Muchos inversionistas se hacen la misma pregunta: ¿Dónde invertir mi capital en momentos de incertidumbre? La respuesta es en realidad muy simple. Hay que buscar donde existe más demanda que oferta. Hoy, en Perú, existe un déficit de vivienda de alrededor de 2 millones, y, al mismo tiempo, gracias al Fondo MiVivienda, los segmentos más vulnerables del país pueden beneficiarse del Bono Familiar Habitacional que les permite acceder a una primera vivienda, lo cual dinamiza todo el sector construcción.
A nivel nacional, la mayor parte de los proyectos se concentra en la costa norte (Piura, Lambayeque y La Libertad), además de la costa sur y la selva, y que está entrando poco a poco en el sur por lo que es un mercado con un volumen de compradores potenciales mucho más grande que Lima top y Lima moderna.
Sin embargo, siguen faltando proyectos inmobiliarios de este tipo para responder a la demanda. Solo se ha logrado beneficiar a más de 52.000 familias durante el 2025. ¿El cuello de botella para tener más proyectos inmobiliarios? El capital.
PUBLICIDAD
Ante esta necesidad, el Financiamiento Participativo es un modelo financiero que permite conectar personas con excedentes de capital que buscan rentabilidades por encima del promedio del mercado con Promotoras Inmobiliarias que necesitan conseguir un préstamo para la compra de un terreno, obras de cabeceras o para la construcción de las viviendas, etc.
Otra gran ventaja de este vehículo es que permite diversificar de forma potente entre decenas de proyectos inmobiliarios a diferencia de una inversión inmobiliaria tradicional, donde el capital suele concentrarse en un solo activo y una sola ubicación.
Albert Mäkinen, economista finlandés destacado, estudió el efecto de la diversificación en portafolios de plataformas de Financiamiento Participativo. Según su análisis, a partir de 35 proyectos se puede considerar que la cartera de un inversionista es suficientemente diversificada, pero recomienda superar más de 60 operaciones para reducir de forma óptima el riesgo de pérdida de capital.
PUBLICIDAD
La lógica detrás es simple. En un portafolio concentrado, el desempeño de una sola operación puede afectar de forma relevante el resultado total. En un portafolio diversificado, el riesgo específico de cada operación pesa menos. El inversionista deja de depender del éxito de un único proyecto y empieza a construir una exposición más equilibrada.
Esa es la diferencia entre invertir por intuición e invertir con método. De cara a tiempos de incertidumbre electoral y una segunda vuelta que deja más preguntas que respuestas, un portafolio diversificado es una alternativa para distintos tipos de inversionistas que tiene la finalidad de sobrevivir ante la volatilidad.