¿Qué pasó con el “Loco del Martillo”? Reaparece 25 años después y sobreviviente reclama pago pendiente de S/ 400 mil

La sentencia de 2003 lo condenó por homicidio y lesiones, además de fijar reparaciones civiles para las víctimas

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Clímaco Basombrío Pendavis, conocido como el "Loco del Martillo", reapareció públicamente tras cumplir la condena de 20 años de prisión. Composición: Infobae

La reaparición pública de una persona condenada por uno de los crímenes más recordados de la historia policial peruana volvió a poner en debate el cumplimiento de las obligaciones impuestas por la justicia. A 25 años del ataque que conmocionó al país, la atención también se centra en la situación de una de las sobrevivientes, quien asegura que aún espera el pago de la reparación civil ordenada por sentencia.

Clímaco Basombrío Pendavis, conocido públicamente como el “Loco del Martillo”, reapareció en imágenes difundidas por el programa Día D, luego de recuperar su libertad tras cumplir la condena de 20 años de prisión impuesta por el Poder Judicial.

El adelanto del reportaje muestra al exconvicto cuando es abordado por un equipo periodístico. Frente a las cámaras expresó su incomodidad por la forma en que era grabado y respondió: “No es la forma”.

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Las imágenes evidencian el cambio físico del exinterno respecto al registrado durante el proceso judicial que siguió al crimen ocurrido en 2001. Su aparición volvió a despertar el interés por un caso que permaneció durante años en la memoria colectiva debido a la gravedad de los hechos.

El ataque ocurrido en Santiago de Surco

(Frecuencia Latina)

El crimen ocurrió el 7 de julio de 2001 en una vivienda de la urbanización Chacarilla, en el distrito limeño de Santiago de Surco. Según la investigación, Basombrío tenía 19 años cuando atacó con un martillo a varias personas que se encontraban en el inmueble.

Como consecuencia de la agresión murió Alexandra Brenes, de 16 años. También resultó gravemente herida la trabajadora del hogar Ida Merino. Sebastián Brenes y Carlos Lescano sufrieron lesiones durante el ataque y posteriormente lograron reducir al agresor hasta la llegada del personal de seguridad y de la Policía Nacional.

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Durante el juicio, las pericias psicológicas determinaron que el acusado era imputable. La sentencia, emitida el 12 de febrero de 2003, le impuso una pena de 20 años de prisión por el homicidio de Alexandra Brenes y por las lesiones ocasionadas a las demás víctimas.

La reparación civil sigue pendiente, según la sobreviviente

El reportaje también recoge el testimonio de Ida Merino, quien volvió a reclamar el cumplimiento de la reparación civil fijada por el Poder Judicial.

La sobreviviente afirmó que hasta la fecha no ha recibido el monto ordenado por la justicia y manifestó: “Que me hagan justicia y me den el pago. No quieren”.

De acuerdo con la información difundida, la sentencia estableció una reparación civil de S/ 400.000 a favor de Merino debido a las graves secuelas que sufrió tras la agresión. El fallo también dispuso indemnizaciones para los demás agraviados.

Según el reportaje, aunque Basombrío cumplió íntegramente la pena privativa de libertad y recuperó su libertad, el pago de la reparación civil reclamada por la sobreviviente aún no se ha concretado.

Un caso que vuelve a la atención pública

Clímaco Basombrío capturado luego de cometer su crimen (El Anacrónico)

La difusión de las nuevas imágenes volvió a situar este caso entre los más recordados de la historia policial peruana debido a la violencia del ataque y al vínculo que existía entre el agresor y las víctimas.

La emisión anunciada por Día D incluye tanto la reaparición pública del exconvicto como el testimonio de Ida Merino, quien insiste en que se cumpla con el pago de la reparación civil establecida en la sentencia judicial.

A 25 años del crimen ocurrido en Santiago de Surco, el caso vuelve a captar la atención pública por dos motivos: la reaparición del condenado después de cumplir su pena y el reclamo de la sobreviviente, quien sostiene que la reparación civil ordenada por la justicia continúa pendiente.