Carla Robbiano, candidata a la alcaldía del distrito de Magdalena del Mar, en Lima, salió al frente de las críticas que cuestionan su postulación por ser esposa del actual alcalde Francis Allison, quien ocupa el cargo por quinta vez y ahora busca la alcaldía metropolitana de Lima. “En una democracia los cargos no se heredan, ni se prestan ni se regalan. Los cargos los eligen por el voto popular“, respondió Robbiano ante las observaciones del candidato Rafael López Aliaga, quien ha señalado lo que califica como un doble estándar entre sus contendientes políticos.
Robbiano, casada con Allison hace 32 años y militante de Avanza País, subrayó que su marido no figura en su lista electoral, ni como teniente alcalde ni como regidor. “Él está postulando, está preocupado por su campaña y yo estoy haciendo mi campaña”, precisó la candidata en entrevista a RPP, quien reconoció que es la primera vez que se presenta a una elección de voto popular.
La candidata fundamentó su preparación en cinco periodos de acompañamiento a la gestión municipal de Allison. Aunque nunca ejerció como funcionaria, aseguró conocer de cerca los problemas del distrito y estar “completamente preparada” para asumir el cargo.
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La seguridad, bandera de continuidad
Magdalena del Mar se posiciona, según Robbiano, como el distrito más seguro de Lima, resultado de un modelo de gestión que ella denominó “modelo Magdalena”. Explicó que ese esquema va más allá de la instalación de cámaras o el refuerzo del serenazgo: abarca múltiples acciones coordinadas que, de llegar a la alcaldía, tiene previsto profundizar.
La candidata planteó la continuidad como eje de su propuesta, con el argumento de que conoce el punto de partida de la gestión mejor que cualquier otro postulante. Su objetivo declarado es mejorar lo que encontrará al asumir, sobre la base del trabajo ya realizado por su esposo.
Cuna municipal y salud mental, ejes de su propuesta
Entre los proyectos que Robbiano presentó como propios figura la cuna municipal, una iniciativa orientada a madres trabajadoras que no tienen dónde dejar a sus hijos durante la jornada laboral. La idea surgió de conversaciones directas con comerciantes del mercado central del distrito, donde una madre le relató la dificultad de atender su negocio con el bebé en brazos.
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El servicio contempla alimentación, descanso, cambio de pañales y estimulación temprana a cargo de profesionales. El acceso sería evaluado por asistentes sociales según la situación de cada familia, con un cobro “muy básico” que permita sostener el servicio con estándares de calidad. Robbiano también anunció la creación de un gimnasio municipal y de una casa de la juventud orientada a la salud mental, espacio que complementaría al ya existente Omapet con atención psicológica para adolescentes y jóvenes del distrito.
Estacionamiento e inversión privada
Al analizar las propuestas de sus adversarios, Robbiano cuestionó las promesas de construir estacionamientos con fondos municipales. “La municipalidad no cuenta con los recursos para hacer un estacionamiento”, afirmó, y propuso en su lugar atraer inversión privada para habilitar un estacionamiento subterráneo bajo la plaza Túpac Amaru, en el modelo aplicado en el Parque Kennedy de Miraflores.
Sobre el transporte público, reconoció que la regulación del tránsito corresponde a la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) y no a la municipalidad, aunque se mostró dispuesta a gestionar coordinaciones directas con esa entidad si fuera necesario. “Si tengo que hablarlo, lo hablaré”, señaló.
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