Cerca de 30 mil hogares en Arequipa quedaron sin agua potable luego de la jornada de lluvias más intensa registrada este año, lo que ha desencadenado no solo la suspensión del servicio, sino también una serie de emergencias por deslizamientos, inundaciones y daños en la infraestructura básica, según monitorea la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
El último reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) anticipó la magnitud del desastre al detallar que, solo en la provincia de Arequipa, más de 1.300 viviendas resultaron afectadas y 2.700 personas figuran en condición de damnificadas, una cifra provisoria en tanto continúa el relevamiento de daños.
La emergencia escaló luego de que ríos crecidos y la activación de quebradas cortaran líneas de conducción, aumentaran la turbiedad en las fuentes de captación y colapsaran las redes de alcantarillado. Ante este panorama, las autoridades advirtieron que la continuidad de las lluvias podría derivar en más cortes y dificultades logísticas para restablecer el suministro en el corto plazo.
Afectaciones específicas por distrito y región
En el nororiente de Arequipa, el sector Peruarbo, en Cerro Colorado, sufrió la rotura de una línea de conducción que interrumpió el suministro al circuito número 30, perjudicando a 1.377 familias. La EPS Sedapar proyectó restablecer el servicio hacia el viernes, condicionando los plazos a la evaluación en terreno.
El distrito de Cayma afronta el corte de agua en 2.245 viviendas tras la rotura de una tubería matriz en el circuito número 25. Las tareas de reparación avanzan con vistas a restituir la red al mediodía del 20 de febrero. En Paucarpata, el desborde del río anegó el sector Nueva Alborada y comprometió un pozo de abastecimiento, dejando sin agua a 1.510 conexiones. Cuatro camiones cisterna fueron desplegados para la distribución mientras técnicos evalúan la factibilidad de restablecimiento durante el 21.
En la provincia de Caravelí, la activación repentina de la quebrada de Macha cortó una tubería básica de PVC, interferencia que alcanzó a 1.497 conexiones. Voceros de Sunass destacaron el riesgo de nuevas demoras por la interrupción de vías de acceso, dificultando el transporte de personal y materiales necesarios para las reparaciones.
El caso de Camaná es particularmente sensible: la producción de agua se redujo de 200 a 140 litros por segundo entre el 17 y 18 de febrero debido a la turbidez. Una rotura adicional por intervención ajena dejó a 5.488 conexiones sin servicio, aunque la prestadora informó que la reparación ya permitió reiniciar la producción.
En Chuquibamba, huaicos intensos destruyeron 100 metros de la línea de conducción desde la zona de captación de Palljaruta, afectando a 1.380 viviendas, obligando a emplear fuentes alternativas con reducción de horarios hasta la refacción total.
Finalmente, en El Pedregal (provincia de Caylloma), la planta de tratamiento fue paralizada de modo preventivo ante el grado de turbidez en el río Siguas, afectando al circuito R-1 que cubre 2.550 conexiones. Estos cortes, sumados a más de 60 alertas de desbordes de alcantarillado en la ciudad, confirman la extensión y gravedad de la emergencia sanitaria.
Respuesta de la Sunass y Sedapar
Ante las interrupciones, la Sunass, en coordinación con Sedapar, puso en marcha un plan de abastecimiento alternativo mediante camiones cisterna para garantizar la provisión temporal en los sectores críticos. “Desde muy temprano, Sedapar distribuye agua potable en los puntos más afectados, utilizando camiones cisterna y todos los recursos disponibles para la pronta restitución del servicio”, informó la empresa en sus canales oficiales.
Ambas entidades intensificaron el monitoreo del sistema de alcantarillado tras recibir más de 60 reportes de desbordes tan solo en el área metropolitana de Arequipa. El seguimiento se realiza en tiempo real para detectar y responder a nuevas emergencias que pueda ocasionar la continuidad de las lluvias.
Personal técnico recorre diariamente los sectores vulnerables, coordinando acciones de limpieza, succión y refuerzo de las redes, aunque alertan que la permanencia de las precipitaciones mantiene latente el riesgo de desbordes adicionales.
Intensas lluvias en Arequipa
Las precipitaciones que desencadenaron el desastre no fueron un evento aislado. Un frente de tormentas, granizo y descargas eléctricas activó quebradas y torrenteras cuyos cauces, tras largos periodos de sequía, arrasaron barrios enteros en cuestión de minutos.
Barrios como Yanahuara, Cerro Colorado, Paucarpata y Mariano Melgar sufrieron inundaciones que sepultaron viviendas y vehículos y obligaron a la evacuación de decenas de familias. Cientos de casas resultaron inhabilitadas por el ingreso de agua y lodo, superando la capacidad de respuesta de los equipos de rescate.
El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) reportó que existen 475 zonas críticas expuestas a deslizamientos, huaicos e inundaciones en quince departamentos, incluyendo Arequipa, lo que eleva el nivel de alerta para las semanas siguientes.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) pronosticó la continuidad de lluvias torrenciales y descargas intensas en el sur andino para los próximos días, advirtiendo sobre la saturación del suelo y el riesgo inminente de nuevas emergencias en zonas urbanizadas sobre antiguos cauces de torrenteras.