Grupo AJE de Perú ha vuelto a poner a Venezuela en el centro de su hoja de ruta internacional, en un contexto marcado por cambios políticos recientes y señales de reactivación económica en ese país. La compañía, reconocida por su marca Big Cola, considera que el nuevo escenario abre una ventana para retomar su crecimiento en un mercado que fue clave en su proceso de internacionalización.
Tras la salida de Nicolás Maduro en enero de 2026, la firma identifica condiciones más favorables, aunque aún incipientes. Desde la empresa destacan que el entorno muestra indicios de recuperación, pero advierten que el avance será paulatino. “Somos sobrevivientes, somos como un oso hibernando hace años, esperando que se vaya Maduro, y se fue”, señaló Augusto Bauer, gerente general adjunto de la compañía, a Bloomberg.
Operaciones limitadas y obstáculos persistentes
A pesar del renovado interés, la operación de la empresa en Venezuela continúa enfrentando restricciones importantes. Su planta ubicada en Valencia trabaja muy por debajo de su capacidad instalada, alcanzando apenas entre el 5% y 10% de su potencial. Esta situación responde, principalmente, a la dificultad para acceder a divisas y a los problemas para importar insumos esenciales como el plástico para envases.
A ello se suma la escasez de proveedores en el mercado local, lo que complica aún más la cadena de producción. En paralelo, factores externos también influyen en el desempeño del negocio. La tensión derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán genera presiones sobre los costos logísticos y de materias primas vinculadas al petróleo, afectando directamente a la industria de bebidas.
Estrategia frente a la incertidumbre
En medio de este escenario, la empresa ha optado por no trasladar los mayores costos al consumidor final. La decisión responde a la volatilidad del contexto internacional y a la falta de claridad sobre la duración de los factores que encarecen la producción. “No sabemos cuánto va a durar la guerra tampoco. Entonces tú no puedes decir voy a subir precios, si no sabes si eso se va a quedar o va a regresar”, afirmó Bauer.
Desde la compañía sostienen que, si bien el entorno podría mejorar, aún es necesario observar cómo evoluciona el mercado venezolano en los próximos meses. “Estamos esperando a ver cómo el mercado se va recomponiendo. Pero yo sí creo que va a tomar un tiempo”, indicó el ejecutivo en declaraciones a Bloomberg, remarcando el carácter progresivo de la recuperación.
Apuesta por diversificación y resiliencia
Frente a un contexto desafiante, la familia Añaños viene ajustando su enfoque empresarial para sostener su presencia internacional. Parte de esta estrategia incluye ampliar su portafolio hacia opciones más saludables, como bebidas sin azúcar y jugos naturales, en línea con nuevas tendencias de consumo.
Con presencia en más de 20 mercados en América Latina, Asia y África, Grupo AJE busca consolidar un modelo basado en la adaptación a entornos complejos. Su objetivo de largo plazo sigue siendo competir con grandes actores globales como The Coca-Cola Company y PepsiCo, apoyándose en su experiencia en mercados emergentes para impulsar su crecimiento regional.
Historia de la Big Cola
Big Cola se remonta a 1988 en Ayacucho, cuando la familia Añaños comenzó a producir una bebida gaseosa en un contexto marcado por la violencia interna y dificultades económicas. Ante la caída de sus ingresos agrícolas, decidieron emprender con una alternativa accesible para el consumo masivo, inicialmente bajo el nombre de Kola Real. Lo que empezó como un negocio familiar en el patio de su casa fue creciendo rápidamente gracias a una estrategia centrada en precios bajos y formatos de gran volumen, lo que le permitió competir con marcas tradicionales en sectores populares.
Con el paso de los años, la compañía dio un salto hacia la internacionalización, teniendo a Venezuela como uno de sus primeros destinos en 1999. En ese proceso, la marca adoptó el nombre de Big Cola para su expansión fuera del Perú, consolidándose como una alternativa global dentro del portafolio del Grupo AJE.
La firma extendió su presencia a América Latina, Asia y África, apoyándose en un modelo de crecimiento propio y en su enfoque de precios competitivos. Actualmente, la bebida se consume en decenas de países y se ha convertido en un caso representativo de emprendimiento peruano con alcance internacional, destacando por su rápida adaptación a mercados emergentes y su posicionamiento en segmentos de alto consumo.