El líder etnocacerista Antauro Humala respaldó las convocatorias de movilizaciones en distintas regiones del país, en el marco de las denuncias de presuntas irregularidades en la segunda vuelta electoral señaladas por el candidato presidencial de Juntos por el Perú (JPP), Roberto Sánchez. El autor del ‘Andahuaylazo’ pidió además que las autoridades electorales no proclamen como ganadora a la candidata Keiko Fujimori de Fuerza Popular hasta que se esclarezca su situación de nacionalidad.
En medio del avance del conteo oficial de la ONPE, que hasta el momento muestra una contienda ajustada, con Fujimori encabezando la carrera, Humala sostuvo que el proceso electoral presenta cuestionamientos desde su origen. “Este proceso, desde mi punto de vista, nació con el pecado original del fraude”, afirmó en declaraciones al programa Ocurre Ahora de ATV.
Para el etnocacerista, se deben revisar las condiciones del escrutinio, especialmente en lo referido al voto en el extranjero. “Yo considero que hay demasiadas irregularidades que ya raspan con el fraude. Eso se tiene que esclarecer”, señaló.
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Cuestionamientos sobre eventual proclamación de Keiko Fujimori
El exdirigente también volvió a poner en discusión la situación de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, al referirse a su nacionalidad como un tema que, según indicó, debería ser revisado por las autoridades electorales antes de una eventual proclamación.
“Yo exhorto al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que esclarezca la situación de doble nacionalidad de la candidata, por cuestión de seguridad nacional”, sostuvo.
En esa línea, pidió que el órgano electoral actúe antes del cierre del proceso. “Solicitamos al Jurado Nacional que, en caso de este conteo, se esclarezca este tema antes de la proclamación”, añadió.
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¿Qué nacionalidad tiene Keiko Fujimori?
La hija de Alberto Fujimori tiene la nacionalidad peruana. Nacida en Lima, ejerce su vida política y pública como ciudadana del Perú. Su ascendencia es japonesa.
Sigue el conteo de votos
El proceso electoral continúa bajo el conteo oficial de la ONPE, donde el procesamiento de actas a nivel nacional mantiene una contienda cerrada entre los principales candidatos, con variaciones constantes en la diferencia de votos conforme avanzan los resultados. En este contexto, el ingreso progresivo de actas de distintas regiones y del voto en el extranjero ha ido modificando la tendencia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en un escenario que aún no cuenta con una definición oficial ni proclamación de resultados.
Este avance del escrutinio ha generado un escenario de alta sensibilidad política, en el que pequeños cambios en el conteo impactan en la lectura del proceso. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado pruebas concluyentes de irregularidades que alteren la validez del escrutinio oficial, mientras las autoridades electorales continúan con el procesamiento regular de actas.
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En paralelo, distintos actores políticos han adoptado posiciones diversas frente a los resultados. En una etapa inicial del proceso, el propio candidato Roberto Sánchez había señalado su disposición a respetar los resultados oficiales una vez culminado el conteo, en línea con el desarrollo institucional del proceso electoral. No obstante, en el transcurso del avance del escrutinio, su organización política ha impulsado pedidos de revisión de mesas e impugnaciones, principalmente vinculadas al voto en el extranjero, así como convocatorias a movilizaciones y vigilias en distintas regiones bajo el argumento de “defensa del voto”.
Estas acciones han sido promovidas por bases y simpatizantes de Juntos por el Perú, con respaldo político del candidato, en un contexto de creciente seguimiento ciudadano del conteo oficial.
En paralelo, el debate político también ha sido marcado por antecedentes de declaraciones en primera vuelta, cuando el entonces candidato Rafael López Aliaga cuestionó el proceso electoral y habló de presuntas irregularidades que favorecieron al candidato Roberto Sánchez, lo que —según distintos sectores— contribuyó a instalar un clima de sospecha sobre el sistema electoral en la etapa previa del actual proceso.
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El escenario actual se mantiene, por tanto, entre el escrutinio técnico de la ONPE, la ausencia de evidencias concluyentes de fraude, y un clima político tensionado por interpretaciones contrapuestas sobre el avance del conteo y la validez de los resultados preliminares.