Óscar López Arias ha edificado un estilo de vida que lo diferencia de la mayoría de sus colegas en la farándula peruana. El actor ha optado por residir en el campo, donde evita el bullicio de la ciudad, prescinde de la televisión y prefiere la tranquilidad rural junto a sus cuatro perros.
Para López Arias, alcanzar la serenidad personal y cuidar de su entorno inmediato es más importante que la conquista de la fama, una decisión que definió en entrevista con el diario popular peruano Trome. Su vivienda es ecológica, equipada con paneles solares y cuenta con un huerto que le provee de tomates, cebollas y ajos, además de plantas frutales como granadilla, plátano y papaya.
Aunque disfruta de la soledad, suele recibir amigos los fines de semana, estableciendo reglas explícitas de convivencia: “Siempre recibo amigos un fin de semana, también tengo un cartel: ‘Bienvenidos, pero un ratito nomás’”, dijo López Arias a Trome.
En la crianza de sus hijos y hacia las personas cercanas, transmite un enfoque pragmático. Rechaza frases populares, como aquella que afirma que un padre debe sacrificar la comida por los hijos, argumentando: “Come, que si te pasa algo, te enfermas”. Consultado sobre su rol paterno, contestó que son sus hijos quienes deben evaluarlo, aunque reconoce que compensa carencias afectivas de su infancia manteniéndose presente y participativo.
López Arias descubrió el teatro a los dieciséis años y considera que esa experiencia marcó su manera de ver la vida: “El tiempo se va muy rápido y debemos correr”, compartió con Trome. Aclara que su reconocimiento preferido es por su trabajo actoral, no por la notoriedad derivada de escándalos o la vida privada expuesta. “Que digan ese es el actor y eso me hace feliz, y no que me identifiquen por el escándalo que tuve”, sostuvo.
Vida rural y distanciamiento con la exposición pública
Óscar López Arias describe su propiedad como un espacio pensado para la autogestión, el contacto con la naturaleza y la convivencia con sus 4 perros. Utiliza la radio en ocasiones y mantiene una televisión solo para los visitantes: “Puedo pasar semanas sin sonido externo”, revela sobre su aislamiento controlado.
Asume con tranquilidad su carácter más reservado y reivindica la necesidad de espacios propios en toda relación. “Quien venga a acompañarme tendrá que saber que necesitamos nuestros espacios. No concibo que seamos siameses”, declaró a Trome. Aunque admite que la vida en pareja puede ser deseable, reconoce que implica cierta complejidad y disfruta tanto de crear ambientes como de cocinar, aunque rechaza la idea de ser sentimental en exceso.
En la televisión, López Arias interpreta a Giovanni Carranza en la telenovela Señora del destino, un personaje alejado por completo de su personalidad. “Giovanni Carranza, como se llama mi personaje, es obsesivo, excéntrico. Hace cosas que yo no me atrevería y eso me fascina”, comentó.
El contraste fue señalado incluso por una expareja, quien le escribió: “Me encanta ver que hagas todo lo que odias”. El actor mantiene relaciones cordiales con sus exparejas, contactándolas esporádicamente para agradecer el tiempo compartido, pero siempre con distancia y respeto. Asegura que no es aficionado a las joyas, optando por llevar solo tatuajes.
Alejado del centro de atención de la farándula, López Arias sostiene que su forma de vivir, centrada en la privacidad y la autarquía emocional, ha sido una elección personal: “Creo que me atreví a romper el molde en muchos sentidos”.