Entre enero y mayo de este año, el agro creció apenas 0.4% respecto al mismo periodo del año anterior, debido al resultado mixto entre sus principales productos: mientras el arroz (+26.0%) y el arándano (+23.5%) crecieron, la aceituna (-86.0%) y el café (-7.8%) tuvieron un desempeño negativo.
La historia reciente muestra que el FEN tiene un impacto significativo sobre la agricultura peruana. Durante el último episodio, que se extendió entre 2023 y 2024, el porcentaje de hectáreas afectadas por plagas, friajes, inundaciones, entre otros, en la costa norte ascendió a 44.1%. Este porcentaje fue superior al promedio del resto del país (40.0%) y también al registrado para un año sin la presencia de este fenómeno como 2025 (36.7%).
Las zonas más vulnerables son aquellas con limitada infraestructura de riego. Según Midagri, solo el 6.6% de la superficie agrícola nacional utiliza riego tecnificado para sus cultivos. En la costa norte, si bien en promedio dicho porcentaje es ligeramente mayor (8.7%), existen importantes diferencias entre regiones: La Libertad (21.6%) y Lambayeque (13.2%) tienen mayores tierras con riego tecnificado que regiones como Tumbes (1.0%) y Piura (1.7%), lo que las hace a estas últimas más vulnerables a los eventos climáticos como el FEN.
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La Libertad enfrenta una alta exposición
Entre enero y mayo de 2026, la agricultura en La Libertad creció 10.1%, impulsado por el arándano y el rebote del arroz, tras el desplome del año pasado. Sin embargo, ambos productos son vulnerables al FEN.
El arándano, primer cultivo de exportación regional con 15.9% del PBI agropecuario, es de los más sensibles a este fenómeno. Según la Encuesta Agropecuaria Nacional, durante el año 2023 y 2024, el 6.5% de sus hectáreas cosechadas fueron afectadas por lluvias y deslizamientos. Estas condiciones favorecen además la expansión de plagas, que llegaron a dañar el 15.1% de su superficie.
El arroz cáscara, por su parte, registró en 2023 y 2024 el mayor porcentaje de hectáreas dañadas por lluvias entre los principales cultivos regionales (13.6%). Pese al mayor volumen cultivado este año, los productores siguen en estado vulnerable: el precio en chacra cayó 23.2% en mayo respecto al mismo mes del año anterior, mientras los precios mayoristas (-5.5%) y minoristas (-1.6%) cayeron en menor medida. Según Midagri, la presión a la baja se originó en la selva por la mala recepción de la variedad Nopal, y se extendió al resto del mercado arrocero de otras regiones. A ello se suman mayores costos: el precio de la urea, insumo clave para el arroz, pasó de S/2,007 en enero a S/2,941 en mayo, un alza de 46.5% en cinco meses por el conflicto internacional en Medio Oriente.
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Agenda pendiente
El gobierno entrante en julio y las autoridades regionales y municipales que se elegirán en octubre tienen la responsabilidad de priorizar una agenda que reduzca el riesgo por el FEN. Para esto será necesario avanzar en tecnificación del riego, fortalecer la sanidad agraria y garantizar la culminación de obras de mitigación mediante el uso de Asociaciones Público-Privadas (APPs) y Obras por Impuesto (OxI). Estos serán pasos clave para que la llegada del próximo episodio climático no afecte en gran medida al agro regional.
Elaborado por Gonzalo Manrique, economista senior del IPE, con colaboración de Matias Buendia.