Las plataformas digitales han impulsado un crecimiento sin precedentes en el ecosistema financiero peruano: en 2025, los peruanos realizaron en promedio 1,8 transacciones digitales diarias por persona, y más del 50% de las operaciones de algunas entidades ya se efectúan por canales digitales.
Este avance, abordado en el Inside LatAm: Perú 2026 de Moody’s, revela un panorama de rápida transformación, aunque el efectivo todavía concentra entre el 80% y 90% de las transacciones en la economía nacional.
Durante el evento, el CEO de Yape, Raimundo Morales, reveló que la billetera digital del BCP superó los 1.000 millones de transacciones mensuales, una cifra inédita en la región.
PUBLICIDAD
Morales precisó que Yape, el principal jugador del mercado, ya suma casi 17 millones de usuarios activos y que, en conjunto, estos usuarios realizan alrededor de 70 pagos mensuales cada uno, lo que equivale a más de dos operaciones diarias por persona.
Además, resaltó que más de 200 millones de transacciones mensuales en Yape ya son interoperables con otras plataformas del sistema financiero peruano (por ejemplo, PLIN), y que cerca de 4 millones de micronegocios utilizan la plataforma para sus cobros diarios.
La adopción crece, pero el efectivo persiste
El CEO detalló que el principal objetivo sigue siendo desplazar el efectivo, ya que ese medio continúa predominando en la mayoría de las transacciones, pese al crecimiento acelerado de la plataforma y la interoperabilidad alcanzada con otras soluciones del sistema.
PUBLICIDAD
El ejecutivo del BCP explicó que la digitalización ha permitido incluir financieramente a alrededor de 7 millones de peruanos que antes estaban fuera del sistema bancario. “El efectivo sigue presente en entre el 80% y 90% de las transacciones en la economía peruana”, afirmó.
La facilidad para cobrar y pagar sin presencia física ha transformado la dinámica de pequeños negocios y trabajadores independientes, quienes ahora pueden operar de forma más eficiente y productiva.
Sobre el acceso al crédito, Morales indicó que el saldo de crédito de consumo en Perú pasó de 40 millones de soles en 2016 a más de 80 millones en 2026, con un aumento de deudores de 3,4 millones a 6,6 millones en el mismo periodo.
PUBLICIDAD
El modelo digital de microcréditos a personas sin historial financiero ha logrado tasas de repago superiores al 90%. Este enfoque, sostuvo el ejecutivo, facilita un uso responsable del financiamiento y promueve la formalización económica.
El avance de las fintech y los nuevos desafíos
Por su parte, Mariena Pizarro, directora de análisis crediticio de Moody’s Local, advirtió que el avance de las fintech está reconfigurando la dinámica del sistema financiero peruano. Detalló que, de las 237 fintech activas en 2024, casi la mitad estaban orientadas a pagos y servicios empresariales, lo que contribuyó a una diversificación sin precedentes en la oferta de productos financieros.
Pizarro señaló que el crecimiento digital ha tenido un efecto directo sobre la infraestructura tradicional: entre 2021 y 2026, el sistema financiero peruano redujo en más de 10% su red de oficinas físicas, con unas 350 agencias menos en todo el país. Este ajuste responde a la consolidación de canales digitales, que han ampliado el acceso a servicios financieros en regiones donde la presencia bancaria era limitada.
PUBLICIDAD
“Las regiones que más crecen en adopción de pagos digitales son precisamente aquellas con menor bancarización, lo que demuestra el impacto positivo de estas herramientas en la inclusión financiera”, explicó la especialista.
Además, observó que cerca del 50% de las empresas fintech del país concentran sus operaciones en transacciones financieras, consolidando a Perú como uno de los mercados más dinámicos de la región en este aspecto.
Pizarro remarcó que, junto a las oportunidades, el auge digital exige a las entidades mantener altos estándares de ciberseguridad y fortalecer su gestión de riesgos. El sector enfrenta el reto de adaptarse a regulaciones internacionales más estrictas, al tiempo que debe asegurar la protección de los recursos de los usuarios y la viabilidad patrimonial necesaria para sostener la inversión tecnológica y la estabilidad operativa.
PUBLICIDAD