente acercamiento con Estados Unidos. En este escenario, el excanciller Miguel Ángel Rodríguez Mackay consideró, en conversación con Infobae Perú, que fortalecer los vínculos con Washington no debería traducirse en un distanciamiento de Beijing, sino en una estrategia que permita al Perú mantener relaciones estrechas con ambas potencias.
El exministro de Relaciones Exteriores sostuvo que China debería continuar siendo un socio relevante en materia comercial, mientras que el vínculo con Estados Unidos puede ampliarse también al ámbito económico, además de los espacios de seguridad y defensa. Su planteamiento ocurre luego de la ratificación del TLC con China y en momentos en que el Gobierno impulsa una mayor aproximación hacia Estados Unidos.
Una política exterior basada en el equilibrio
Para Rodríguez Mackay, el Perú no tendría por qué considerar incompatible su relación con China con el acercamiento que viene desarrollando con Estados Unidos. “Creo firmemente que la política exterior del Perú en esta etapa es de un importante acercamiento a Estados Unidos, porque además EEUU lo hace con el Perú. Creo que es un acercamiento que, siendo importante, yo lo aplaudo y lo veo con muy buenos ojos. Ese acercamiento no puede significar, en modo alguno, una mirada para sostener algún tipo de recelo o de inseguridad si acaso seguimos optimizando nuestra vinculación con China”, explicó.
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El excanciller explicó que, debido a su posición internacional, el Perú debería apostar por una política exterior de carácter multilateral. “Los países periféricos como el Perú, con enorme proyección, deberían siempre tener presente que su mejor vinculación debe ser la vinculación del multilateralismo”. Bajo esa lógica, planteó mantener una relación comercial sólida con China y profundizar los vínculos de seguridad y defensa con Estados Unidos, sin convertir una relación en excluyente de la otra.
El planteamiento de equilibrio tampoco implica, según Rodríguez Mackay, ignorar las controversias que puedan surgir en la relación con China. Al referirse al megapuerto de Chancay, cuestionó la posición asumida por la empresa Cosco Shipping frente a las atribuciones de Ositrán y consideró que una confrontación con el Estado peruano podría afectar la confianza construida entre ambos países. “Creo que China debería sopesar de manera muy meditada esta situación y no recurrir a estos mecanismos leguleyos, que lo único que van a hacer es retrotraer la buena construcción que se ha hecho bilateralmente con el Perú”.
El excanciller también remarcó que las empresas extranjeras que operan en el país deben respetar las normas nacionales. “Nadie que esté en el Perú puede ignorar las reglas del Perú. Nadie que se encuentre en el Perú puede ignorar que se encuentra en la soberanía de otro Estado”. Para Rodríguez Mackay, este principio debe mantenerse como parte de una relación bilateral basada en la confianza, incluso mientras el Perú profundiza sus vínculos comerciales con China y busca fortalecer su relación con Estados Unidos.
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China y Estados Unidos, al mismo nivel comercial
El contexto de la relación con China también incluye cuestionamientos sobre prácticas comerciales desleales, entre ellas las medidas antidumping aplicadas por Indecopi a determinadas importaciones de tubos de acero provenientes de ese país. A ello se suman las controversias vinculadas con la actividad de embarcaciones pesqueras chinas frente a la costa peruana y la disputa por la supervisión del puerto de Chancay.
Frente a este escenario, Rodríguez Mackay sostuvo que el Perú debe continuar desarrollando su relación con China, pero al mismo tiempo recuperar espacio en su vínculo económico con EEUU. “Con Estados Unidos también tenemos que tener una gran vinculación comercial”, opinó. Su propuesta no consiste en reemplazar a China, sino en evitar una dependencia de un solo socio.
“Si a los dos los tenemos como nuestros socios comerciales, y no uno primero que el otro, sino los dos en el mismo nivel, a mí eso me parece absolutamente plausible”, afirmó. Según su lectura, el Perú puede mantener el peso comercial que ha adquirido China y, paralelamente, aprovechar el acercamiento con Washington para ampliar las oportunidades económicas.
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Rodríguez Mackay consideró que la aproximación a Estados Unidos impulsada por el Gobierno de Keiko Fujimori responde precisamente a la necesidad de recuperar ese balance. “El acercamiento de Perú a EEUU por parte del gobierno de Keiko Fujimori me parece lo más acertado”, sostuvo, al destacar también los vínculos que se vienen promoviendo en materia de seguridad y defensa.
Para el excanciller, esa estrategia no debería interpretarse como un alineamiento automático con Washington. “Tampoco es que nosotros nos volvamos un Estado alineado con Estados Unidos. No creo que Estados Unidos tampoco quiera eso del Perú”, dijo. En su opinión, la prioridad debe ser que el país conserve capacidad para relacionarse con ambas potencias de acuerdo con sus propios intereses y bajo el respeto de su soberanía.
Así, tras la ratificación del TLC con China y el mayor acercamiento hacia Estados Unidos, Rodríguez Mackay plantea que el Perú aproveche ambos vínculos sin asumir que fortalecer uno implica debilitar el otro. La fórmula que propone es que China y Estados Unidos ocupen espacios relevantes dentro de una política exterior equilibrada, con mayor diversificación de las relaciones comerciales y cooperación en áreas estratégicas.
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