La denuncia sobre el tratamiento de ropa hospitalaria en centros de Essalud expone deficiencias en un servicio clave para la seguridad sanitaria. La revisión del caso se sustenta en registros audiovisuales y testimonios técnicos incluidos en un informe difundido por Panorama, donde se evidencian prácticas que contravienen normas básicas de bioseguridad.
El material muestra el recorrido de prendas utilizadas en hospitales y su procesamiento en instalaciones que no cumplen requisitos mínimos. La información disponible permite identificar riesgos asociados a la manipulación inadecuada de textiles contaminados, así como vacíos en los mecanismos de control del servicio.
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Las observaciones se centran en condiciones de infraestructura, procedimientos técnicos y cumplimiento de normativas. Especialistas citados en el informe detallan los estándares que deben regir este tipo de operaciones y contrastan esas exigencias con lo encontrado durante la fiscalización.
Falta de condiciones sanitarias en el procesamiento
De acuerdo con un especialista consultado en el informe, “la ropa que viene contaminada, se puede venir con fluidos, con sangre… esos tienen que ser separados en bolsas rojas… y tienen que ser lavados aparte”. Esta indicación forma parte de los protocolos establecidos para evitar contaminación cruzada.
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Las imágenes revisadas muestran que ese procedimiento no se aplica. Las prendas ingresan sin clasificación previa y permanecen en espacios compartidos, lo que impide diferenciar entre material limpio y contaminado. Esta situación incrementa el riesgo de transmisión de agentes infecciosos.
Otro testimonio técnico advierte sobre la manipulación de materiales utilizados en pacientes: “Eso es un peligro, es un atentado”. La referencia apunta al manejo de elementos que contienen fluidos corporales, los cuales requieren aislamiento estricto.
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Ausencia de certificaciones y control operativo
El informe incluye la evaluación de autoridades que inspeccionaron el local donde se realiza el lavado. Según esa revisión, “no tenían licencia de funcionamiento, no tenían el IGSE… no tenían el certificado de fumigación”. La ausencia de estos documentos impide validar condiciones de seguridad y salubridad.
Un funcionario que participó en la verificación señala que en el lugar “no había ni un documento que le acreditaba que podía seguir el comercio”. Esta falta de respaldo formal sitúa la operación fuera de los estándares exigidos para servicios vinculados a la salud.
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La inspección también recoge observaciones sobre el volumen de material almacenado. Un testimonio indica: “Vimos gran cantidad de ropas… una pestilencia fuerte. Estaban envueltas entre sucio o limpio”. Esta descripción refleja la ausencia de control en la clasificación y tratamiento de las prendas.
El manejo de textiles hospitalarios exige separación por tipo de contaminación, uso de bolsas especiales y espacios diferenciados. La mezcla de prendas sin identificación impide garantizar procesos seguros de lavado y desinfección.
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Incumplimiento de protocolos de bioseguridad
Las normas establecen que el personal encargado del manejo de ropa hospitalaria debe utilizar equipos de protección y seguir procedimientos diferenciados según el tipo de prenda. En el informe, un especialista detalla que estos materiales “tienen que ser llevadas en bolsas rojas… esas bolsas tienen que ser selladas y contadas o separadas en un ambiente separado”.
Las condiciones observadas no reflejan la aplicación de estas medidas. La ausencia de separación, junto con el uso compartido de espacios, compromete la eficacia del proceso de limpieza.
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El estado de las instalaciones constituye otro punto crítico. Durante la inspección, se identificaron fallas en el equipamiento, como cableado expuesto, lo que representa un riesgo adicional para los trabajadores.
Las normas técnicas exigen maquinaria en buen estado y ambientes adecuados para garantizar un lavado efectivo. La falta de mantenimiento y control en estos aspectos reduce la capacidad del servicio para cumplir su función sanitaria.
Cuestionamientos sobre la supervisión del servicio
El caso incluye referencias a la contratación de empresas para el lavado de ropa hospitalaria y a la verificación de sus servicios. En ese contexto, un especialista señala que el incumplimiento de protocolos puede generar contaminación directa en pacientes, debido a la exposición a prendas que no reciben tratamiento adecuado.
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La revisión de documentos presentada en el informe muestra inconsistencias en la ejecución del servicio en relación con los requisitos establecidos. Estas observaciones abren interrogantes sobre los mecanismos de control aplicados en la supervisión del servicio de lavandería hospitalaria.
Versión institucional sobre la contratación del servicio
En un comunicado remitido por la red Rebagliati de Essalud, se precisa que “el 31 de julio de 2025… culminó el contrato principal del servicio de lavandería”. Según ese documento, la entidad recurrió a mecanismos de emergencia debido a procesos de contratación que quedaron desiertos o enfrentaron problemas de desabastecimiento.
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El mismo pronunciamiento señala que, bajo ese contexto, se optó por contratar a la empresa observada para cubrir la demanda del servicio. Además, el texto indica que “se viene lavando la ropa con total normalidad”, pese a las condiciones descritas en la fiscalización y a los cuestionamientos técnicos expuestos en el informe.