Actas oficiales dejan mal parado a presidente Balcázar: casi no habló en reuniones clave del Ejecutivo

Documentos internos revelan que el mandatario solo intervino en una de 18 sesiones del Consejo de Ministros, incluso cuando se debatieron temas críticos como seguridad, crisis energética y millonarias decisiones en defensa

La reciente polémica por la compra de aviones caza F-16 no solo ha puesto en el centro del debate la estrategia de defensa del Perú, sino también el rol que viene desempeñando el presidente encargado, José María Balcázar, en la conducción del Ejecutivo. En medio de cuestionamientos políticos, versiones contradictorias y hasta amenazas de censura, el mandatario ha salido a defender su posición con llamados a la prudencia, aunque sin lograr disipar las dudas sobre su liderazgo.

El escenario se ha vuelto más complejo tras revelarse documentos oficiales que muestran un patrón que ya venía generando inquietud: un perfil bajo extremo en la gestión gubernamental. Mientras el país enfrenta crisis simultáneas —desde seguridad hasta emergencias climáticas—, la figura presidencial aparece difusa, con escasa presencia pública y mínima participación en los espacios clave donde se toman decisiones de Estado.

Las actas del Consejo de Ministros revelan un rol casi inexistente

Un reportaje de Punto Final basado en solicitudes de acceso a la información pública permitió revisar las actas del Consejo de Ministros durante el periodo en el que Balcázar ocupa la presidencia. El resultado es contundente: de las 18 sesiones realizadas —9 presenciales y 9 virtuales—, el jefe de Estado solo intervino en una.

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Se trata de la sesión del 6 de marzo, en pleno desabastecimiento de gas natural tras una fuga en el sistema de Camisea. Según el documento oficial, su participación se limitó a una invocación: “El señor José María Balcázar expresó su preocupación respecto a lo informado y solicitó a los señores ministros a que […] participen en el comité de crisis instaurado para establecer medidas inmediatas dirigidas a garantizar el abastecimiento de gas a la población”.

Fuera de esa intervención, no hay registros adicionales de participación del mandatario, pese a que en esas mismas sesiones se abordaron temas críticos como la inseguridad ciudadana, los estados de emergencia por desastres naturales, la reestructuración de Petroperú o la aprobación de millonarios créditos para el sector defensa.

En contraste, quienes asumieron el protagonismo fueron los presidentes del Consejo de Ministros, primero Denís Miralles y luego Luis Arroyo, quienes lideraron las discusiones y marcaron la agenda del Ejecutivo. Este patrón ha alimentado la percepción de un presidente sin voz activa en las decisiones estratégicas del país.

Firmas ausentes y decisiones clave bajo cuestionamiento

A la limitada participación del mandatario se suma otro elemento que ha generado preocupación: la falta de firmas en las actas oficiales. De los 18 documentos revisados, 17 no contaban inicialmente con la rúbrica del presidente ni de varios ministros, lo que abre interrogantes sobre los protocolos en Palacio de Gobierno y la formalidad de los acuerdos adoptados.

Si bien especialistas señalan que la ausencia de firmas no invalida automáticamente los documentos, sí advierten que reduce su peso institucional y podría generar cuestionamientos sobre la responsabilidad de quienes participaron en las decisiones.

Tras las consultas periodísticas, desde el Ejecutivo se volvió a compartir el enlace de descarga de las actas, esta vez con los documentos aparentemente firmados. Sin embargo, el episodio dejó dudas sobre la transparencia y el manejo administrativo en el más alto nivel del gobierno.

En paralelo, el contenido de estas sesiones también revela decisiones de gran impacto, especialmente en materia de defensa. Por ejemplo, se aprobó un crédito suplementario de más de 522 millones de soles para mejorar el control aéreo en la base de La Joya, en Arequipa, así como una operación de endeudamiento superior a los 4 mil millones de soles para modernizar la base naval del Callao. En ninguno de estos acuerdos figura una posición explícita del presidente.

Mientras tanto, la actividad de Balcázar parece concentrarse en reuniones dentro de Palacio de Gobierno. Registros oficiales muestran visitas recurrentes de congresistas y autoridades, quienes actúan como intermediarios de demandas sociales. Entre ellos figuran legisladores como Pasión Dávila, Kelly Portalatino y Luis Aragón, así como el defensor del pueblo, Josué Gutiérrez.

Pese a estos encuentros, la agenda pública del presidente sigue siendo poco clara. Sus apariciones son escasas, no lidera actos oficiales de gran visibilidad y sus intervenciones públicas han estado marcadas por mensajes ambiguos, especialmente en medio de la crisis por la adquisición militar a Estados Unidos.

Desde la Presidencia, un comunicado ha intentado responder a los cuestionamientos, señalando que Balcázar sí ha realizado viajes a diversas regiones y que las actas no reflejan necesariamente su rol de conducción. Además, sostienen que la firma de la Secretaría del Consejo de Ministros es suficiente para certificar la validez de las sesiones.

Sin embargo, los documentos y el contexto político actual mantienen abierta una pregunta clave en el escenario nacional: ¿cuál es realmente el nivel de liderazgo que ejerce José María Balcázar en el gobierno?

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