La verdad científica detrás de la pesca de anchoveta en el Perú

La estrategia de mantener siempre 5 millones de adultos como biomasa remanente es única en la región y evidencia un manejo precautorio, basado en estudios científicos y monitoreos constantes para asegurar la sostenibilidad del recurso

pesca - anchoveta

Cada inicio de temporada de pesca de anchoveta en el Perú surgen voces críticas que acusan a la industria de depredar juveniles y poner en riesgo el recurso. Sin embargo, estas afirmaciones desconocen el rigor científico y normativo que sustenta la gestión pesquera peruana, reconocida internacionalmente como ejemplo de sostenibilidad.

El protocolo científico de IMARPE

El Instituto del Mar del Perú (IMARPE) realiza dos veces al año cruceros hidroacústicos para estimar la biomasa de anchoveta y otras especies pelágicas. Se emplean métodos directos (acústicos) e indirectos (analíticos), analizando tallas desde 5 a 18 cm, distinguiendo adultos (≥12 cm) y juveniles (<12 cm). Además, se estudian edad, dieta y condición reproductiva, junto con variables oceanográficas y componentes del ecosistema como fitoplancton y zooplancton.

Con esta información se proyecta la biomasa adulta hasta el final de la temporada (aprox. agosto). La cuota se calcula sobre esa biomasa proyectada, nunca sobre una foto estática. La regla de seguridad es clara: no más del 35% de la biomasa adulta proyectada puede ser extraída. El resto queda en el mar para sostener el ecosistema y asegurar el desove.

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Ejemplo 2026

En la primera temporada de 2026, el Ministerio de la Producción (PRODUCE) fijó una cuota de 1.91 millones de toneladas, equivalente a la tasa máxima de explotación de 0.35. Esto deja una biomasa remanente de 4.89 millones de adultos, muy cerca del objetivo estratégico de mantener siempre 5 millones de adultos para garantizar el desove. La decisión se tomó bajo el escenario “cálido moderado a superior”, considerando la influencia del fenómeno El Niño.

Protección de juveniles

La captura incidental de juveniles es inevitable, en vista que forma parte integral de la biomasa pero está regulada. El Decreto Supremo 024-2016-PRODUCE establece medidas para fortalecer el control y vigilancia de la actividad extractiva con el fin de conservar y aprovechar sosteniblemente el recurso anchoveta. Entre estas medidas se incluyen cierres dinámicos de zonas cuando se detecta alta incidencia de juveniles. Estos cierres se aplican en tiempo real, con reportes obligatorios y análisis de las “modas” de tallas, garantizando así la protección del recurso y la sostenibilidad de la pesquería.

Ejemplo reciente: el Comunicado N.° 003-2026-PRODUCE/DGSFS-PA-SP suspendió la actividad extractiva por cinco días en zonas frente a Malabrigo (La Libertad) y Chincha (Ica) para proteger juveniles. Ejemplo histórico: la primera temporada de 2022 se cerró completamente por exceso de juveniles, coincidiendo con un evento Niño y alta abundancia juvenil. Este manejo es el llamado adaptativo que ha sido reconocido por la FAO y otras instituciones por su éxito en el manejo de nuestro recurso anchoveta.

Datos de capturas iniciales

Habiéndose iniciado esta temporada de pesca, entre el 9 y 12 de abril de 2026 se descargaron 119,446 toneladas, equivalentes al 6.24% de la cuota asignada, según el reporte oficial de PRODUCE y el IMARPE, que monitorean y regulan la actividad pesquera para garantizar la sostenibilidad del recurso. El promedio diario fue de 30 mil toneladas, con modas de 10, 11 y 13 cm en las capturas. Estos datos reflejan una actividad normal y un monitoreo constante de tallas, acorde con las regulaciones vigentes.

Reconocimiento internacional

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha calificado de “primer nivel mundial” la gestión pesquera de Perú, destacando su rigor científico y capacidad adaptativa en la administración de recursos como la anchoveta. Este reconocimiento se basa en la investigación y el análisis científico proporcionado por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), lo que garantiza prácticas sostenibles y precautorias.

El Banco Mundial también ha destacado avances en gobernanza, transparencia y control de la actividad pesquera de gran escala en Perú. La estrategia de mantener siempre 5 millones de adultos como biomasa remanente es única en la región y evidencia un manejo precautorio, basado en estudios científicos y monitoreos constantes para asegurar la sostenibilidad del recurso.

La pesquería industrial peruana de anchoveta no depreda juveniles. Es una actividad altamente regulada, monitoreada y reconocida internacionalmente. Los cierres dinámicos, la regla del 35% y la biomasa remanente son pruebas concretas de un sistema precautorio. Es necesario desmentir los discursos alarmistas con datos técnicos y normativos que son esenciales para una discusión responsable y transparente sobre la sostenibilidad del sector pesquero.

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