Mientras el Mundial 2026 acapara la atención de millones de personas, en Perú avanza en silencio una estadística que contrasta con la euforia del fútbol: cada 90 minutos —lo que dura un partido— ocho niñas y adolescentes sufren algún tipo de violencia en el país. La cifra surge de los 43.855 casos registrados entre enero y diciembre de 2025 por el Portal Estadístico del Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), lo que equivale a 120 casos diarios.
El desglose de esos registros revela la magnitud del problema: 19.692 casos corresponden a violencia sexual, 14.155 a violencia psicológica, 9.870 a violencia física y 138 a violencia económica. La violencia sexual, la más frecuente, afecta de manera desproporcionada a las menores: según la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENARES) 2024, una de cada cinco adolescentes mujeres de entre 12 y 17 años fue víctima de este tipo de agresión en el último año, y en siete de cada diez casos el agresor pertenecía al entorno cercano de la víctima.
Frente a estas cifras anuales, el panorama histórico resulta aún más grave. Entre 2021 y 2025, el MIMP atendió 295.195 casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes, una acumulación que subraya la persistencia estructural del problema y la necesidad de respuestas que vayan más allá de la atención de emergencia.
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La tendencia no muestra signos de reversión espontánea. Entre enero y octubre de 2025, los Centros Emergencia Mujer y Familia del ministerio ya habían registrado 142.999 casos de violencia a nivel nacional, de los cuales 27.000 correspondían a violencia sexual y 18.087 afectaban directamente a menores de edad. La viceministra de la Mujer, Ana Sofía Rodríguez Yañez, alertó públicamente sobre ese incremento y remarcó que el 15% de las víctimas de agresión sexual había sufrido ataques antes de cumplir los 12 años.
El deporte como herramienta de prevención
Ante ese escenario, Plan International Perú lanzó la campaña regional Cambiemos el Juego, una iniciativa que utiliza el fútbol como plataforma de cambio social para prevenir la violencia, fortalecer la autoestima y promover el liderazgo de niñas y adolescentes. La campaña se enmarca en un movimiento más amplio que la organización despliega simultáneamente en América Latina, el Caribe y España, y que aprovecha la visibilidad del Mundial para instalar el debate sobre las desigualdades que condicionan la vida de millones de menores.
“Desde Plan International Perú estamos impulsando iniciativas para enfrentar desigualdades mediante programas deportivos más inclusivos. El deporte no solo promueve el bienestar físico y emocional, es también una herramienta y oportunidad de mejora para miles de niñas. Necesitamos más espacios donde se revalorice el deporte para la transformación social y la lucha contra todo tipo de violencia”, señaló Víctor García Hernández, representante País de Plan International Perú.
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Juegos por la Igualdad: el programa en las aulas
La campaña tiene un correlato concreto en el programa formativo Juegos por la Igualdad, desarrollado en el marco del proyecto Decidir sin violencia de Plan International. La iniciativa opera en las regiones de Loreto, Piura y Cusco, e involucra a docentes, padres de familia y directivos escolares. Su metodología central es el deporte mixto como recurso pedagógico para abordar la prevención de la violencia desde el aula.
En el último año, el programa impactó en más de 17.000 estudiantes. Las sesiones educativas buscan que los participantes identifiquen situaciones de riesgo y conozcan los canales de denuncia disponibles, al tiempo que refuerzan habilidades personales como la autonomía y la toma de decisiones. El objetivo es construir entornos protectores desde edades tempranas, antes de que la violencia se instale como una normalidad.
Una campaña que convoca a toda la sociedad
Cambiemos el Juego aspira a ampliar el alcance de iniciativas como Juegos por la Igualdad y a movilizar a actores más allá del ámbito educativo: comunidades, familias, sector privado y administraciones públicas. La premisa de la campaña es que el deporte puede funcionar como un lenguaje común que convoca y moviliza, siempre que los espacios donde se practica sean seguros e inclusivos para las niñas.
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La iniciativa regional se articula en distintos países con formatos propios. En Paraguay, por ejemplo, Plan International implementa La Liga Joaju, un proyecto de fútbol mixto en comunidades rurales e indígenas que ya alcanzó a más de 1.700 niñas, niños y adolescentes. En España, la campaña se lanzó el 4 de junio de 2026, con datos que señalan que apenas el 5% de los banquillos del fútbol profesional están liderados por mujeres. Más información sobre la iniciativa en Perú está disponible en plan-international.org/peru/cambiemos-el-juego.