Un sobreviviente de la intervención militar en Huancavelica reveló que fue obligado a autoinculparse por tráfico de drogas bajo amenaza de muerte, y su abogado advierte que los testigos corren peligro de ser silenciados. Así lo informó Epicentro TV tras entrevistar a Ricardo Acuña Quispe, quien resultó ileso durante el operativo de las Fuerzas Armadas en Colcabamba, que dejó cinco fallecidos.
De acuerdo con el reporte, Ricardo Acuña Quispe relató que el 25 de abril, mientras regresaba de Huayllaba en una camioneta junto a sus primos, fue interceptado por un grupo de personas vestidas de civil y encapuchadas.
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“Nosotros fuimos atacados por los militares cuando estábamos volviendo de Huayllaba”, afirmó Acuña en la entrevista difundida por el medio. Según su testimonio, al no reconocer a los atacantes como militares debido a su indumentaria, el conductor intentó huir creyendo que se trataba de delincuentes.
Acuña detalló que, tras el tiroteo, se ocultó por temor a ser víctima de un asalto. Más tarde, al constatar la presencia de una patrulla militar, se entregó convencido de que ya no corría peligro. Sin embargo, indicó que fue forzado a declarar que transportaba armas y drogas, pese a que en el vehículo no se halló ninguna sustancia ilícita ni armamento.
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“En ese momento fui amenazado, obligado para hablar esas cosas, porque no han encontrado nada en el carro, nada”, afirmó. Según Acuña, los efectivos militares lo amenazaron con armas y lo presionaron para firmar un acta autoincriminatoria.
Las razones detrás
Durante la conversación con Epicentro TV, Ricardo Acuña Quispe negó con firmeza haber trasladado drogas o armas en días previos al operativo. “No hemos trasladado nada, ningún droga ni armamento. Es completamente falso lo que dicen, porque los militares quieren salirse con la suya”, sostuvo. El sobreviviente subrayó que únicamente regresaba de un partido de fútbol junto a sus familiares cuando ocurrió el ataque.
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Según el relato recogido por el medio, los militares intentaban justificar el uso de la fuerza letal y la muerte de cinco personas atribuyéndoles la posesión de un cargamento ilícito. Acuña insistió en que la declaración autoincriminatoria fue resultado de amenazas directas.
Riesgo para los sobrevivientes
La preocupación por la seguridad de Ricardo Acuña Quispe y de los otros dos sobrevivientes del ataque, Ever Soto Quispe y Jonathan Aguilar Gutiérrez, fue advertida por Anthony Crespo Barrionuevo, abogado de las víctimas.
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En declaraciones también recogidas por Epicentro TV, Crespo alertó que “lo más probable es que quieran silenciar a los testigos directos, a los únicos que saben la verdad, que son ellos tres”.
El letrado enfatizó que, hasta el momento, no se ha dictado ninguna medida de protección para los sobrevivientes. “Aún no la hay. Lo vamos a solicitar. Hemos estado con ciertas diligencias tratando de atender todas y estoy seguro que esta Fiscalía de Derechos Humanos va a tener un criterio distinto, va a ser más objetiva y estoy seguro que también va a permitir que se le brinden estas garantías. No solamente a él, sino también a los otros dos sobrevivientes”, señaló.
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Estado actual
Ever Soto Quispe y Jonathan Aguilar Gutiérrez permanecen hospitalizados tras el ataque. Anthony Crespo explicó que, al inicio, los sobrevivientes se encontraban en calidad de detenidos bajo custodia policial, pero la Fiscalía de Derechos Humanos cambió su estatus a agraviados y actualmente solo cuentan con la presencia de sus familiares.
El abogado reiteró la necesidad de protección para los tres testigos, en vista de que podrían ser víctimas de represalias por conocer los detalles de lo ocurrido.
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La ya denominada “matanza de Colcabamba” ha generado alarma entre familiares y defensores de derechos humanos, quienes exigen que se resguarde la integridad de los sobrevivientes y se esclarezcan las circunstancias que rodearon la intervención militar.