La historia de John Prevost y sus hermanos, entre ellos Robert Prevost, actual Papa León XIV, comienza lejos de los focos y los escenarios solemnes del Vaticano.
Antes de asumir el pontificado, la vida de los hermanos Prevost transcurría en un entorno que John describe como “normal”, con rutinas escolares, tareas, juegos y actividades comunitarias habituales en cualquier familia, según reveló en una entrevista con EWTN News In Depth.
Los tres hermanos compartieron experiencias como monaguillos, miembros de los Cub Scouts y del coro escolar, además de recibir una educación católica hasta finalizar la secundaria.
En sus recuerdos, John revivió anécdotas del día a día, como la construcción de un cobertizo en el patio trasero y la emoción de participar en “Bozo’s Circus”, un popular programa infantil de la televisión de Chicago.
Estos episodios reflejan la sencillez y cercanía familiar que caracterizaba su infancia, marcada por la presencia constante de la fe.
En el hogar, la oración antes de la cena y la lectura bíblica formaban parte de la rutina, fortaleciendo los lazos y transmitiendo valores desde una edad temprana.
El ambiente familiar y la formación religiosa influyeron en el camino vocacional de Robert, quien manifestó su deseo de ser sacerdote desde muy joven.
John recuerda cómo una vecina llegó a predecir que su hermano sería el primer papa estadounidense, una idea que, en ese entonces, parecía tan lejana como improbable.
“Cuando estaba quizá en primer o segundo grado, una de las mamás de la casa de enfrente nos dijo, mientras jugábamos afuera: ‘¿Saben? Él va a ser el primer papa estadounidense’”, narró el referido medio.
La fe y la familia tras el Vaticano
Convertirse en el hermano del Papa ha significado para John una experiencia llena de matices. La vida diaria se vio alterada por la notoriedad pública, pero la relación personal entre los hermanos se mantiene firme, aunque ahora es más distante por los compromisos del pontífice.
La comunicación sigue siendo constante: conversan a diario y comparten momentos de ocio a través de juegos en línea como Wordle y Words with Friends, donde la competencia amistosa se vuelve un puente entre la rutina de Roma y la vida cotidiana en casa.
John señala que, si bien su hermano afronta temas de alcance global y trabaja con comunidades marginadas, la esencia de su vínculo permanece intacta.
La familia continúa siendo punto de apoyo y refugio, incluso en medio de las demandas y expectativas que genera el papado. Por su parte, John relata que muchas personas se acercan en busca de ayuda, motivadas por la figura de su hermano, lo que le genera sentimientos encontrados de orgullo y responsabilidad, pero también de limitación, ya que no siempre puede ofrecer soluciones concretas.
Educación católica y transmisión de valores
Además de su historia familiar, John Prevost destaca la importancia de la educación católica en la formación de valores y conductas.
Desde su experiencia como profesor y director en escuelas católicas, observa que este entorno educativo permite integrar la fe en las actividades cotidianas y modelar estándares de comportamiento que trascienden lo académico.
John considera que las escuelas católicas tienen la capacidad de incorporar la espiritualidad en todas las materias y prácticas escolares, creando un ambiente distinto al de la educación pública.