Antonia Cruz Rojas celebró 111 años en el distrito de Viques, provincia de Huancayo, región Junín, rodeada de su hija, vecinos y promotores del Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, una iniciativa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). El hito convierte a Antonia en una de las personas más longevas registradas por el programa en la región.
Durante la reunión, Antonia compartió una frase que resume su filosofía: “Me alimento sano y quiero mucho”. Su longevidad despertó el interés de su comunidad y de las autoridades, quienes ven en ella un ejemplo de bienestar y resiliencia.
Nacida el 8 de febrero de 1915, Antonia atravesó más de un siglo de transformaciones en el país y el mundo. Su vida cotidiana incluye escuchar la radio, lo que le permitió conocer episodios históricos y fenómenos naturales que marcaron distintas generaciones. Frente a su torta favorita, de vainilla con chocolate, Antonia expresó con sencillez: “Ya son 111”.
La clave de una vida larga
Para Antonia Cruz Rojas, la base de una vejez activa se encuentra en la alimentación tradicional andina. Su hija, Paulina Romero, explicó que la dieta de su madre está compuesta principalmente por sopas de morón, trigo, crema de arvejas, chupe de calabaza y olluco, además de las llamadas siete semillas: una mezcla que incluye quinua, cebada, kiwicha y cañihua, todos reconocidos por sus propiedades nutritivas.
Estos alimentos, preparados en casa, forman parte de la rutina diaria de la familia y reflejan la conexión con la tierra y la cultura local.
“A mi mamá le gustan mucho los caldos porque la hacen sentir ligera y con energía”, indicó Romero. La preparación conjunta de las comidas fortalece el vínculo entre madre e hija y perpetúa una tradición que ha sido fundamental para su bienestar.
El consumo de granos andinos y productos naturales también se observa en otros adultos mayores de la región. Según datos del Midis, en Junín, el programa Pensión 65 asiste a 39.655 personas, de las cuales 70 han superado los 100 años.
Esta cifra sugiere un patrón de longevidad vinculado a la protección social, la atención integral y el acompañamiento comunitario.
La otra cara de la longevidad
En la vida diaria de Antonia Cruz Rojas, la sencillez ocupa un lugar central. Disfruta de actos cotidianos como sentarse en su sillón junto a la puerta, observar el atardecer y conversar con los vecinos, prácticas que refuerzan el sentido de comunidad.
El programa Pensión 65 ha permitido a los adultos mayores acceder a una vejez más digna, al reconocer su aporte a la sociedad y asegurar su bienestar.
El Midis reafirmó su compromiso con la inclusión y el cuidado de los adultos mayores en situación de vulnerabilidad, subrayando el valor de la protección social como herramienta para mejorar la calidad de vida en todo el país.
La historia de Antonia se suma a la de otros peruanos como Marcelino Abad Tolentino, conocido como “Mashico”, de Huánuco y que este año cumplirá 126 años. Él atribuye su longevidad a una dieta natural y al contacto con la naturaleza.