“Mueran los soplones”: pintas con mensajes de Sendero Luminoso en colegios de Piura obligaron a suspender las clases

Padres, docentes y autoridades decidieron paralizar las clases en Huarmaca mientras la Policía investiga las pintas detectadas el domingo último

Grafitis con mensajes alusivos a Sendero Luminoso y el comunismo cubren la pared de un colegio en la región de Piura, generando preocupación en la comunidad. (Minedu)

La calma en los caseríos Maza y Casaguay, ubicados en el distrito de Huarmaca, en región de Piura ubicada al norte del Perú, se interrumpió tras la aparición de mensajes amenazantes pintados en las paredes de dos escuelas públicas. Este hecho generó preocupación entre padres de familia, docentes y autoridades locales, quienes decidieron suspender las clases como medida preventiva.

Las autoridades educativas informaron que la suspensión afecta a las instituciones N.° 20119 y N.° 14591, donde se detectaron las inscripciones la mañana del último domingo. Según reportes preliminares, los textos fueron escritos con pintura roja y contenían amenazas de muerte, así como frases como “Viva el comunismo”“Viva la patria roja” y “Muerte a los soplones”.

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Ante la preocupación generada, los directivos de ambas instituciones educativas decidieron paralizar temporalmente las actividades escolares mientras se evalúan las condiciones de seguridad para el retorno de los estudiantes.

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Agentes de la Policía Nacional del Perú acudieron a los caseríos para verificar lo sucedido, recolectar evidencias e iniciar las investigaciones. Según las primeras diligencias, los responsables habrían actuado durante la madrugada, aprovechando la ausencia de vigilancia en los alrededores de los centros educativos.

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El director de la UGEL Huarmaca, Edi Mío Suyón, declaró al medio RPP Noticias que hasta el momento no se ha identificado a los autores ni se ha determinado el móvil detrás de las pintas. Además, instó a la comunidad educativa a mantener la calma mientras continúan las pesquisas.

Pintas amenazantes atribuidas al terrorismo aparecen en la fachada de un colegio en Piura, generando preocupación en la comunidad. (Minedu)

Aunque las autoridades no han confirmado algún vínculo con grupos específicos, se reforzaron las coordinaciones de seguridad en el sector para prevenir nuevos incidentes y esclarecer el origen de las amenazas.

La época de terror que vivió el Perú

Durante las últimas décadas del siglo XX, Perú atravesó uno de los periodos más violentos y dolorosos de su historia republicana. La llamada época del terror estuvo marcada por la acción armada de organizaciones subversivas como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), grupos que intentaron imponer sus proyectos ideológicos mediante la violencia y el miedo.

Aunque sus bases se gestaron durante la década de 1970, la ofensiva terrorista se hizo visible en 1980, coincidiendo con el retorno de la democracia en el país. Desde entonces, comenzaron los atentados contra instituciones públicas, sabotajes a torres de alta tensión, asesinatos selectivos, secuestros y ataques a comunidades campesinas. Muchas zonas rurales, especialmente en la sierra central y sur, quedaron atrapadas entre la violencia terrorista y la respuesta militar del Estado.

Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), la violencia armada de grupos subversivos dejó cerca de 69.280 muertos y desaparecidos entre 1980 y 2000, además de miles de desplazados y comunidades enteras marcadas por la violencia. Las acciones de Sendero Luminoso, liderado por Abimael Guzmán, incluyeron la masacre de Lucanamarca en 1983, donde decenas de campesinos fueron asesinados, y el homicidio de María Elena Moyano en 1992, una dirigente social que había enfrentado públicamente al extremismo.

El MRTA también perpetró secuestros, atentados y acciones armadas urbanas. Ambas organizaciones provocaron víctimas entre civiles, policías, militares y autoridades locales, afectando tanto a zonas rurales como a ciudades, que sufrieron apagones, explosiones y un clima persistente de inseguridad.

Ante el avance subversivo, el Estado peruano declaró zonas de emergencia y desplegó a las Fuerzas Armadas desde 1982. Con el tiempo, se fortalecieron las labores de inteligencia policial, principalmente a través de la Dirección Contra el Terrorismo (DIRCOTE) y el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), unidades clave en la lucha contra el terrorismo. El golpe decisivo ocurrió en 1992 con la captura de Abimael Guzmán en Lima y la posterior desarticulación de las principales cúpulas terroristas.

Las consecuencias de este periodo fueron devastadoras. De acuerdo con la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la violencia dejó un saldo de 69.280 muertos y desaparecidos y comunidades desplazadas en todo el territorio peruano. El informe oficial señala que la mayor parte de las víctimas eran campesinos, indígenas y pobladores de zonas rurales.

El recuerdo de la época de terror en Perú subraya la importancia de la democracia, la paz y la memoria histórica para evitar que episodios de violencia se repitan en el futuro.

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