La delincuencia en el distrito limeño de San Juan de Lurigancho (SJL) ya no solo se apodera de las calles, sino también de las viviendas y negocios. Puertas violentadas, delincuentes ingresando a inmuebles y motocicletas huyendo a toda velocidad forman parte de las escenas que, cada vez con más frecuencia, quedan registradas por las cámaras de seguridad del distrito. Precisamente estas imágenes han permitido evidenciar las nuevas modalidades de robo utilizadas por bandas criminales que operan en la zona.
Uno de los casos más recientes ocurrió en la avenida Canto Grande, donde delincuentes ingresaron a un bazar instalado dentro de una vivienda y se llevaron mercadería valorizada en aproximadamente S/ 40.000. Según las imágenes captadas por cámaras de vigilancia, los sujetos utilizaron la modalidad del palanqueo para forzar la cerradura del inmueble y acceder al interior.
Con herramientas como patas de cabra, los hampones removieron puertas y rejas para llevarse todo lo que encontraron a su paso. El robo ocurrió durante la noche y, en cuestión de minutos, los delincuentes escaparon con diversos productos del negocio antes de que los propietarios pudieran reaccionar.
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Otras cámaras de seguridad también registraron a sujetos presuntamente vinculados a casos de extorsión y ataques armados contra negocios de comida rápida en distintos puntos de San Juan de Lurigancho. Las imágenes muestran cómo los delincuentes se movilizan en motocicletas para cometer los atentados y luego escapar rápidamente.
En otro operativo realizado por agentes de Serenazgo y la Policía Nacional, las autoridades hallaron una motocicleta robada mientras era repintada de negro en un inmueble, presuntamente para dificultar su identificación y reutilizarla en actividades delictivas.
Las cifras de criminalidad reflejan la gravedad de la situación en el distrito. De acuerdo con datos proporcionados por el municipio, solo en el último mes se registraron 368 incidentes delictivos en San Juan de Lurigancho. Entre ellos figuran 236 robos, seis casos de extorsión, cuatro secuestros y 12 homicidios. La mayoría de estos hechos se producen durante las noches y madrugadas.
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Ante el incremento de la inseguridad, la municipalidad implementó un sistema de más de 600 cámaras de videovigilancia y un mapa de calor que permite identificar las zonas con mayor incidencia delictiva.
El alcalde de San Juan de Lurigancho, Jesús Maldonado, aseguró que aún existen dificultades para fortalecer el sistema de identificación de delincuentes debido a problemas administrativos entre instituciones del Estado. “Lamentablemente, la Policía Nacional y el Reniec tienen demasiados entrampamientos administrativos para compartir su base de datos”, señaló la autoridad edil a Latina.
Frente a ello, el municipio decidió crear un sistema propio de alertas con personas identificadas en investigaciones o hechos delictivos. Según explicó el burgomaestre, cuando una persona registrada por el sistema es detectada por las cámaras de vigilancia, se activa una alerta inmediata para realizar el seguimiento correspondiente. “La persona que ha sido ingresada, inmediatamente después de pasar por nuestra cámara, salta una alerta”, explicó Maldonado.
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Mientras tanto, el temor sigue creciendo entre los vecinos. Una docente del distrito relató que ni siquiera dentro de su centro laboral se siente segura debido a las constantes amenazas de extorsionadores. “En la propia casa se puede sentir seguro. Ni en el trabajo se puede sentir seguro, porque soy docente y han extorsionado al colegio”, contó una vecina de la zona.
Comerciantes y residentes permanecen atentos a las cámaras de seguridad y a cualquier movimiento sospechoso, en medio de una creciente preocupación por el avance de la delincuencia en San Juan de Lurigancho, donde las bandas criminales ya no solo acechan en las calles, sino que ahora también buscan irrumpir directamente en viviendas y negocios.