La idea de que dormir menos y empezar la jornada laboral a muy tempranas horas incrementa la productividad ha ganado popularidad en redes sociales y en ciertos discursos empresariales. Sin embargo, especialistas en sueño advierten que esta práctica no solo carece de respaldo científico sólido, sino que puede tener efectos negativos en el rendimiento, la salud mental y la toma de decisiones.
En una entrevista concedida a el diario La Vanguardia, el psicólogo Alfredo Rodríguez, catedrático especializado en sueño y bienestar laboral, cuestionó la narrativa que asocia el éxito profesional con el hecho de madrugar excesivamente. “Levantarse a las 5 de la mañana no tiene mucho sentido desde un punto de vista biológico, salvo que seas una persona extremadamente matutina”, afirmó el especialista.
Rodríguez explicó que esta tendencia responde más a una construcción cultural que a una necesidad real del organismo humano. Según indicó, la presión por “ganarle horas al día” ha generado la percepción de que dormir menos equivale a producir más, cuando en realidad ocurre lo contrario en la mayoría de los casos.
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Cultura del cansancio no es productividad
El especialista advierte que en muchos entornos laborales se ha normalizado la idea de que descansar es sinónimo de perder tiempo. Esta visión, según señala, ha derivado en lo que denomina una “glorificación del agotamiento”.
“Pensar que dormir es perder el tiempo condiciona mucho tu conducta, porque asocias descansar a producir menos”, explicó Rodríguez en la entrevista con La Vanguardia. En esa línea, sostuvo que esta mentalidad afecta directamente la forma en que las personas organizan su rutina diaria y sus hábitos de sueño.
El experto remarcó que la sociedad actual tiende a valorar la hiperactividad y la disponibilidad constante, lo que genera una desconexión progresiva con los ritmos biológicos naturales. Esta situación, advirtió, tiene impacto en la salud física y emocional de los trabajadores.
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Falta de sueño afecta el trabajo
Rodríguez señaló que la falta de sueño influye directamente en funciones cognitivas esenciales para el desempeño laboral. Entre ellas, destacó la regulación emocional, la interpretación de situaciones sociales y la capacidad de toma de decisiones.
“Eres menos sensible a los estímulos sociales y los interpretas peor”, explicó el psicólogo, al referirse a cómo el cansancio puede modificar la percepción de situaciones cotidianas en el entorno laboral. Esto, según indicó, puede llevar a interpretaciones negativas o decisiones poco acertadas.
Además, el especialista subrayó que el rendimiento de un trabajador no depende de la cantidad de horas que permanece despierto, sino de la calidad de su descanso. En ese sentido, enfatizó que el sueño es un factor determinante para el funcionamiento adecuado del cerebro.
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¿Cómo mejorar tu descanso?
El psicólogo recomendó establecer horarios de sueño estables como una de las principales medidas para mejorar el bienestar laboral. “Se ha visto que la regularidad del sueño es un predictor muy relevante en cuanto a salud y bienestar”, señaló Rodríguez.
Asimismo, advirtió sobre los efectos de la hiperconectividad, especialmente el uso constante de dispositivos electrónicos antes de dormir. “Debe tratar de desconectar al final del día de manera gradual: evitar demandas laborales, reducir el consumo de pantallas y bajar la intensidad de la luz”, explicó en su conversación con La Vanguardia.
El especialista también cuestionó las prácticas que promueven madrugar como sinónimo de éxito profesional. Según indicó, estas ideas no se sostienen desde el punto de vista biológico y pueden generar hábitos de descanso inadecuados a largo plazo.
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Dormir más mejora el rendimiento
Finalmente, Rodríguez enfatizó que el descanso no debe ser entendido como un obstáculo para la productividad, sino como una condición necesaria para alcanzarla. “El sueño no es una interrupción de la vida, sino una de las condiciones que permiten tener una buena vida”, afirmó.
El especialista insistió en que privarse del sueño de manera voluntaria no mejora el desempeño laboral y, por el contrario, reduce la eficiencia cognitiva y la capacidad de concentración. En esa línea, advirtió que el rendimiento sostenido depende directamente de una adecuada higiene del sueño.
De esta forma, el análisis del experto plantea una revisión de los discursos contemporáneos sobre productividad, cuestionando la idea de que madrugar en exceso o reducir horas de descanso sea una estrategia efectiva para alcanzar el éxito profesional.
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