En una ciudad donde las obras de infraestructura avanzan sobre espacios ocupados durante siglos por distintas culturas, los trabajos de renovación urbana suelen revelar fragmentos desconocidos del pasado. Cada intervención en el subsuelo del Cusco representa también una oportunidad para identificar evidencias que permanecieron ocultas bajo calles, avenidas y edificaciones contemporáneas.
Esa situación volvió a presentarse durante la ejecución de un proyecto de drenaje pluvial en Cusco. Lo que inicialmente formaba parte de una obra destinada a mejorar el manejo de aguas de lluvia derivó en el descubrimiento de una estructura vinculada con la antigua red vial inca, una de las más extensas de América del Sur.
El hallazgo quedó registrado dentro de las labores de monitoreo arqueológico que acompañan la ejecución de proyectos públicos en zonas con potencial patrimonial. La intervención permitió identificar vestigios de una vía prehispánica asociada al sistema de comunicación que conectaba diversos territorios del Tahuantinsuyo.
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Restos de una antigua ruta aparecen bajo la avenida de la Cultura
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco informó sobre el hallazgo de un segmento de camino prehispánico durante la ejecución del Plan de Monitoreo Arqueológico (PMAR) correspondiente al proyecto “Mejoramiento y Ampliación del Servicio de Drenaje Pluvial en Cuatro Distritos de la Provincia de Cusco”.
El descubrimiento ocurrió en la avenida de la Cultura, cerca del Supermercado Orión. En ese sector se realizaban excavaciones para la instalación de ductos y buzones destinados al sistema de drenaje pluvial. Durante la remoción de suelo, los especialistas detectaron una sección de muro ubicada bajo la actual capa asfáltica.
Según la información difundida por la entidad cultural, la estructura apareció a una profundidad aproximada de 0,90 metros. La presencia de esta evidencia permitió establecer la necesidad de modificar el procedimiento de trabajo previsto para la zona intervenida.
Los arqueólogos determinaron que la evidencia está compuesta por alineamientos de piedras calizas y areniscas que mantienen rasgos característicos de la ingeniería vial desarrollada durante el periodo inca.
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Las evaluaciones preliminares indican que el tramo identificado tendría una extensión cercana a los 40 metros. Además, presenta sectores donde se observan hasta tres hiladas de piedra y un muro lateral asociado a la estructura principal.
Los especialistas señalaron que, pese a las transformaciones urbanas registradas durante décadas en el área, parte de la construcción conserva elementos suficientes para reconocer su configuración original.
Medidas de protección tras el descubrimiento
Luego de la identificación de los restos arqueológicos, se dispuso la suspensión inmediata de los trabajos con maquinaria pesada en el sector comprometido. La medida buscó evitar posibles daños sobre la estructura recién localizada.
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Posteriormente, las labores continuaron mediante procedimientos manuales con el objetivo de delimitar la extensión del hallazgo, evaluar su estado de conservación y establecer acciones de protección.
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco también dispuso medidas de salvaguarda para preservar la evidencia arqueológica. Entre las recomendaciones figura el replanteamiento del trazo de las obras de drenaje en el área afectada y la presentación de un Plan de Mitigación orientado a garantizar la conservación de los vestigios.
Los especialistas de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, bajo la conducción del arqueólogo Reynaldo Bustinza, indicaron que las características observadas permiten asociar el tramo descubierto con el sistema vial inca que comunicaba el Cusco con el Qollasuyo.
De acuerdo con la información oficial, esta región constituyó uno de los cuatro grandes suyos que integraban el Tahuantinsuyo. Además, representó la división territorial de mayor extensión hacia el sur del imperio.
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Su ámbito geográfico abarcó áreas del actual territorio peruano, Bolivia, Chile y el noroeste argentino. El núcleo político y demográfico de esta región se ubicó en el altiplano andino, especialmente en los alrededores del lago Titicaca.
Los especialistas señalaron que el tramo descubierto constituye un testimonio de la organización territorial impulsada por los incas y de las técnicas constructivas aplicadas para conectar distintos espacios del imperio mediante una compleja red de caminos.
Importancia del monitoreo arqueológico en obras públicas
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco destacó que el hallazgo pone de relieve la utilidad de los Planes de Monitoreo Arqueológico en proyectos de infraestructura ejecutados en zonas con presencia de patrimonio cultural.
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Según la entidad, estos mecanismos permiten compatibilizar la realización de obras públicas con la protección de evidencias históricas que permanecen bajo áreas urbanizadas. Gracias al monitoreo permanente aplicado durante la ejecución del proyecto de drenaje, los especialistas lograron detectar la estructura antes de que resultara afectada por las excavaciones.
La institución informó que continuará con las acciones técnicas necesarias para asegurar la conservación del tramo identificado y verificar el cumplimiento de las normas vigentes destinadas a la protección del patrimonio cultural vinculado al Qhapaq Ñan.