La violencia contra las mujeres en Perú persiste con fuerza, dejando un saldo de siete feminicidios y diez intentos solo en enero de 2026, según el programa Warmi Ñan del MIMP. Estos números provienen del reporte preliminar del Centro Emergencia Mujer y Familia (CEM), que da cuenta de una situación que exige una respuesta urgente de toda la sociedad.
Beatriz, María, Patricia y más nombres se suman a la lista de mujeres que no volvieron a casa, porque fueron asesinadas.
El CEM registró 13 mil 668 casos de violencia atendidos a nivel nacional en el primer mes del año. Además de la atención directa, se realizaron 2 894 acciones preventivas y se logró informar a 43 mil 027 personas acerca de los derechos y recursos disponibles para quienes sufren violencia.
Limitaciones del Estado y falta de respuestas
La situación de violencia contra las mujeres en Perú mantiene cifras alarmantes, mientras el accionar estatal muestra limitaciones frente a un fenómeno que se extiende en diferentes ámbitos sociales y geográficos, así lo señaló Paulina Flor de Paz, cofundadora de Yana Ñawi, en conversación con Infobae Perú.
Para Flor de Paz, la normalización de la violencia de género se refleja en decisiones políticas y discursos provenientes de los propios poderes del Estado. Recordó el caso del expresidente Jerí, quien asumió el cargo pese a contar con una sentencia que lo obliga a recibir terapia psicológica. Asimismo, criticó que José Balcázar continúe siendo representante tras estar a favor de las relaciones sexuales con menores de edad.
La cofundadora de Yana Ñawi detalló que su organización realizó una vigilancia ciudadana en 16 establecimientos de salud de primer nivel, donde apenas el 44 % contaba con información básica sobre cómo denunciar o actuar ante casos de violencia, sin abordar las raíces del problema como los prejuicios y estereotipos machistas.
“No existe un trabajo de prevención. A veces hay ferias o campañas en fechas importantes, pero no hay continuidad”, afirmó.
En relación a la revictimización de niñas y adolescentes, Flor de Paz criticó la gestión del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y la falta de protocolos claros para derivar a menores víctimas de violencia sexual a albergues adecuados. Esto luego de conocer que la congresista Milagros Jaúregui expuso a menores de edad.
Deficiencias en la prevención de la violencia de género en Lima Norte
En Lima Norte, la violencia de género mantiene niveles críticos. Solo en 2024, los juzgados de la zona registraron cerca de 31 mil denuncias por violencia familiar. El distrito de Comas, uno de los más poblados del país, cuenta únicamente con dos Centros de Emergencia Mujer (CEM), resultado insuficiente ante la demanda creciente.
El 86 % de las personas atendidas por violencia de género en el área son mujeres. Un proceso de vigilancia ciudadana realizado por organizaciones y colectivas barriales, en articulación con DEMUS y la red “Tinkuy Feminista”, examinó 16 establecimientos de salud de primer nivel en Comas.
El informe confirmó que el 70 % de usuarias de Centros de Salud Mental Comunitaria no recibe acciones preventivas durante las atenciones.
La investigación identificó también barreras culturales y de género. La mitad de los establecimientos no utiliza lenguaje inclusivo y, en los que sí, el enfoque se mantiene binario, dejando fuera a la población LGTBIQ+. Menos del 60 % adapta sus mensajes o materiales a la realidad sociocultural del distrito.
“La prevención no puede limitarse a actuar cuando el daño ya ocurrió. Necesitamos transformar las creencias que sostienen la violencia desde la infancia y la adolescencia”, sostuvo Flor de Paz.
Los datos de percepción ciudadana recabados en Comas por Ipsos para DEMUS (2025) muestran que el 38 % de las personas encuestadas considera que una niña se convierte en mujer al iniciar su menstruación, el 15 % cree que la violencia sexual en la familia debe mantenerse en secreto y el 51 % atribuye la maternidad múltiple en zonas rurales a la “falta de cuidado” de las mujeres. Estas creencias evidencian la persistencia de estereotipos sexistas y racistas que alimentan la impunidad.