Después de 25 años, uno de los crímenes que conmocionó al Perú, el nombre de Juan Clímaco Basombrío Pendavis volvió a ocupar titulares. El joven que alguna vez fue conocido por su participación en actividades religiosas terminó convirtiéndose en “El Loco del Martillo”, el apelativo con el que la opinión pública identificó al autor del asesinato de Alexandra Brenes, una adolescente de 16 años, ocurrido en Santiago de Surco en julio de 2001.
El caso causó una profunda conmoción porque el perfil del agresor contrastaba con la brutalidad del ataque. Basombrío era descrito por familiares, amigos y vecinos como un muchacho reservado, educado y cercano a la Iglesia católica. Había servido como acólito, ejercía labores de catequista y participaba con frecuencia en actividades parroquiales, una imagen que hizo aún más difícil comprender lo sucedido aquella tarde.
Con el paso de los años, el expediente judicial se convirtió en uno de los más recordados de la historia policial peruana. La violencia empleada durante el ataque, el juicio y las posteriores denuncias por el incumplimiento de la reparación civil mantuvieron vigente un caso que continúa siendo citado cuando se recuerdan los crímenes que marcaron al país.
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‘El Loco del Martillo’ atacó
La tarde del 7 de julio de 2001, Clímaco Basombrío, quien entonces tenía 19 años, acudió a la vivienda de la familia Brenes para reunirse con Sebastián Brenes y Carlos Lescano, compañeros del colegio Santa María. Mientras compartían bebidas alcohólicas y escuchaban música en la azotea, nada hacía prever que, minutos después, la reunión terminaría en un ataque de extrema violencia.
De acuerdo con la reconstrucción realizada durante la investigación, Basombrío descendió por las escaleras de la casa y tomó un martillo que encontró en el inmueble. La primera víctima fue Ida Merino, trabajadora del hogar, quien recibió múltiples golpes en la cabeza, espalda y hombros. Convencido de que había acabado con su vida, el agresor la dejó tendida en el piso y continuó recorriendo la vivienda.
Poco después se cruzó con Alexandra Brenes, de apenas 16 años. La adolescente intentó averiguar qué había ocurrido con la trabajadora del hogar, pero fue atacada con el martillo. La necropsia confirmó posteriormente que recibió más de 40 golpes. En medio del ataque, Sebastián Brenes y Carlos Lescano intentaron intervenir para detener a Basombrío y también resultaron heridos. Finalmente el agresor fue reducido por un vigilante y vecinos de la zona hasta la llegada de la Policía.
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Juicio y deuda por reparación civil
Durante el proceso judicial, la defensa de Clímaco Basombrío argumentó que el joven padecía trastornos psiquiátricos y que no recordaba lo ocurrido durante el ataque. Sin embargo, las pericias concluyeron que comprendía la gravedad de sus actos y que no presentaba una enfermedad mental que lo eximiera de responsabilidad penal. En febrero de 2003, el Poder Judicial lo condenó a 20 años de prisión por los delitos de homicidio calificado, tentativa de homicidio y lesiones graves. Basombrío cumplió su condena en el penal de San Juan de Lurigancho y recuperó su libertad el 8 de julio de 2021, tras permanecer dos décadas en prisión.
La sentencia también fijó el pago de S/ 70.000 como reparación civil para la familia de Alexandra Brenes y S/ 100.000 para Ida Merino. Algunos meses después, la Corte Suprema elevó la indemnización de la sobreviviente a S/ 400.000, al considerar las secuelas físicas permanentes que le dejó el ataque. No obstante, años más tarde Merino denunció públicamente que el condenado apenas había abonado S/ 170, por lo que la reparación económica seguía prácticamente incumplida.