El precio del balón de gas doméstico continúa presionando el bolsillo de las familias en Lima. En las últimas semanas, el costo de este insumo básico se ha ubicado mayoritariamente en torno a los S/ 60, aunque en algunos distritos los precios superan con facilidad ese umbral. Esta situación impacta directamente en el gasto mensual de los hogares, que podrían desembolsar hasta S/ 40 adicionales dependiendo de la frecuencia de consumo.
Un recorrido por distintos puntos de la capital evidencia que el mercado aún no logra estabilizarse del todo, pese a las señales de recuperación en el abastecimiento. La dispersión de precios refleja no solo diferencias entre distribuidores, sino también los efectos recientes de problemas logísticos y de oferta que afectaron al sector energético.
Precios bordean los S/ 60 en la mayoría de distritos
Gran parte de los distribuidores en Lima comercializa el balón de gas doméstico alrededor de los S/ 60. Por ejemplo, en San Miguel, locales como los de la marca Caserito en la urbanización Pando y en la avenida La Marina ofrecen el producto a S/ 59,90. En Surquillo, establecimientos como Gas Rosita venden balones de marcas como Soy Gas, Anta Gas y Rey Gas a S/ 59,99.
En otros distritos, el precio se mantiene en S/ 60 de forma más uniforme. Es el caso de Independencia, donde Topgas alcanza ese monto; San Juan de Lurigancho, con Flama Gas Corp.; y Ancón, donde Solgas también se ubica en ese nivel. Lo mismo ocurre en zonas como Santiago de Surco, Ate, La Victoria, Magdalena del Mar, Carabayllo, Comas, Lince, Villa El Salvador, San Martín de Porres y San Borja, donde distintas marcas —como Primax Gas, Progas, Inti Gas Corp, Delta Gas, MS Gas o Lima Gas— mantienen precios similares.
Este comportamiento evidencia que, pese a las variaciones entre marcas y puntos de venta, el mercado ha encontrado un rango común que bordea los S/ 60, convirtiéndose en el nuevo estándar para los consumidores limeños.
Algunos puntos superan los S/ 70 e incluso llegan a S/ 85
Sin embargo, no todos los precios se mantienen en ese rango. En ciertos distritos, el costo del balón de gas se eleva considerablemente. En Magdalena del Mar, por ejemplo, establecimientos como Gas Market ofrecen balones de Pecsagas a S/ 72 y de Primax Gas a S/ 75.
En Breña, los precios también muestran incrementos importantes: distribuidores de Progas y Solgas alcanzan los S/ 75, mientras que otros puntos llegan hasta S/ 85. Una situación similar se observa en San Martín de Porres, donde un mismo establecimiento comercializa balones de distintas marcas —como Carburos, Caserito, Progas, Maquigas y Solgas— a S/ 85.
Estas diferencias pueden responder a factores como la ubicación, costos logísticos, disponibilidad inmediata del producto o estrategias comerciales de cada distribuidor, lo que termina generando una alta dispersión de precios en la ciudad.
Normalización del abastecimiento podría aliviar los precios
Pese al escenario actual, especialistas del sector energético proyectan una mejora en el corto plazo. Con cerca del 70% de la producción nacional de GLP ya fluyendo desde la planta de Pisco, se espera que el suministro hacia los distribuidores minoristas comience a normalizarse progresivamente.
La reciente alza en los precios estuvo vinculada a problemas logísticos, especialmente en el litoral, donde oleajes anómalos obligaron al cierre temporal de puertos como el del Callao. Esto impidió la descarga oportuna de buques con GLP, reduciendo la disponibilidad del producto en plantas de almacenamiento.
A ello se sumó un incremento en la demanda, impulsado por usuarios que migraron temporalmente desde el gas natural, generando una mayor presión sobre el sistema de distribución. Además, la dependencia del mercado internacional —que cubre aproximadamente el 30% del consumo nacional— expone al país a factores externos, como la coyuntura global y tensiones geopolíticas.
No obstante, en los últimos días se han registrado avances en la descarga de nuevos cargamentos, lo que permitiría estabilizar el mercado y eventualmente reducir los precios en beneficio de los consumidores.
Protestas por el impacto del alza en la economía familiar
En medio de este contexto, días atrás se registraron protestas en San Juan de Lurigancho, donde vecinos del asentamiento humano Juan Pablo Segundo bloquearon la avenida San Martín para exigir la reducción de los pasajes de transporte informal.
Los manifestantes reclamaron que, ante el incremento del costo de los combustibles, las tarifas subieron hasta S/ 1,50 por tramos cortos, afectando la economía de las familias. “Vamos a quedarnos acá todo el día. Así hasta que, que se queden en un sol, porque no es justo”, señalaron durante la protesta.
Los vecinos indicaron que dependían de estos servicios para recorrer distancias de apenas dos o tres cuadras hasta paraderos formales, por lo que consideraban excesivo el cobro. Asimismo, advirtieron que mantendrían las medidas de fuerza si no obtenían una solución.
Este episodio reflejó cómo el encarecimiento del gas y otros combustibles no solo impactó en el hogar, sino también en servicios básicos como el transporte, ampliando la presión sobre el costo de vida en la capital.