Durante años, el cuidado se entendió principalmente como una responsabilidad que debía resolverse dentro de la familia. Sin embargo, la transformación de nuestra sociedad nos plantea una pregunta distinta: ¿cómo desarrollar soluciones sostenibles que respondan a las nuevas necesidades de las personas de 50 años a más y, al mismo tiempo, generen oportunidades económicas?
Una investigación realizada por el proyecto Ecosistema Plateado de la Universidad del Pacífico, evidencia una realidad que requiere atención. En el Perú, 3 de cada 10 hogares cuentan con una persona de 50 años a más que recibe ayuda o cuidado de manera regular.
En más del 90% de estos casos, la familia continúa siendo el principal soporte, mientras que la participación de servicios especializados sigue siendo reducida.
Esta situación refleja una brecha entre una necesidad creciente y la capacidad del ecosistema para responder a ella. En muchos casos, las familias empiezan a buscar alternativas cuando las necesidades de apoyo ya son mayores, sin contar con información, servicios adecuados o herramientas que les permitan tomar decisiones oportunas.
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El cuidado exige conocimientos, habilidades y experiencia. Quienes se dedican a esta labor desarrollan capacidades que van mucho más allá de la asistencia diaria, como el acompañamiento emocional, la adaptación a distintas situaciones, la comunicación con las familias y el manejo de escenarios complejos.
Sin embargo, gran parte de ese talento permanece en la informalidad, con escasas oportunidades de capacitación, crecimiento profesional y reconocimiento.
Los resultados de la investigación muestran que existe interés por convertir esa experiencia en oportunidades de emprendimiento. Para lograrlo, es necesario construir una ruta más clara que incluya formación especializada, herramientas de gestión, redes de apoyo y modelos de negocio capaces de transformar ese conocimiento en servicios sostenibles.
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El reto no consiste únicamente en atender las necesidades de las personas de 50 años a más, sino también en reconocer el potencial del ecosistema que se desarrolla a su alrededor. Esto abre espacio para nuevos servicios, soluciones innovadoras y emprendimientos preparados para responder a una realidad que demanda mayor especialización.
En este contexto, el cuidado puede convertirse en un motor de desarrollo, además de responder a una necesidad social creciente, tiene el potencial de generar empleo, nuevos negocios y fortalecer una sociedad que valore cada vez más la experiencia.
Para lograrlo, es necesario cambiar la forma en que entendemos el cuidado, más que una responsabilidad familiar, debe asumirse como una actividad económica y social que requiere inversión, innovación y profesionalización.
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Desde el proyecto Ecosistema Plateado, se plantea precisamente ese cambio de mirada, identificando oportunidades donde antes solo se observaban desafíos y promoviendo soluciones que integren experiencia, talento y colaboración entre los distintos actores del ecosistema.
Porque una sociedad preparada para la longevidad necesita más años de vida y también mejores soluciones para vivir con autonomía, bienestar y nuevas oportunidades.