A lo largo de más de cinco décadas de labor docente, Uldarico Malaspina ha forjado una nueva mirada sobre la enseñanza en el Perú. Reconocido como profesor emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y portador del grado de Amauta en las Palmas Magisteriales, Malaspina insiste en que el verdadero sentido de las matemáticas reside en potenciar la capacidad crítica antes que en transmitir fórmulas o reglas. Desde sus primeros años en Caraz, hasta obtener el reconocimiento nacional e internacional, su aporte ha transformado la vida de docentes y estudiantes en todo el país.
Malaspina sostiene que la enseñanza de matemáticas no debe limitarse a la aplicación mecánica de algoritmos. “Lo importante es desarrollar el pensamiento”, afirmó el docente, quien ha impulsado una visión que privilegia la creatividad y la curiosidad en el aprendizaje desde la infancia.
Orígenes y vocación: una infancia entre retos y números
Natural de Áncash, Uldarico Malaspina cursó estudios en una escuela fiscal y en el Colegio Nacional Dos de Mayo, donde figuró entre los alumnos más destacados. Su afinidad por los números surgió en la niñez, alentado por su profesor de primaria, Lucio Huerta, quien le proponía problemas complejos para desafiar su ingenio. Además, el entorno familiar fue determinante: su padre, apasionado por la lectura, lo motivaba con acertijos matemáticos. “Me ponía problemitas medio capciosos de matemáticas y me gustaba resolverlos”, relató Malaspina.
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Ya en la adolescencia, la pasión por el razonamiento lógico superó las expectativas familiares. Aunque su padre deseaba que estudiara derecho y su madre prefería la medicina, Malaspina optó por la matemática pura en la Universidad Nacional de Trujillo.
Primeros pasos en la docencia y consolidación académica
La carrera de Uldarico Malaspina como docente universitario comenzó en 1966, mientras aún era estudiante. Gracias a su desempeño académico, fue nombrado ayudante de cátedra. Años después se incorporó a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional.
El profesor ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta y el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Huancavelica, aunque enfatiza que su mayor satisfacción proviene de haber formado generaciones de maestros en distintas regiones peruanas.
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Un enfoque innovador: matemáticas en la vida cotidiana
Para Malaspina, las matemáticas están presentes en todo momento. “Cualquier situación puede convertirse en un problema interesante para aprender”, asegura el educador. Un ejemplo cotidiano que utiliza es el de una botella de aceite que mantiene el precio, pero reduce su contenido: “Ahí hay una pregunta matemática”, señala el profesor, quien promueve la observación de lo cotidiano como punto de partida para el aprendizaje.
A lo largo de más de cincuenta años de docencia, el maestro ha continuado dictando clases, orientando tesis y participando en proyectos pedagógicos. Su convicción es que las matemáticas contribuyen a formar ciudadanos críticos, creativos y aptos para transformar la sociedad.
Reconocimiento y legado en la educación peruana
La ministra de Educación, María Esther Cuadros, subrayó el impacto del docente: “La vida y trayectoria del profesor Uldarico Malaspina son un ejemplo de cómo la educación transforma vidas y construye país. Su aporte a la enseñanza de las matemáticas ha inspirado a generaciones de docentes y estudiantes en todo el Perú”, declaró la funcionaria.
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El legado de Uldarico Malaspina se refleja en la promoción constante de una enseñanza que valora el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas. Su historia es testimonio de una vocación orientada a repensar la educación desde la experiencia, el rigor y la pasión por el conocimiento.