El artista peruano Alan Castillo, conocido como Robotín, vivió una jornada tensa en el popular muelle de Santa Mónica. En medio de su espectáculo como estatua humana, un grupo de jóvenes tiktokers interrumpió su presentación con el objetivo de obtener reacciones para sus redes sociales. El incidente provocó la reacción inmediata del cómico, quien expresó su molestia en una transmisión en vivo.
La escena se desarrolló ante la mirada de turistas y residentes que paseaban por el emblemático muelle. Robotín relató que los creadores de contenido se acercaron sin previo aviso y comenzaron a grabarlo de forma invasiva, dificultando su trabajo.
“¿Vieron a esos estúpidos? ¿Los vieron?”, exclamó Castillo minutos después de que los jóvenes se alejaran del lugar. Para el artista, la actitud de los visitantes no solo fue irrespetuosa, sino que también buscaba boicotear su rutina.
El peruano, asentado temporalmente en Estados Unidos para buscar mejores oportunidades económicas, explicó que los tiktokers intentaron desestabilizarlo con bromas sin aportar ninguna contribución económica. “Querían que me mueva. No echaron ni un dólar”, enfatizó al referirse a la falta de consideración de los jóvenes.
PUBLICIDAD
Durante su relato, Castillo insistió en que los creadores de contenido se posicionaron demasiado cerca, incomodando su espacio personal. “Me estaban grabando cerca de la cara, esos son los populares chistosos”, afirmó, dejando claro el malestar que le provocó la situación. El momento quedó registrado en su transmisión en directo, donde decenas de seguidores reaccionaron de inmediato a lo ocurrido.
Robotín se reencontró con los tiktokers y les respondió
La tensión no se limitó a un solo encuentro. Apenas unos minutos después del primer episodio, el grupo de tiktokers regresó al mismo punto del muelle. Esta vez, Robotín no dudó en confrontarlos y defender su espacio de trabajo. Con voz firme, les exigió que se retiraran y les reprochó su insistencia en interrumpir su espectáculo. “Fuera conch***”, lanzó el artista, visiblemente alterado.
En los videos que circularon en redes sociales, se observa cómo los jóvenes intentan explicar su versión, aunque no lograron calmar el ánimo de Castillo ni evitar el cruce verbal. El artista continuó con su transmisión y compartió su interpretación de los hechos. Para él, la segunda confrontación representó una suerte de revancha ante quienes, a su juicio, habían intentado perjudicarlo.
PUBLICIDAD
La reacción de la audiencia virtual no se hizo esperar. Numerosos usuarios respaldaron la actitud de Robotín y celebraron su respuesta directa. “Dejaste bien al Perú”, “Robotin me representa en el extranjero mejor que el presidente. Gracias”, “Te la cobraste”, “Bien Robotin merecidos se la tenían”, fueron algunos de los comentarios destacados que circularon en las plataformas digitales.
El caso de Alan Castillo refleja los desafíos que enfrentan artistas callejeros migrantes en escenarios públicos de Estados Unidos, donde la exposición ante cámaras y la interacción con creadores de contenido genera situaciones inesperadas. Para muchos de sus seguidores, la reacción del artista simboliza la defensa de la dignidad laboral y el respeto al trabajo artístico, valores que, según expresaron en los comentarios, consideran necesarios en todo espacio público.