El Perú es uno de los países con peor calidad de aire de Latinoamérica y el 60% de su contaminación actual tendría como principal responsable a un parque automotor viejo que no ha sido renovado pese a contar con incentivos para hacerlo, indicó la Asociación Automotriz del Perú (AAP).
Según el gerente de operaciones y analítica de la AAP, Alberto Morisaki, el parque vehicular nacional exhibe una antigüedad media considerable: los vehículos livianos tienen un promedio de 14,5 años; mientras que los buses y camiones llegan hasta los 16 años. “Todavía vemos buses y camiones de más de 30 años circulando”, indicó en conversación con Canal N.
Morisaki sostuvo que el material particulado 2,5 (PM2,5) proviene en su mayoría de los tubos de escape y que “el 60% de la generación de ese material particulado procede del parque automotor”. Estas partículas, tan pequeñas que ingresan directamente por las vías respiratorias, son responsables de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cerebrovasculares.
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La exposición en ciudades como Arequipa supera los límites internacionales: ya está “en el top de Latinoamérica, tienen más de cinco veces lo recomendado por la OMS (la Organización Mundial de la Salud)”.
El informe de la AAP señala que gran parte de la contaminación ambiental se origina en vehículos particulares y el transporte público urbano y de carga, en su mayoría envejecidos, mal mantenidos y en numerosas ocasiones fuera de los límites técnicos de operación.
Las autoridades han implementado reglamentos y promovido incentivos para el retiro de unidades nocivas, como el bono del chatarreo, pero el gerente de operaciones y analítica de la AAP advierte: “El reglamento está listo, pero faltan fondos. El Ministerio de Economía tiene que destinar recursos para retirar los vehículos contaminantes.”
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Vehículos envejecidos, fiscalización deficiente y congestión: las causas del aire tóxico
El diagnóstico de la AAP expone otras aristas de la crisis. La falta de control en las inspecciones técnicas permite que unidades peligrosas sigan operando. Morisaki advierte: “Hay vehículos que circulan amarrados con alambres o con lunas de plástico y aun así tienen revisión técnica aprobada” Esta situación evidencia la insuficiencia de la fiscalización estatal frente al parque vehicular obsoleto.
La congestión es un agravante decisivo. El gerente de operaciones y analítica de la AAP especifica que el alto nivel de contaminación del aire ya no corresponde solo a Lima por la cantidad de vehículos o congestión, sino que la crisis se extiende a otras ciudades importantes.
Además, destaca la incidencia de un sistema semafórico desactualizado que multiplica los embotellamientos y, con ellos, las emisiones: “Tenemos un sistema semafórico de los años 50 que no coordina entre sí. Más congestión significa más contaminación”, afirmó al medio televisivo.
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Morisaki puntualiza que renovar el parque automotor y robustecer políticas públicas podría traducirse en una ganancia sustancial para la salud colectiva. “Mejorar la calidad del aire y renovar el parque automotor podría incrementar hasta en cuatro años la esperanza de vida de la población peruana”, estimó.