El 12,9% de los puestos de trabajo en Perú requiere egresados con formación técnica, frente al 7% que demanda perfiles universitarios, según la Encuesta de Demanda Ocupacional 2025. Pese a esa brecha, casi el 66% de los estudiantes de educación superior sigue optando por la universidad. Ante ese desajuste, la Asociación de Institutos y Escuelas de Educación Superior (ASIEES) y el Centro para el Análisis de Políticas Públicas de Educación Superior (CAPPES) presentaron una agenda conjunta para los candidatos presidenciales de la segunda vuelta de las Elecciones Generales de Perú.
La propuesta fue dirigida a Keiko Fujimori de Fuerza Popular y a Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, con el objetivo de poner la educación superior técnica en el debate electoral y en el programa de gobierno para el período 2026–2031.
“Todavía existe una fuerte desconexión entre la formación y lo que realmente necesita el país”, señaló Javier Rubio, presidente de ASIEES, al presentar el informe técnico Educación técnica y tecnológica para el desarrollo del Perú: Acciones para el fortalecimiento de los Institutos y Escuelas de Educación Superior (2026–2031). El documento plantea una hoja de ruta con tres ejes de acción para fortalecer el sistema de educación superior especializada.
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Los tres ejes de la propuesta
El primer eje apunta a ampliar el acceso a la educación técnica y tecnológica, con medidas orientadas a reducir las brechas de información y las barreras económicas que enfrentan miles de estudiantes. La propuesta incluye el fortalecimiento de la orientación vocacional y la ampliación de los mecanismos de financiamiento para una mayor inclusión educativa.
El segundo eje aborda el aseguramiento de la calidad formativa mediante mejoras en la gobernanza del sistema, la optimización de los procesos de licenciamiento y la implementación de sistemas de información integrados que garanticen estándares sostenibles en las instituciones de educación superior.
El tercer eje se concentra en la medición de resultados y la pertinencia de la formación, con el propósito de alinear la oferta educativa con las demandas del mercado laboral. El informe propone el desarrollo de rutas formativas articuladas y sistemas de seguimiento de egresados para evaluar la inserción laboral y el impacto de la formación técnica en el desarrollo del país.
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Las acciones planteadas
Jorge Mori Valenzuela, director ejecutivo de CAPPES, detalló entre las acciones prioritarias la implementación de sistemas integrados de información educativa, el desarrollo de rutas formativas que articulen los Centros de Educación Técnico-Productiva (CETPRO), los institutos y las universidades, y la creación de un sistema de seguimiento de egresados para medir la inserción laboral y la pertinencia de la formación.
“Se propone la creación de una Mesa Ejecutiva de articulación entre el sector educativo y el sector productivo, con el fin de reducir las brechas de talento y mejorar la capacidad de respuesta del sistema formativo", precisó Mori Valenzuela.
El empleo juvenil y la inserción laboral
Los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran que más del 70% de los egresados de educación técnica logra insertarse en el mercado laboral. Aun así, persisten desafíos en la calidad del empleo, los ingresos y la correspondencia entre la formación recibida y la ocupación ejercida. A eso se suma que la informalidad laboral juvenil supera el 70%.
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“El país necesita priorizar la formación de talento técnico para responder a las demandas del mercado laboral y cerrar brechas estructurales”, afirmó Rubio.
Los representantes de ASIEES y CAPPES indicaron que buscarán abrir espacios de diálogo con los candidatos presidenciales y sus equipos técnicos para profundizar las propuestas y avanzar hacia una agenda compartida de fortalecimiento de la educación superior técnica de cara al próximo gobierno.