La “Escuela de Abejas Nativas” impulsa la apicultura y mejora la vida de familias indígenas en la Amazonía peruana, específicamente en siete comunidades de la cuenca del Ampiyacu. Esta iniciativa, liderada por Mélida Álvarez, mujer bora, ha permitido que 18 familias establezcan colmenas en sus huertas, generando ingresos gracias a la venta de miel y reduciendo la presión sobre los nidos silvestres del bosque.
Según detalla Astrid Arellano en Mongabay Latam, la relación entre las comunidades indígenas peruanas y las abejas trasciende la producción de miel. Para los pueblos amazónicos, la miel es medicina, alimento y parte de la identidad. Las colmenas gestionadas por las familias permiten acceder a la miel sin internarse en la selva ni extraer nidos silvestres, evitando así la tradicional tala de troncos donde anidaban las abejas. Ahora, la crianza en cajas facilita el acceso y multiplica los nidos en entornos domésticos.
El proceso requiere paciencia y atención: las colmenas deben estar a la sombra y el tiempo de cosecha puede tomar hasta tres meses. La miel obtenida tiene un valor económico en la región, ya que una botella puede alcanzar los PEN 250, ayudando a cubrir necesidades básicas de las familias involucradas. La iniciativa cuenta con apoyo técnico y financiamiento de organizaciones como Conservación Internacional Perú, la organización ambiental global que ha permitido el aumento de las colmenas y la capacitación de más mujeres. El objetivo de Álvarez es que cada comunidad alcance al menos 100 nidos propios y que la experiencia se replique en otras zonas del país.
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Experiencias complementarias en la región
El trabajo de mujeres indígenas por la protección de abejas nativas se replica en otros países latinoamericanos. En México, el colectivo maya Suumil Móokt’aan, en Yucatán, mantiene la crianza tradicional de abejas meliponas en “jobones”, troncos vaciados que se integran al entorno cotidiano de las familias. Esta práctica busca preservar la relación ancestral con las abejas y fortalecer la autonomía alimentaria mediante talleres de meliponicultura y agroforestería. La defensa de la vida campesina y la regeneración de suelos degradados son parte de sus esfuerzos, en un contexto de amenazas como la deforestación y el uso de agroquímicos.
En Ecuador, la colectiva Wapas Nuwa —Mujeres Abeja—, liderada por Jiyunt Uyunkar en el territorio achuar, promueve la salud comunitaria y la transmisión de saberes ancestrales mediante la crianza de abejas meliponas y el uso de plantas medicinales. La experiencia surgió como respuesta a la pérdida de conocimientos tradicionales y el avance de enfermedades en la región. El grupo impulsa proyectos para dotar a la comunidad de infraestructura propia, con el objetivo de procesar miel y compartir conocimientos entre mujeres.
La acción de las mujeres indígenas en la protección de las abejas
En Perú, el fortalecimiento de la apicultura nativa es una estrategia para enfrentar la deforestación y la pérdida de biodiversidad. En México y Ecuador, las iniciativas de mujeres indígenas se orientan a la defensa del territorio y la salud comunitaria.
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El Día Mundial de las Abejas, fecha reconocida por Naciones Unidas y celebrado cada 20 de mayo, visibiliza la importancia de estos insectos en la alimentación, la medicina y la cultura, y reconoce el aporte de quienes, desde sus comunidades, sostienen la vida en el bosque y en el planeta.