Nutrición y desarrollo: una deuda pendiente para el crecimiento económico

Un informe destaca que los problemas vinculados a la alimentación producen no solo consecuencias en la salud, sino que también generan pérdidas significativas en el producto interno bruto del país y en sus proyecciones de desarrollo

La inseguridad alimentaria impacta directamente en el desarrollo físico y mental de niñas y niños, quienes enfrentan desnutrición y malnutrición desde temprana edad.- Crédito: World Visión

La malnutrición —tanto por déficit como por exceso— sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública con impacto directo en el desarrollo del país. Problemas como la baja talla, la anemia por deficiencia de hierro y el sobrepeso u obesidad no solo afectan la calidad de vida de las personas, sino que condicionan su futuro educativo, productivo y económico. Abordar estos desafíos no es únicamente una cuestión sanitaria, sino una inversión estratégica en capital humano y crecimiento sostenible.

En los niños, la talla corta y la anemia por deficiencia de hierro impactan negativamente sobre su desarrollo cognitivo, es decir, disminuyen sus capacidades de pensamiento, memoria, lenguaje, atención y resolución de problemas; deterioran sus defensas corporales y por tanto su respuesta a las enfermedades; y, los vuelven propensos a desarrollar enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, entre otras, cuando sean mayores.

La baja talla y la anemia infantil limitan el desarrollo cognitivo y la productividad futura de los niños peruanos. (AP Foto/Fernando Vergara, Archivo)

En los niños y los adultos, el sobrepeso y la obesidad generan un estado de inflamación permanente que, aunque no produce ni dolor ni fiebre, deteriora peligrosamente el funcionamiento de diversos órganos corporales. El sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial, la elevación del colesterol y los triglicéridos; enfermedades respiratorias como apnea de sueño o el asma; problemas en huesos y articulaciones; hígado graso y todas las complicaciones asociadas; resistencia a la insulina y diabetes mellitus; y cáncer.

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La malnutrición en Perú provoca pérdidas económicas que alcanzan el 4,6% del PBI anual, según estudios actuales. (Reuters)

La ciencia ha comprobado categóricamente que la nutrición es un pilar fundamental de la salud que, de verse afectado, agrede inexorablemente el presente y sobre todo el futuro de la población. Sin embargo, a pesar de este contexto, existe un componente adicional del que muy pocas veces se habla: el impacto económico.

A nivel hospitalario, si un paciente es internado y presenta desnutrición los gastos que debe asumir la institución pueden ser hasta un 50% mayores comparados con los gastos que genera un paciente sin desnutrición. Los pacientes con desnutrición responden peor a los tratamientos y deben permanecer muchos más días hospitalizados, demandando mayor cantidad de medicinas, especialmente, antibióticos.

El sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de enfermedades crónicas y afectan la calidad de vida en adultos y niños. Foto: Gaceta Média

A nivel poblacional, en 2019, un estudio titulado “El costo de la doble carga de la malnutrición: impacto social y económico en el Perú” fue desarrollado por el Ministerio de Salud, el Programa Mundial de Alimentos y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Los resultados mostraron que el Perú había perdido 6 562,1 millones de dólares (2,9% del producto bruto interno) por desnutrición y 4 022,8 millones de dólares (1,8% del producto bruto interno), es decir, la historia acumulada de desnutrición, sobre peso y obesidad juntos habían generado una pérdida total de 10 584,8 millones de dólares un valor equivalente al 4.6% del producto bruto interno (PBI) de ese año. Por otro lado, un estudio publicado en 2013 concluyó que la anemia por deficiencia de hierro le costaba al país alrededor de S/ 2777 millones de soles, equivalentes $/ 990 millones de dólares y el 0.7% del PBI para ese año. También se ha observado que la caída en 1g/dl por debajo de los niveles normales de hemoglobina en los niños que no reciben tratamiento oportuno puede reducir hasta en 1.73 puntos su coeficiente intelectual y esto, a su vez, reducir su salario en 1.1% cuando ese niño se convierta en adulto.

La mala nutrición impacta en el rendimiento escolar y limita las oportunidades de desarrollo económico y social en el país. EFE/Yahya Arhab

Más allá del impacto directo en la economía de las familias, la mala nutrición impone un costo silencioso pero creciente al país. El Estado destina cada vez más recursos a tratar enfermedades prevenibles y a sostener trayectorias educativas interrumpidas por bajo rendimiento escolar. Este círculo vicioso se traduce en menor productividad, pérdida de talento humano y oportunidades truncadas: vidas que se acortan prematuramente, niveles educativos que no logran despegar frente a la región y jornadas laborales afectadas por enfermedades que pudieron evitarse.

En un contexto de cambio de gobierno, es imprescindible poner la nutrición en el centro de la agenda pública. No se trata solo de proteger la salud de nuestros niños, sino de resguardar el futuro del país. Ignorar este problema hoy significa hipotecar el crecimiento de mañana. Apostar por una buena nutrición es, en esencia, apostar por un Perú más justo, competitivo y con oportunidades reales para todos.

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