Joven extranjera narra cómo escapó de una red de trata de personas que operaba en Independencia y SMP

Luego de meses de amenazas, golpes y coacción, una joven colombiana encontró la oportunidad de pedir ayuda y poner fin a su cautiverio. La acción de la policía permitió capturar a Brayan Nole, acusado de liderar la red

El relato de una joven colombiana revela los mecanismos de captación y sometimiento empleados por una red de explotación sexual en los distritos de Lima Norte. La joven, estudiante de enfermería en Colombia, aceptó una propuesta laboral como anfitriona en Perú.

“A ella le ofrecen un trabajo de anfitriona y eso era todo mentira. Fue tratada muy bien durante la primera semana, pero en la segunda semana ya le dijo el trabajo que tenía que hacer y la cantidad de dinero que tenía que reportar”, explicó el general Glenn García, director de la Dirección de Trata de Personas de la Policía Nacional del Perú.

Al llegar a Lima, la joven fue recibida con amabilidad, pero en pocos días descubrió que la realidad era completamente distinta. Las promesas se desvanecieron y, bajo engaños, quedó atrapada en una vivienda de San Martín de Porres, donde fue obligada a ejercer la prostitución bajo amenazas constantes.

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Víctima colombiana denuncia amenazas, violencia y extorsión en red de trata de personas en Lima.| Domingo Al Día

Control, violencia y amenazas

Durante más de un año, la víctima permaneció bajo el control de Brayan Harlyt Nole Farfán, de 22 años. En su testimonio, la joven describió las estrategias de intimidación de su captor.

“Siempre decía que si yo me trataba de ir, él me dejara a mí ir por las buenas y bajo su consentimiento, que él en la frontera, como tiene muchos contactos, él era capaz de mandarme a pegar las piernas y dejarme inválida, parapléjica”, relató la sobreviviente.

El control abarcaba no solo su vida cotidiana, sino también la de su familia, pues Nole recopilaba información y fotografías de sus allegados en Colombia para reforzar sus amenazas. El sometimiento incluía la exigencia diaria de sumas de dinero.

“De 700 a 1.000 soles. Eso era un día bueno para él, porque el día que yo no llevara eso, de una me comenzaba a tratar mal y con indiferencia, como que si le fastidiara mi presencia”, contó. La víctima debía transferir el dinero directamente a cuentas indicadas por el tratante, quien supervisaba cada movimiento y restringía todas sus libertades.

Una joven colombiana, captada con la promesa de un empleo en Lima, relata cómo vivió más de un año sometida por una red de trata de personas en San Martín de Porres. Su testimonio permitió la captura de su captor y expuso la estructura de explotación que operaba en la zona.| Domingo Al Día

La rutina del encierro y la ostentación del victimario

La joven relató que trabajaba jornadas continuas, “a veces hasta un mes, veinte días seguidos”, sin descanso. Solo cuando Nole obtenía dinero por otras vías, como la venta de drogas, le permitía descansar brevemente. El control era absoluto: no podía salir, conversar con otras personas ni tomar decisiones sin autorización. Los episodios de violencia física y psicológica eran recurrentes.

Fuera de la casa, Brayan Nole proyectaba una imagen de ostentación a través de las redes sociales, especialmente en TikTok. Publicaba videos en yates, limusinas y centros comerciales, mostrando fajos de billetes y objetos de lujo. Según la joven, en un año llegó a entregarle más de cien mil soles. En la vivienda, la policía halló un altar dedicado a la Santa Muerte, con velas, estatuillas y amuletos, que el propio Nole describió con detalle a los agentes.

El rescate

La decisión de escapar llegó cuando la joven se acercó a una policía que patrullaba la zona y pidió ayuda. “Una policía femenina que hace el servicio básico policial en la calle, se le acerca una ciudadana extranjera joven de 20 años y le dice: ‘Yo quiero salir de este mundo, vengo siendo explotada, necesito ayuda’”, relató el general García.

El aviso permitió a la Dirección de Investigación de Trata de Personas organizar un operativo, identificar la casa de cautiverio y capturar a Nole, quien se encontraba en el lugar.

Durante el operativo, los agentes constataron que el administrador del hotel donde la joven era explotada ya había sido intervenido el año anterior por presuntos vínculos con la organización criminal Guerrilla Pobre. La policía investiga si Nole operaba como brazo logístico de esta red en Independencia.

El Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva para el acusado, mientras continúan las investigaciones. La víctima, ahora bajo protección, pidió justicia.

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