Una abogada fue acusada de estrangular y sepultar el cuerpo de una empresaria en el interior de una vivienda, motivada presuntamente por el dinero guardado en una caja fuerte. El caso involucra a Jacquelin Ancco Pineda, señalada como la autora del crimen contra Daisy Rosana Rojas Quenta, una reconocida empresaria local.
La relación entre Daisy Rojas Quenta y Jacquelin Ancco Pineda se forjó a lo largo de los años. Rojas, de 65 años, era gerente de una empresa de transportes que operaba la ruta Tacna-Arica y había heredado el negocio de su padre. Se caracterizaba por su perfil reservado, su disciplina y su compromiso con el trabajo. Su círculo de amistades era selecto y confiaba plenamente en Ancco Pineda, quien además de ser su abogada era su confidente y madrina de su ahijada.
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En registros de celebraciones y reuniones, se observa a ambas compartiendo fechas importantes, lo que reforzaba la percepción de una amistad sólida. “Alegre era, pero reservada. Solamente daba confianza a ciertas personas. Siempre le gustaba trabajar llevando cosas, trayendo cosas. Le encantaba los negocios”, relató una amiga cercana.
La desaparición y el hallazgo
El 14 de marzo, la rutina de Daisy Rojas cambió abruptamente. Sus amigas notaron que dejó de responder mensajes de manera habitual. Las respuestas que llegaban por WhatsApp eran breves y no coincidían con el tono habitual de la empresaria.
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“El día 16: ‘Hola, amiguita, ya llegó tu pedido’, porque yo le vendía ropa. Ella no me contesta. El día 17 me pone: ‘No, no estoy en Tacna’. Ella nunca me ponía Rosana, siempre vieja”, contó una de sus amigas.
La preocupación se intensificó el 25 de marzo, cuando se perdió todo contacto, y desde el 27, el teléfono de Rojas quedó apagado. El 1 de abril, una de sus amigas formalizó la denuncia por desaparición. La búsqueda se extendió varios días hasta que el 8 de abril, el hermano de la empresaria, acompañado de un cerrajero, ingresó a la vivienda en el distrito Gregorio Albarracín. Lo que encontraron resultó perturbador.
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En el interior de la casa, el desorden era evidente. Afuera se hallaron bolsas de cemento y costales con tierra; adentro, materiales de construcción y restos de concreto cubrían el piso de la sala. Bajo la escalera, un muro de reciente construcción ocultaba una escena que marcó el desenlace de la búsqueda. Al derribar la pared, un olor penetrante confirmó los temores: el cuerpo de Daisy Rojas yacía envuelto en sábanas, cubierto con sacos de arena y cemento, en avanzado estado de descomposición.
El informe de la necropsia reveló que la causa de muerte fue asfixia mecánica por elemento constrictor cervical externo, traumatismo torácico cerrado y politraumatismos. El acceso sin forzar a la vivienda reforzó la hipótesis de que el crimen fue cometido por alguien del entorno cercano.
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La Policía Nacional del Perú identificó indicios que apuntan a Jacquelin Ancco Pineda como la principal sospechosa. Cámaras de seguridad registraron su presencia en la vivienda de la víctima en al menos seis ocasiones tras la desaparición, transportando materiales de construcción.
Durante el allanamiento en el domicilio de Ancco Pineda, los agentes incautaron prendas de vestir que, tras los análisis, presentaron restos de sangre. La acusada no se presentó a las citaciones mientras avanzaban las investigaciones.
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